
VEN GAIA… MADRE TIERRA… ÑUKE MAPU… PACHAMAMA…
Desde Castelar, Argentina
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VEN GAIA … MADRE TIERRA … ÑUKE MAPU … PACHAMAMA …
Siéntate a mi lado.
Estoy dolida creo que igual que tú.
Hablemos, podemos hacerlo desde el corazón y todos los sentidos.
Te ofrezco este tronco donde descanso en el jardín
de mis tareas dentro y fuera de la casa
Donde vengo a rumiar mis incomprensiones.
Donde entrecierro los ojos y visiones esfumadas tratan de serenar mi pobre cabeza
aturdida por tantos disparates, que castigan al planeta… a ti y a los hombres.
Provocados por ellos mismos.
Mujeres como tú y yo, que han parido o no, pero, madres al fin pues
llevamos en las entrañas la majestad de la vida.
Verlos destruir la cordura.
Arrastrarse en decisiones perjuras, apañadas por hombres que ponen en marcha
actos de exterminio.
Haciendo un trabajo sucio dominados por la soberbia y la lujuria del poder.
Sin tener en cuenta el dolor,
precipitando a la muerte a naciones enteras.
Gaia pensaba en Palas, Atenea, en su escudo, su casco y la lanza.
Pero no para hacer una guerra sino convertirlos en elementos de defensa.
El escudo en una superficie en la que rebotaran todas las crueles ideas.
Desde el casco un rayo se prepara y con la lanza dirigida
hacia ese objetivo, fulminándolo.
No sobre miles sino sobre los responsables.
¿Un desatino?
NO… NO… NO… JUSTICIA
Sobre quien o quienes urden la trama de muerte.
Pocos para caer sobre millones.
Ya sé, no podemos.
Es atroz.
Debemos esperar el desenlace de los acontecimientos,
producto del hartazgo, como ya viene sucediendo.
Pero, ¿cuántos inocentes deben morir?
.
No me resigno.
Son días crueles.
Unos contra otros.
¡Qué especie, la mal llamada humana!
No se detienen.
Y todos van a morir.
Madre Tierra, quiénes pisan tu piel, quiénes te desgarran quemando tus bosques,
abriendo tumbas y no surcos para la semilla.
Quiénes de tus serpenteantes senderos de agua hacen coladeras de veneno
para extraer de tus profundos secretos esos destellos que acumulaste en las largas
hora de crecimiento.
Todo lo depredan.
Su avidez es infinita.
Te rapiñan, te venden y en esa locura, torturan y esclavizan hambreando y matando.
Te van secando
Te van quemando.
Te van partiendo.
Y nace un niño y llora.
Y bien hace en llorar.
Si supiera entre quienes nace nunca los ojos abriera.
No queremos eso.
Queremos la vida.
No la lucha entre unos y otros.
No queremos el fanatismo que provoca la ignorancia.
No queremos la mentira
disfrazada de promesa
No queremos sentirte enemigo, …hombre, no queremos tener que luchar contra ti.
Queremos estar a la par.
Juntos.
Queremos compartir la luz.
No apagues todas las farolas… pues la oscuridad también te cubrirá a ti.
No podrás evitarlo.
Detente estás a tiempo.
Gaia, Madre Tierra, Ñuke Mapu, Pachamama, a la vida me aferro.
***
Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Enero 10, 2026
D.R.A.



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