
EDITORIAL. Los peligros de la Contra – Reforma.
En la larga trayectoria de la vida de los países es posible constatar que ella se desarrolla en fases de oleaje y resaca que, miradas desde el punto de vista social y político, implican largos períodos en que se avanza progresivamente en el desarrollo y concreción de los derechos sociales de los sectores más vulnerables los que posteriormente se ven disminuidos por la reacción de los sectores que se ven afectados en sus privilegios.
Los casos son abundantes. Uno destacado, es el de la Revolución Francesa en que la insurrección popular tras la búsqueda de “igualdad, libertad y fraternidad” fue llevada a extremos inimaginables suscitando la respuesta de las clases privilegiadas y haciendo posible el restablecimiento del imperio y del autoritarismo napoleónico. En Chile, se puede registrar el caso de la Unidad Popular que alcanzó el poder conforme a los mecanismos constitucionales vigentes pero que nunca logró ser una mayoría política y social que diera solidez y consistencia a un programa de reformas capaces de permanecer en el tiempo. El extremismo ideológico, a veces casi pueril, hizo posible la rearticulación de los sectores que históricamente dominaron la sociedad, la que con ayuda militar logró imponer una dictadura que llevó a un retroceso que detuvo el avance de los derechos sociales fundamentales.
Como dice el refrán, aquéllos que no son capaces de entender bien la historia, están condenados a repetirla. En Chile, los evidentes avances logrados en la construcción de una sociedad más justa y solidaria durante los gobiernos de la Concertación, están hoy amenazados por la reacción de los dueños del poder que buscan retrotraer el camino de la historia.
Es ingenuo soñar con que tendremos un Gobierno de ultraderecha que protegerá los derechos de las grandes mayorías. La sola configuración del primer gabinete ministerial de Kast, nos avisa que el nuevo gobierno no solo será de carácter empresarial sino que buscará demoler poco a poco lo avanzado. Su política es clara. Aprovechando su puntual mayoría parlamentaria, buscará la revisión de las conquistas sociales, paso a paso, de forma indolora, en favor consecuentemente de los grandes grupos de poder económico protegidos por un hábil y totalitario manejo comunicacional. A través de diversos caminos, se perseguirá la implementación de un modelo extremo, que reúna dosis crecientes de autoritarismo con implantación de un tipo de sociedad individualista, que hará más ricos a los ricos, que acentuará la vergonzosa desigualdad social en que subsistimos.
Si quienes aspiran a edificar un mundo mejor son capaces de diseñar y realizar un modelo que aglutine a las personas buscando ofrecer soluciones racionales y razonables en la que coincidan las grandes mayorías, se unen, superando las embriagueces ideológicas, será posible avanzar en el desarrollo de una cultura solidaria que impregne todos los ámbitos de la vida comunitaria.







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