
EDITORIAL. Las aventuras de Míster Trump.
El grave conflicto del Medio Oriente que amenaza con extenderse a nuevos ámbitos y amenazar a la paz mundial, se encuentra alcanzando su punto más álgido, luego de las reiteradas amenazas del presidente estadounidense en cuanto a que haría desaparecer dentro de las próximas al Estado de Irán, haciendo volver a este país “a la Edad de la Piedra”.
Las bravuconadas de Trump expresan una realidad indesmentible. Si bien los Estados Unidos obviamente tienen los recursos suficientes como para aplastar a cualquier país, ya es evidente que la guerra contra Irán será un conflicto duradero y que la ciudadanía estadounidense en un porcentaje del orden del 59%, está claramente por retirar a sus fuerzas armadas del territorio en conflicto.
A la fecha, Trump se siente ahogado por el frente interno. En noviembre se renovará toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y todo hace prever que el mandatario perderá el control político del Congreso.
Las últimas publicaciones de la gran prensa (New York Times, Washington Post y otros medios) que develaron una reunión secreta entre Trump y Netanyahu, pusieron en estado de máxima alerta a la opinión pública del país del Norte al conocerse que el Primer Ministro de Israel presionó a Trump para involucrarlo en un rápido y fulminante ataque contra Irán. Trump recibió la seguridad de que todo se resolvería en una semana y que la operación le permitiría a los EE.UU. tomar el control total de los yacimientos de petróleo y gas de la nación islámica. Hoy, el ochentero mandatario ha ofrecido a Irán, un acuerdo de paz fundado en diez puntos básicos de los cuales al menos tres han sido absolutamente rechazados por su contradictor. Todo ello, a través de la mediación de Paquistán.
Lo que Trump hoy busca, es una salida honrosa para su país, entendiendo que así podrá mantener el control del Congreso de su país. Sin embargo, es claro que cada día una mayor cantidad de senadores y representantes del Partido Republicano están escépticos frente al accionar de quien fuera su líder y que tuvo como promesa de campaña, sacar a los Estados Unidos de todos los conflictos externos en que estuviese involucrado.







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