
Datos para solucionar el puzle.
El resultado de las elecciones de Consejeros Constituyentes realizadas el pasado domingo 7 de mayo, dejó a todo el mundo perplejo. Ni los derrotados (que son muchos) esperaban una debacle como la que aconteció ni los triunfadores soñaban con una diferencia de esta envergadura.
Por lo menos, en esta oportunidad no han sido tantas las voces que se han alzado para atribuir el fracaso a las fake news o al poder del dinero o a una eventual campaña orquestada de los medios de comunicación. Si bien estos elementos siempre están presentes en mayor o menor medida, con mayor o menor notoriedad, es obvio que utilizarlos como base para construir una argumentación justificativa está bastante cerca de constituir una falacia destinada a exculpar de las propias responsabilidades.
Los comicios dejaron algunos datos duros que debieran tenerse presentes:
- Republicanos ganaron en 11 de las 14 cárceles en que se votó, hecho que desmiente la absurda frase de Piñera de que los delincuentes votaban por la izquierda o la centroizquierda, confirmando que en el plebiscito de septiembre del 2022 ya habían sufragado mayoritariamente por el rechazo.
- Comunas con alto nivel de pobreza y de población indígena marcaron preferencia a republicanos: Colchane 73,8%; Ercilla 70.1%; Melipeuco 65,5%; Tirúa 65,3%; Contulmo: 61,5%; Los Álamos 60,4%; Cabe de Hornos 57,3%; Alto Bío Bío 56,9% Empedrado 55,1%; Lebu 54,9%.
- La votación global de derecha (republicanos más pacto Chile Seguro) fue de un 63,8% en lo que corresponde al último Quintil de ingresos y de 51,3% en el primer Quintil (de mayores ingresos)
- Las comunas del privilegio (Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea) votaron mayoritariamente por el Pacto Chile Seguro de los partidos tradicionales de derecha, en desmedro del emergente Partido Republicano.
- Sobre un total de electores habilitados superior a los 15.000.000, concurrieron a votar 12.484.109. De estos, 9.795.930 (78,47%) corresponden a votos válidamente emitidos, 2.119.506 (16.98%) fueron votos nulos y 568.673 (4,56%) fueron blancos. Encuesta CADEM, posterior a la jornada, detectó que de la elevada cifra de sufragios no válidos, un 39% declaró que ningún candidato lo representaba, un 26% que rechazaba la política, un 15% porque el voto era obligatorio, en tanto que un 13% marcó más de una preferencia porque no tenía claro cómo votar. El más alto porcentaje de nulos y blancos se dio en la Región de Magallanes.
Podrían hurgarse más datos de interés, pero los antecedentes disponibles sugieren algunas consideraciones que no pueden obviarse.
- Pese a la obligatoriedad del sufragio se registró una abstención del orden del 17%. ¿Tendrán los Juzgados de Policía Local la capacidad necesaria para multar a 2.616.000 infractores?
- Numéricamente, quienes llamaron a “anular” pueden sentirse satisfechos. Sin embargo, su posición, de hecho, ha inducido el proceso en favor de quienes han sido permanentemente renuentes a los cambios, al extremo que quienes han procurado un nuevo orden constitucional no disponen ahora ni siquiera de los 2/5 necesarios para evitar algunas disposiciones.
- Las dos últimas votaciones han dejado en claro que, al menos en estos tiempos, no resulta cierto que “los pobres votan por la izquierda”. El discurso, la franja electoral televisiva, la imagen, de la propuesta republicana han sido claros y eficaces y la asunción del temor y la inseguridad como emociones, han permeado todos los niveles de la sociedad chilena.
Es claro que el problema de la nueva carta fundamental está hoy en manos de las fuerzas conservadoras. La derecha tradicional agrupada en la coalición de Chile-Vamos, está enfrentada al dilema de abrirse a la búsqueda de soluciones racionales consensuadas que permitan generar un documento que asegure una cierta normalidad jurídica para un horizonte de largo plazo (rompiendo todo lo que los ata a un pasado que no volverá) o se deja arrastrar por la neo –derecha emergente botando al tacho sus ilusiones políticas y asumiendo los eventuales riesgos de políticas públicas autoritarias y excluyentes.
Para el país, a pesar de los resultados, no es conveniente en manera alguna fundar su funcionamiento en el miedo, lo que resulta inaceptable en una democracia sana. Si hay algo en lo que han fallado todas las colectividades que han configurado el mapa político en las últimas décadas, es en su nulo trabajo de formación ciudadana el que, por supuesto, no se reduce a charlas y clases de educación cívica sino que requiere de una autoridad moral que muestre un camino nítido tras un destino común.




![El tiempo de la ecología política [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2023/03/baque-3-150x150.jpg)


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