
LA CANDIDATA Y LA MINERIA DE TIERRAS RARAS EN PENCO
La candidata presidencial oficialista Jeannette Jara proclamó la semana recién pasada su candidatura presencialmente en Concepción, ciudad cabecera del área pencopolitana o Gran Concepción, que comprende entre otras 12 comunas además de Concepción, las de Penco, Tomé, Lota y Coronel.
Sobre el proyecto de explotación minera de Tierras Raras en Penco dijo textualmente: “Es necesario”, agregando “pero con las medidas de mitigación adecuadas”. En posterior entrevista con Radio Biobío agregó: “sé que hay, por cierto, especies que están en extinción y que tienen que ver con, precisamente, los lugares donde se explotarían tierras raras; y eso hay que resolverlo, pero aquí, yo no creo que en Chile no haya formas de resolver los problemas”.
Al respecto, creo que su información ha sido parcial o derechamente inadecuada, considerando que, en este caso preciso, se trata de autorizar actividad minera en un área considerada legalmente de categoría urbana, es decir, en el interior del polígono circunscrito por los límites planificados y oficiales de la ciudad de Penco.
Como cosa principal, ella circunscribe el problema en la existencia de especies arbóreas en extinción (se refiere probablemente a los naranjillos y los queules), al igual que lo hicieran recientemente y casi a dúo los “presidenciables” Eduardo Frei y Joaquín Lavín, que han promovido públicamente la minería de tierras raras, actuando al parecer como voceros de la empresa minera Aclara, minimizando casi con irónico desdén los parciales rechazos del SEA por la pérdida de especies arbóreas nativas. (Algo similar a lo que ha dicho antes desde sus dos carteras el ministro de Hacienda Nicolás Grau, que también promueve la minería de tierras raras y ha dado su apoyo a la empresa que la pretende).
La candidata no mencionó ni de paso otros perjuicios que, vistos en una perspectiva humana, son tan importantes como los árboles: los efectos sociales cuando se privilegia el beneficio económico empresarial, más hipotéticas perspectivas de recursos fiscales. La candidata menciona, a modo de broche amortiguador, “mitigaciones adecuadas”. No dice que esas “mitigaciones” deberían enfrentarse ante la inconmensurable pérdida de calidad de vida de los habitantes de Penco, como la destrucción del territorio y de sus cerros con suelos que cimentan bosques y árboles nativos considerados verdaderos fósiles vivientes, todo rodeando a su, hasta ahora, aún armónica ciudad. Es imposible una mitigación ante la destrucción consecuente de la armonía ambiental y paisajística con una explotación anunciada a rajo abierto (ver la imagen de cabecera). De ahí surgen estas acuciantes preguntas, ¿Cómo mitigar la pérdida de calidad de un bordemar ejemplar con productivas aguas e intensamente turístico?, o ¿cómo mitigar la pérdida del parque natural con árboles queridos, con ricos humedales y un estero con aguas prístinas, apreciado a summum por la comunidad, principalmente por la juventud y las agrupaciones étnicas para las cuales es casi un santuario?
Ahora bien, si la empresa minera dispone de concesiones mineras anunciadas por el propio Ministerio de Minería de 500 mil hectáreas de suelos ubicados en la faja costera de las regiones de Ñuble y Biobío, en comunas como Penco, Tomé, Concepción, Coronel, más Coelemu en Ñuble. ¿Por qué se pretende explotar una superficie de suelo tan apreciado, e inmediato a la ciudad de Penco, a 800 metros de las áreas residenciales? Es simplemente un desatino que, si se aprueba, ha de ser por una decisión política y nunca racional ni menos científico-técnica.
JAZ
09.11.2025
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Fuente de imagen:
| N. del E.: El autor ha sido consultor del MINVU en varios planes reguladores, ex docente en las universidades del Bío-Bío (11 años) y de Concepción (19 años), y es miembro de la Mesa Técnica de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Penco y columnista en La Ventana Ciudadana (con 10 artículos sobre minería de Tierras Raras). |







Una vez más Antonio Zelada nos deja un claro y certero juicio técnico –que se agrega a los anteriores publicados en este medio– como experto urbanista en planes reguladores, acerca de lo que está sucediendo en Penco con la abusiva empresa Aclara.
Lamentablemente Chile está en manos de políticos irresponsables y corruptos en su gran mayoría. Las excepciones son muy pocas. Y dentro de los ciudadanos «de a pie», los que opinan y se defienden de las agresiones que vienen desde los estamentos del Estado, asimismo, son poquísimas.