La soberanía radica en el soberano, la ciudadanía. Esta no se transa ni se cede, se defiende con disciplina y rigor, ¡Rechazando el Vandalismo!
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LA FUERZA DE LA MOVILIZACIÓN

Hoy los sectores que están en la calle no confían en nadie, sólo en la fuerza de su movilización. No quieren un nuevo pacto social construido entre cuatro paredes, que otra vez lo deje al margen. Existe el temor a aflojar la movilización y que otros, los mismos de siempre, se aprovechen de este estallido social y traten de llevar agua a sus propios molinos. El pueblo ha mostrado una unidad, que debiera servir de ejemplo para aquellos partidos de izquierda y centro que no quisieron escuchar, ni conducir las demandas del pueblo, que no hicieron ni siquiera esfuerzos por lograr entre ellos una unidad y que hoy están sobrepasados por la movilización popular. Sólo aquellos grupos que entiendan la profundidad de la crisis podrán tratar de encauzar esta indignación y rabia del pueblo.

Por su parte, el gobierno y la derecha no quiere entender lo que ocurre, no hace ninguna autocrítica y mantiene igual su discurso de siempre. Se abre a discutir algunas reformas, pero en el espacio de sus situaciones de poder y de las instituciones que resguardan sus intereses. Están dispuestos a promover una “Agenda Social”, pero donde el esfuerzo se hace con fondos públicos del gobierno, garantizando las utilidades y ganancias de los más poderosos.  No se oponen ahora a discutir un cambio a la constitución, pero más adelante y construida por los mismos de siempre en el ámbito del actual Congreso. Sólo les preocupa que pronto Chile vuelva a la “normalidad”.  ¿Esa misma normalidad de injusticia que existía antes del 18 de octubre? ¿La normalidad del Chile de las AFP, la normalidad de las ISAPRES, la normalidad de los salarios de miseria? ¿La normalidad de las esperas en los consultorios?

El pueblo movilizado y las organizaciones sociales tienen claro que la salida no va por ese lado. Que lo que está en cuestión son las inequidades del sistema económico y que las reformas requieren una cirugía mayor. Se va generalizando la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente para construir entre todos una nueva constitución que defina el pacto social del futuro. Es así, como sin esperar acuerdos cupulares o del gobierno, el pueblo se comienza a organizar en reuniones y cabildos auto convocados por barrios, lugares de trabajo, locales de estudio, grupos de interés, organizaciones sociales, clubes deportivos, donde se discuten sus problemas, alternativas para su solución y formas de salida a esta crisis. Se da inicio en la práctica a un proceso constituyente.

El camino iniciado por las organizaciones sociales para motivar y activar una participación del pueblo a discutir las situaciones que condujeron a esta crisis y mantener al mismo tiempo una movilización activa para encontrar soluciones efectivas a sus demandas, parece ser las más adecuada y conducente a una salida a la actual crisis. Los cuadros militantes de los partidos de izquierda pueden por esa vía integrarse a esa discusión, aportar sus propias vivencias y reencontrar el camino que nunca debieron perder, para interpretar y conducir el sentir de las aspiraciones del pueblo.

La actitud del gobierno de no entregar señales potentes de que realmente quiere escuchar la voz del pueblo movilizado puede ir agravando la situación y dando pie al actuar de sectores anarquistas y más violentos. Se requiere lo antes posible el anuncio de medidas de corto plazo que respondan a la demanda social del pueblo. Iniciar los pasos para la convocatoria a formular una nueva Constitución, mediante el llamado a la realización de una Asamblea Constituyente. Junto a ello, el anunciar un aumento inmediato y significativo del salario mínimo y de las pensiones. Rebaja de las tarifas de los servicios públicos y transporte. Condonación de las deudas de los créditos de los estudiantes. Fijar los precios de venta de los medicamentos.  Permitir a los pensionados que cambien sus fondos desde las AFP al antiguo sistema del INP. Se necesita como en las negociaciones colectivas de las empresas, una suerte de “bono de finalización de conflicto” que debieran financiar los privilegiados que han ganado todos estos años con las bondades del sistema, depositando un bono en las cuentas RUT a todos los chilenos, igual como se hizo con el caso de la colusión del papel confort.

Sólo con medidas de ese carácter se podrá responder a las demandas urgentes que plantea hoy el pueblo y luego con el desarrollo en los próximos meses del proceso constituyente, canalizar la aspiración que todos los sectores poseen de lograr una real participación en las decisiones y políticas que los afectan a ellos y sus familias. Si el gobierno es incapaz o no entiende la necesidad de una salida fuerte y clara al conflicto social que se ve enfrentado, va a terminar teniendo finalmente que dar un paso al costado y hacer un llamado anticipado a elecciones generales.  Peor aún, si triunfa su tesis de tapar la caldera del descontento con la entrega de aspirinas y lograr que todo vuelva a “su” normalidad, nada garantiza que se incube en algún momento más delante, un nuevo estallido social de insospechadas consecuencias.

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1 Comentario en LA FUERZA DE LA MOVILIZACIÓN

  1. Clarito como un día de verano.
    Cierto, la gente ya no confía en este gobierno, debería renunciar en pleno.
    Tampoco la gente cree en ningún partido, ni oficia-lista ni de oposición, menos aun en los parlamentarios, alcaldes ni concejales.
    Ahora, para que de verdad esto cambie: TODO DE NUEVO, TODOS FUERA!

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