Tanta ostentación...tanta ciencia y tecnología, superpotencias, acumulación de riquezas y, un virus, tiene en Jaque a una humanidad y a un modelo económico, que hoy hace agua por todos lados y pide socorro a los estados.
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Las asociaciones religiosas en el sistema jurídico mexicano

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

Desde México.

En el artículo 2670 del Código Civil Federal (CCF) encontramos la definición legal de asociación: “Cuando varios individuos convinieren en reunirse, de manera que no sea enteramente transitoria, para realizar un fin común que no esté prohibido por la ley y que no tenga carácter preponderadamente económico”. En la legislación civil veracruzana, en el numeral 2603, retoma la idea del federal pero precisando a la asociación “para realizar un fin artístico, deportivo, científico, literario, estético, educativo u otro cualquiera no prohibido por la ley, y que además no tenga preponderantemente carácter lucrativo”. Jurisprudencialmente la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dejó en claro en 2010 que la libertad de asociación “es un derecho complejo compuesto de libertades de índole positiva y negativa que implica entre varias cuestiones la posibilidad de que cualquier individuo, pueda establecer por sí mismo y junto con otras personas, una entidad con personalidad propia, cuyo objeto y finalidad lícitas sea de libre elección…,con efectos jurídicos continuos…” (Libertad de asociación y de reunión. Sus diferencias en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXXI, Marzo de 2010, página 927).

Del párrafo anterior detectamos cuatro criterios fundamentales que debe cubrir cualquier asociación: a) tenga un fin o propósito, b) no sea transitoria, c) su actividad no esté prohibida por la ley y d) sus fines no sean meramente mercantiles. En este sentido, cuando Eunice Bocanegra Trejo nos habla de las asociaciones religiosas, las refiere en los siguientes términos: “la concurrencia de varias personas que se encuentran enlazadas por el mismo fin, al cual su religión, concurren sin coacciones externas más que la propia conciencia, que no debe tener carácter predominantemente económico ni lucrativo, es decir, que no abrigue como propósito…obtención de beneficios pecuniarios” (La Intolerancia Religiosa en México y sus Situaciones de Hecho, 2004, página 7)

Es el artículo 6º de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público (LARCP) donde determina que las asociaciones religiosas deben regirse “únicamente por sus propios estatutos, los que contendrán las bases fundamentales de su doctrina o cuerpo de creencias y determinación tanto de sus representantes como, en su caso, de las entidades y divisiones internas que a ellas pertenezcan”. Dicho de otra manera, en el derecho mexicano las Iglesias de cualquier denominación siempre se referirán como asociaciones religiosas.

Su reconocimiento en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se encuentra en el artículo 130 en complemento con el 3°, 24 y 27. En el 130, aparte de reconocerle personalidad jurídica y patrimonios propios, encontramos algunas restricciones para las asociaciones religiosas en especial; en su primer párrafo encontramos una limitante que expresa: “El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley”. Como vemos, tanto Iglesia como Estado tienen sus funciones por aparte y ninguna debe entrometerse una de la otra. El propio artículo 130 también encontramos en su inciso e) donde especifica que no deben fomentar proselitismo de cualquier índole ni oponerse a las leyes del país. Cuando revisamos el artículo 3°, concretamente en la fracción VII, dá la permisión implícita a las asociaciones religiosas de impartir educación en todos sus tipos y modalidades con previa autorización expresa del poder público. El artículo 24 constitucional es el sustento constitucional de la libertad de credos y objeción de conciencia que no constituyan un delito o falta penado por la ley. Cuando leemos el precepto 27, fracción II, permiten que las asociaciones religiosas puedan “adquirir, poseer o administrar, exclusivamente, los bienes que sean indispensables para su objeto, con los requisitos y limitaciones que establezca la ley reglamentaria”. Dicha norma secundaria que regula las asociaciones religiosas como personas morales es la LARCP.

En conclusión, las asociaciones religiosas en el sistema jurídico mexicano, comprenden de instituciones conformadas de personas reunidas para un fin no meramente comercial para situaciones dogmáticas, con previa autorización de la autoridad para operar libremente.

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