«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

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Los señores políticos

Desde hace largo tiempo los sectores más reaccionarios han acusado a los políticos (que no sean los de ellos por supuesto) de politiquería, en especial cuando sus intereses se ven amenazados por políticas reformadoras.

Este discurso meramente ideológico fue usado exhaustivamente por la dictadura (los “señores políticos” decía Pinochet), entre otras cosas, con el propósito de validar la ilegalización de los partidos políticos y justificar todas las agresiones contra los partidos y sus dirigentes.

Así, los partidos de izquierda y centro-izquierda fueron proscritos; sus dirigentes y militantes encarcelados, asesinados, exiliados y sus bienes expropiados; fueron confiscados los medios de prensa de la izquierda; se restringió el derecho de opinión, permitiéndose solo las opiniones de los políticos de derecha.Y todo esto y mucho más en nombre de poner fin a los “señores políticos” y la politiqueria.

Pero en la realidad lo que tenemos son distinta clase de políticos, los políticos que aún defienden a la dictadura y su herencia; los políticos que asumen los minoritarios intereses económicos; los políticos de derecha que asumen posturas demagógicas; y aquellas políticas que encubren su oportunismo y populismo con frases y actitudes faránduleras.

También, en todos los sectores, derecha, centro e izquierda, hay políticos honrados, en general con un adecuado comportamiento cívico, se puede estar en desacuerdo con sus posturas pero cabe reconocerles que ellas están sostenidas por sus ideas sobre el devenir del país y no por mezquinos intereses. En suma, hay políticos desde la derecha a la izquierda que no necesitan someterse a “lecciones de ética”. 

A este cuadro confuso, que en función de sus intereses la derecha alienta, la centro-izquierda no da respuestas adecuadas y su interpretación del malestar de la ciudadanía carece hasta aquí de diagnósticos pertinentes y de planteamientos concretos.

De este modo es normal que la gente sienta que las fuerzas democrático-populares no responden con precisión a sus demandas e inquietudesMás aún, pareciera que la centro-izquierda e izquierda eluden enfrentar construcciones ideológicas, como eso de la “clase política”, que, cabe hacer presente, contribuyen al surgimiento de políticos populistas, demagogos y oportunistas que van desde Lavín que ahora se declara “social-demócrata”, después de haber sido adherente a plenitud de la dictadura, a una suerte de seudo-izquierda, expresada por la señora Pamela Jiles.

El sistema capitalista, hegemonizado por el capital financiero, (y no el llamado modelo neo liberal) genera todo tipo de problemas, insatisfacciones, desigualdades, desniveles educacionales, culturales, etc., que suscitan variadas reacciones políticas que expresan un cierto grado de incomprensión de los diversos procesos políticos y sociales.

Frente a esto es imprescindible la necesidad de respuestas precisas de parte de los partidarios (cual sea su énfasis) de acometer reformas sustantivas al régimen económico-social imperante. Por el contrario, al permitir el incremento de la confusión se tiende a favorecer las posturas demagógicas, oportunistas y populistas que se corresponden con tendencias de corte facistoide, todo lo cual es funcional a los intereses de la derecha, para ellos la proliferación de pre-candidatos del centro hacia la izquierda es necesario para sus pretensiones de ganar la elección presidencial y alcanzar un buen resultado en las parlamentarias.

En esa perspectiva la derecha alienta los fraccionamientos en la centro-izquierda y la irrupción de la señora Jiles cuenta con el inestimable apoyo de sus medios de comunicación y su actual posicionamiento en las encuestas viene a ser derechamente una falsificación si se tiene en cuenta que el actual partido de la señora Jiles nunca ha alcanzado más allá, en el mejor de los casos, del 5,40% en las votaciones presidenciales a las que ha concurrido.

Con razón, el diputado Vlado Mirosevic salió a enfrentar esta situación señalando que: “Con los populismos ni a misa. Ni con José Antonio Kast en la derecha ni con Pamela Jiles a la izquierda”, agregando que “son dos caras de una misma moneda y de la cual no somos partidarios de abrirle la puerta a ese tipo de liderazgos”, declaró  Mirosevic a CNN.

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