«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

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Más de un paper, ministro

Sofía Valenzuela Aguila

Doctora en Bio-química. Investigadora Centro de Biotecnología. Universidad de Concepción.

Casi 52.000 nuevos casos de covid y 700 fallecidos en los últimos 10 días en Chile. Estamos en una situación muy crítica, en una de las peores desde el inicio de la pandemia. ¿Qué nos pasó? La evidente contradicción entre anuncios a diario sobre el buen progreso de la vacunación en Chile, versus la enorme cifra de nuevos contagios que inevitablemente presionan nuestro sistema de salud, es motivo de análisis en otros países. Es cierto, Chile es uno de los países que ha adquirido más vacunas por habitante, en gran medida gracias a las relaciones internacionales de nuestros científicos y el buen prestigio internacional del que gozan. Tenemos dosis para cada uno de nuestros habitantes. A la fecha, superamos los cuatro millones de personas vacunadas, un 25% de la población objetivo, pero de aquellas, solo un 5% con la segunda dosis.

Entonces, ¿cómo explicamos estos malos números? Hay diversos factores. El primero, es que al parecer hubo confusión en los mensajes sobre la llegada de las distintas vacunas, que no implican relajar las medidas ni menos el fin de la pandemia. Tenemos que llegar a vacunar al 80% de la población, con ambas dosis y esperar al menos un mes para que estén inmunes, para empezar a pensar que logramos la llamada inmunidad de rebaño. Es decir, si la tasa de vacunación sigue a este ritmo, podremos llegar a ese número a fines de este año. Sin embargo, aún tendremos que seguir con el autocuidado, usando mascarillas, lavándonos las manos, manteniendo distancia física, ventilando espacios y desplazándonos lo menos posible. Una vez más, la comunicación de riesgo ha fallado, no basta ser campeones en stock de vacunas, si no logramos transmitir que la llegada de las vacunas no significa el fin de la pandemia.

El segundo fue el permiso de vacaciones. Sabíamos lo que había ocurrido en el hemisferio norte, donde al regreso de las vacaciones se llegó a un peak de casos. Teniendo esta información, no se tomaron las medidas necesarias en Chile, se mantuvieron las fronteras abiertas con la llegada de turistas y retorno de chilenos/as desde el extranjero. Trajeron nuevas variantes sin ningún control en las fronteras, pero lo peor fue sin duda el mensaje del Ministro de Salud responsabilizando a las personas por su aparente relajo en las medidas de autocuidado. Me pregunto, si el presidente no es capaz de usar mascarilla en sus vacaciones en la playa ni en ninguno de sus actos públicos, ¿qué mensaje pretenden entregar a la población? Si bien se argumentó la salud mental de la población para el permiso de vacaciones y lo mismo se acaba de hacer para las misas y cultos en espacios abiertos y cerrados -como si el virus no afectara a los creyentes-, existe amplia evidencia y “más de un paper” sobre infecciones en espacios cerrados por tiempo prolongado. ¿Se generó un protocolo para que no se cante, considerando la contundente evidencia científica sobre expulsión de aerosoles y gotículas al ambiente? Ojalá el ministro Bellolio se asesorara antes de emitir opiniones sobre ciencia, más cuando tiene que defender una medida sin respaldo en la ciencia.

Otro factor fue hacer fases híbridas y contradecir sus propias medidas, nuevamente sin respaldo científico y solo por razones económicas, ante la incapacidad del Estado y del Gobierno de responder a las consecuencias económicas de la pandemia en la población.

Contradicciones que confunden y agotan a la población cuando entramos al peor momento de la pandemia. Nuestra tradición de inmunización es reconocida a nivel mundial y siempre será motivo de orgullo, pero esperamos que sea coherente con un manejo que hasta ahora, solo comunica y transmite incertidumbre.

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1 Comentario en Más de un paper, ministro

  1. Excelente artículo. Una exposición racional que permite constatar las contradicciones vitales de un Gobierno empeñado en entregar mensajes de optimismo que no se condicen con la triste realidad. 30.000 muertes no es una cifra para alegrarse. A estas alturas del partido, hasta las medidas drásticas son vistas por la población como meros mensajes de papel alejados de la realidad concreta de las personas. Mientras más pasa el tiempo y se incrementan los números, menos credibilidad logra la autoridad en la ciudadanía. Gracias, Sofía, por tu valioso comentario. Ojalá lo leyeran los burócratas de Palacio.

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