«Enseñar, es enseñar a dudar» Eduardo Galeano

 

 

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Mis brazos de árbol

Gladys Semillán Villanueva

Embajadora por la Paz de las Naciones Unidas por la Letras UNILETRAS. Ave viajera de Semillas para la Juventud Primer Premio Internacional de Dibujo, otorgado por U.F.P. Argentina.

Desde Castelar, Argentina

Agua dulce

Mis brazos convertidos en ramas se estiraron tanto 

que llegue al borde del agua.

Ella me llamaba todos los días.

Al verme apurada se anticipaba y murmuraba urgida, … acércate,

apúrate que ya paso. 

Todos los días lo mismo y yo estirando mis dedos de nuevas ramas.

Con desesperación la miraba marcharse sin que pasara nada.

Pero un día, distraída, volví a escuchar su voz

Me había olvidado de mi esfuerzo cotidiano pero las nuevas ramas frágiles, 

jóvenes, bonitas, no se habían olvidado.

Crecidas y graciosas ya tocaban el agua.

Sus hojas pequeñas se reflejaban felices y coquetas, sacudían las gotas que las orlaban como coronas de princesas.

Allí estaban, juiciosas, escuchando los secretos del agua.

Historias de personajes acuáticos que en las lagunas habitaban.

*  * 

Sirenas

en el océano,

bordeando orillas gallegas.

Una que se quedó dormida y no se dio cuenta que se la llevó la corriente.

Que de aguas frías comenzó a sentir una particular tibieza.

Más su cuerpo estaba cubierto de unas finas gasas y el cabello enrulado 

plagado de corales y perlas.

Asombrada, asomó su cabeza y comprobó que no era su orilla.

Que estaba muy lejos de ella.

No tuvo miedo.

Habló con los peces con las piedras sumergidas con los caracoles 

que absortos la miraban.

Se acercó una estrella de mar y luego de saludarla con una tierna sonrisa 

se posó en su mano y la guió a la salida.

Este no es tu lugar, hermosa niña…

murmuró la estrella.

Este no es tu lugar.

Aunque seas bienvenida,

extrañarías y sufrirías.

No queremos eso para ti

La acompañaron hasta el lugar preciso

para poder regresar.

Toda hebra de agua que pasaba cerca del mar conocía esta historia. 

La sirenita sentada sobre su piedra en noche de luna llena contaba la historia de su aventura de alma viajera.

Luego los cauces de agua la contaban, hasta que llegó 

a mis dedos de hojas nuevas.

Qué bueno fue estirar mi cuerpo, mis

ramas y hojas y dejar que ellas, curiosas,

disfrutarán de esta historia.

El agua con sus voces cuántas maravillas nos dejan.

Quizás tu alma de niña vea lo que yo vi,

Mientras, … soñaba que era la sirena

que había escapado para encontrarte,

no se bien en qué ribera…

* * *

Gladys Semillán Villanueva

Argentina 

D.R.A.

Junio 2024

N. del E.: 

Fuente de figura de cabecera: Bosque Mágico, Humedal Vasco da Gama, 

Comuna de Hualpén, Provincia de Concepción, Chile.

Crédito fotografía: Carla B. Escobar

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