
Hay que tener paciencia.
Uno de los mayores problemas que experimentan las sociedades contemporáneas radica en la actitud de las personas que no logran comprender que para lograr un cambio sustantivo en sus vidas personales y familiares simplemente necesitan trabajar y esforzarse.
Las respuestas están al alcance de la mano y si la gente despierta y sustituye las quejas y protestas por pequeños micro emprendimientos sus condiciones de subsistencia cambiarán radicalmente.
No acepto la absurda teoría de que los pobres son pobres porque son flojos, pero no puedo dejar de apuntar a la dejadez, a la falta de voluntad y de iniciativa, el que en una economía mundial exitosa subsistan prácticamente 3.100 millones de personas en condiciones de extrema pobreza o de crítica vulnerabilidad. Un sistema abierto como el que opera en la casi totalidad de los países de Occidente permite una rebaja constante de precios en beneficio de los consumidores y, por lo tanto, que los ingresos alcancen un óptimo rendimiento. Si una dueña de casa, por inercia o por flojera no se preocupa de informarse acerca de los precios de los productos de consumo básico y de actuar en consecuencia, obviamente logrará adquirir menores cantidades con el daño consiguiente. Concretamente, si la comodidad la lleva a adquirir un kilo de azúcar en el negocio del barrio pudiendo adquirir 3 x 2 en el gran supermercado con solo tomar el transporte colectivo, está malgastando su dinero.
En una época en que la actividad general ha sido claramente perjudicada a causa de las secuelas que ha dejado la crisis pandémica, es frecuente que las quejas se dirijan a este grave problema sanitario. Pero si se quiere mirar la realidad, es posible constatar que muchos han logrado salir a flote e incluso mejorar su posición.
Para que se entienda debidamente, expondremos una decena de casos ejemplares.
ELON MUSK, el propietario de Tesla, logró aumentar su patrimonio, entre 2019 y 2021, de 22.300 millones de dólares a 151.000 millones de dólares.
JEFF BEZOS, dueño de Amazon, incrementó su fortuna, en el mismo periodo, desde 131.000 a 177.000 millones dólares.
LAREY PAGE, uno de los dueños de Google, logró subir de 50.000 millones de dólares a 91.500, en tanto que su socio en el mismo emprendimiento. SERGEI BRIN, subió de 49.800 a 89.900.
MARK ZUCKERGER, propietario de Facebook, logró subir de 62.300 a 97.000 millones.
En Microsoft, BILL GATES se encumbró desde los 96.500 millones a 124.000 en tanto que su socio minoritario STEVE BALLMER, solo subió de 41,200 millones a 68.700. LARRY ELLISON, de Oracle, saltó desde los 62.500 millones a 93.000; WARREN BUFFET, de Barkshire Hathaway de 22.300 a 151.000 y Bernard Arnault de LVMH de 76.000 millones a 150.000 millones de la moneda estadounidense.
El centro de investigaciones OSFAM de Reino Unido ha señalado que en dos años estos personajes duplicaron su fortuna, precisando la revista FORBES que su patrimonio combinado se elevó de 700.000 millones de dólares a UN BILLÖN QUINIENTOS MIL MILLONES. Su esfuerzo les ha permitido ganar 15.000 dólares por segundo, o sea 1.300.000 diarios. Los comentarios, siempre cargados de envidia y de insidia, han precisado que si los aludidos perdieran el 99% de sus riquezas, seguirían siendo más ricos que el 99% de la población mundial.
Obviamente, lo relatado sucede en otros lugares del mundo.
En marzo, podremos conocer los resultados de los balances de las principales empresas chilenas y así apreciaremos cuán afectadas han sido por estos tiempos borrascosos que vivimos.







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