«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

¿Por qué Donald Trump?

Jesús Pagán

Ingeniero Agrónomo Desde Murcia, España.

Desde Murcia, España.

La reacción de alarma ante Donald Trump es comprensible,

pero profundamente equivocada. Se presenta como una

anomalía, como una desviación inesperada del curso

democrático, cuando en realidad es una consecuencia

tardía. No estamos ante un sobresalto histórico, sino ante el

ajuste de cuentas de la realidad.

Un fenómeno político de esta magnitud no surge sin una

causa proporcional. Trump no es el origen del problema,

sino el síntoma visible de un fallo estructural en la

democracia material. Durante décadas se sostuvo la ficción

de que el crecimiento, la deuda y el Estado podían

compensar indefinidamente la pérdida de condiciones

materiales de vida. Esa ficción ha terminado.

Hoy, cerca del 60 % de la sociedad ya no puede vivir como

vivía, y el Estado ha perdido la capacidad de amortiguar ese

empobrecimiento sin comprometer su propia viabilidad.

Cuando la base material falla, la democracia deja de

funcionar como espacio de deliberación y se transforma en

un dispositivo de contención.

Eso es el modelo Trump: fascismo funcional, no ideológico.

No aparece como proyecto de futuro, sino como gestión

autoritaria de la escasez. La historia es clara en este punto:

cuando una sociedad no acepta a tiempo una reducción

ordenada de expectativas materiales, acaba aceptando una

reducción violenta de derechos.

Cada día que pasa sin asumir como objetivo colectivo vivir

con la sobriedad de un plebeyo —no como sacrificio moral,

sino como adaptación a los límites físicos— incrementa la

probabilidad de soluciones autoritarias. Lo que hoy se

percibe como extremismo es, en realidad, la entrada abrupta

de la realidad en un sistema que se negó a reconocerla.

Las advertencias existían. Estaban formuladas con claridad

al menos desde 1972. No se ignoraron por

desconocimiento, sino por conveniencia. El precio de esa

negación no es abstracto: se paga en forma de miedo,

control y pérdida de libertad.

Esta no es una coyuntura pasajera ni una crisis política más.

Es un umbral histórico. Las sociedades que no reorganizan

a tiempo su vida material, no conservan su democracia. No

porque alguien se la quite, sino porque deja de ser viable.

La pregunta ya no es si nos gusta o no Trump.

La pregunta es qué estamos dispuestos a cambiar para no

necesitarlo.

——————————————————————————————————-

JP 09.01.2026

N. del E.
Fuente de figura:
https://radio.unr.edu.ar/2024/11/06/elecciones-en-estados-unidos-por-que-gano-donald-trump/    

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl