
Visiones de Arte
AUTOR: Edvard Munch (1880–1958)
TÍTULO: Mujeres en el puente
AÑO: 1903, óleo sobre lienzo, 203 × 230 cm
UBICACIÓN: Galería Thielska, Estocolmo
FUENTE: https://www.facebook.com/1000quadri/
Nota desde la fuente:
Edvard Munch pintó numerosas versiones del tema de las Mujeres en el Puente o de las Jóvenes en el Puente, variando el número y la edad de las figuras a lo largo del tiempo. Sin embargo, algunos elementos se mantienen constantes: la perspectiva alargada del puente, un grupo de figuras femeninas y un paisaje al fondo con árboles y casas reflejadas en la superficie del agua.
La versión que aquí se presenta es, en mi opinión, una de las más logradas. El considerable tamaño de la pintura confiere a la escena un fuerte impacto visual. En el centro del puente hay cinco mujeres: una, con rasgos más definidos, nos mira directamente; las otras cuatro la rodean, formando casi un cuerpo compacto.
A la derecha, aparece un segundo grupo, compuesto por tres figuras oscuras apoyadas en la balaustrada. Su identidad permanece ambigua: podrían ser mujeres mayores o quizás hombres. En cualquier caso, Munch las funde en una presencia única e indistinta, casi una sombra.
El contraste entre los grupos es muy marcado. Las figuras centrales son luminosas, vestidas con colores claros, con sombreros amarillos o cabello rubio que resaltan bajo la luz del atardecer. Se percibe una sutil tensión entre ellas: la mujer que nos mira parece aislada, mientras que las otras cuatro parecen conversar detrás de ella. Una de ellas alza la mirada, revelando un ojo grande y abierto que observa con inquietud.
La construcción de los grupos es extraordinaria por su equilibrio entre fusión e identidad individual. Munch logra trasladar la psicología de los grupos pequeños a la pintura, representando dinámicas de pertenencia, exclusión e inquietud silenciosa.
El paisaje urbano del fondo también está tratado con una simplificación de formas, oscilando entre la arquitectura y la naturaleza. Las casas, los árboles y los reflejos en el agua se funden en una visión vespertina en la que el disco de la luna llena, alto en el cielo, evoca cromáticamente el amarillo de los sombreros, cerrando la composición en un equilibrio sutil e inquietante.
Que tenga un buen día, señor(a)








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