
A ALFONSINA
Desde Castelar, Argentina
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A ALFONSINA
Sí
Había llegado la hora de los sueños.
En ese deslizar de las buena noches desde un video agradable y lleno de fantasía.
Acompañada de una música adorable que parecía mecerme.
Sí
Como esas olas en las que estuve trabajando hasta entrada la noche,
cuando ya las cortinas del taller estaban corridas.
Había dejado la espalda reposar en el sillón, sobre la mesa
descansaban las birome y mis manos mecían mi cabello queriendo alisar los rulos
parecidos a los de la hadita de la imagen.
Olas, caracolas, algas, moviéndose con suavidad para recibir el cuerpo dormido de una poeta.
Descendiendo al fondo del mar.
Lento, sin apuro mezclados en un fondo marino que la recibía con lágrimas dulces derramadas por los que la conocían y no podían comprender…
No….aun sabiendo de sus dolores y profundas tristezas no imaginábamos esto.
Deambulaba tu cuerpo, blando, sin resistencia.
De una languidez extrema, … sus brazos y su cabeza.
De esa libertad que había encontrado entre los bancos de pequeños peces
que la dejaban atravesar su apretada trama y perderse entre caballitos
y estrellas de mar.
El agua se aquietaba.
Reflejaba en su ropa tornasoles que atravesaban la profundidad
como para que no temiera a la oscuridad.
Luz que ya no necesitaba.
La iluminación había quedado retenida en sus páginas.
En esos rosarios hilvanados con letras que sacudían sometiendo al alma
con sus sentimientos
Alfonsina te llevaste historias, misterios.
No respondiste preguntas ni llamados.
Deseabas el silencio.
Y lo encontraste.
Yo descansé.
Me refugié en el surrealismo de esa hada.
Me fundí en los colores y la música, busqué el aroma de las lavandas
y cerré la noche más inesperada.
Necesitaba lo distinto
***

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Dra. Gladys Semillán Villanueva
Argentina
D.R.A.
Julio 10, 2026







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