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CIENCIA: El camino correcto

José Barea Muñoz

Doctor en Física (Especialidad en Física Nuclear), Académico del Departamento de Física, Universidad de Concepción.

¿Se han preguntado alguna vez por qué la semana tiene siete días? Mi hija alguna vez me lo preguntó y no es menor su pregunta, pues perfectamente podríamos haber tenido semanas de menos o más días si la Luna estuviese más o menos cerca de la Tierra. En efecto, los antiguos descubrieron que al observar a la Luna, ésta pasaba por cuatro fases lunares y entre dos fases debían transcurrir aproximadamente 7 días. Después vino la tarea de nombrar cada uno de los días y en muchas culturas también se fijaron que en el cielo habían unos astros que cambiaban de posición, que eran los planetas Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Estos dieron nombre a los días martes, miércoles, jueves, viernes y sábado. La Luna dio nombre al lunes y el Sol al domingo. En castellano domingo proviene de dies dominicus en latín, que significa el día del Señor, y sábado proviene de una palabra hebrea, shabbat, que significa día de descanso. ¿Y cuál es el interés de todo esto? Bueno, este es un ejemplo de cómo el conocimiento científico de hace tanto tiempo ha perdurado hasta nuestros días en materias tan cotidianas como los días de la semana.

No obstante, el conocimiento científico ha ido creciendo con el pasar del tiempo y se hace tan cotidiano en nuestro devenir diario que normalmente no somos conscientes de ello. El celular y su acceso a internet es todo un logro consecuencia de muchos avances tecnológicos que se basan en los descubrimientos científicos. Por supuesto no siempre los descubrimientos científicos se utilizan adecuadamente, lo que se comprueba si acudimos a la industria armamentística, que ha ido muy de la mano de estos descubrimientos. Asimismo han ocurrido accidentes industriales, algunos de gran transcendencia, que se asocian con el desarrollo científico. Sin ir más lejos, una serie televisiva de estreno reciente, llamada Chernobyl, nos cuenta cómo se desarrolló el accidente que lleva su nombre. Lo paradójico en estos casos es que la causa de los accidentes suele ser precisamente la ignorancia del  conocimiento científico que se requiere por parte de las personas que toman decisiones o por parte del personal técnico que está a cargo de la infraestructura.

En el caso concreto de la energía nuclear, lo que más pánico produce entre la población son las emisiones de radiación, precisamente de nuevo por ignorar aspectos técnicos sobre el tema. Todos estamos constantemente expuestos a niveles de radiación, en cada instante y en cada lugar, y nosotros mismos somos radiactivos.  Lo que ocurre es que los niveles de radiciación a los que estamos expuestos son tan bajos que nos producen un daño insignificante. Al contrario, estos daños, que se causan a nivel celular, han podido ser los responsables de algunas de las mutaciones que a lo largo del tiempo ha permitido que los seres vivos evolucionen positivamente. Por citar un ejemplo, una persona que pese 70 kg es una fuente radiactiva con un promedio de 8000 becquerelios de actividad radiactiva, debido a la presencia de los isótopos Potasio-40 y Carbono-14 en el organismo. Esta radiactividad supone una autodosis de radiación aproximadamente de 0,3 milisieverts al año, muy por debajo de la dosis promedio anual que recibimos de agentes externos, que es 2,5 milisieverts.

El mismo Sol, que es nuestra fuente natural de energía, produce luz y calor mediante complicados procesos nucleares, denominados reacciones de fusión nuclear. En éstos núcleos ligeros de hidrógeno se unen para formar núcleos más pesados, como el deuterio o el helio, y en el proceso se desprende energía. La vida en nuestro planeta no sería posible sin esta energía generada por procesos nucleares. Y éste es el mecanismo que también está presente en las estrellas que observamos cuando miramos el cielo en una noche despejada.

Hoy día se está investigando la manera de reproducir estas reacciones de fusión en una máquina que permita aprovechar el calor para generar electricidad. Se ha avanzado mucho desde que se planteó la idea, pero aún se necesitan resolver muchos problemas de carácter técnico. En el Sol y en las estrellas, la fuerza de la gravedad es tan intensa que es la responsable  de mantener confinado el gas (más propiamente dicho, el plasma) donde se producen las reacciones de fusión. En la Tierra no disponemos de una fuerza tan intensa y por ende se buscan medios alternativos de confinamiento del gas. Los más usuales son los de confinamiento inercial y los de confinamiento magnético. En el primer caso se utilizan haces de luz LASER para conseguir condiciones de densidad y temperatura óptimas para que las reacciones de fusión se produzcan, mientras que en el segundo se utilizan potentes imanes que generan campos magnéticos lo suficientemente intensos como para confinar el gas para producirse las reacciones de fusión.

En la actualidad,  se está construyendo en Francia un reactor de fusión que utiliza confinamiento magnético. Se trata del proyecto científico conocido con el nombre ITER y en el que participan la Unión Europea, EE.UU., Rusia, China, Japón, Corea del Sur y la India. El objetivo de este proyecto es confirmar la viabilidad técnica y económica de una máquina de este tipo. De resultar exitoso este proyecto, las necesidades energéticas que padece la humanidad desaparecerían. Ya no dependeríamos de los combustibles fósiles para generar energía eléctrica ni tampoco de otras formas alternativas, como las energías renovables o la energía nuclear de fisión. Y lo más importante, el combustible natural de estos reactores se extrae del agua, de la que poseemos cantidades impresionantes en los océanos y además los residuos que se generan son inocuos, pues se trata de helio. Aunque también se produce tritio, el isótopo radiactivo del hidrógeno, éste se consume en la misma máquina y no representa ningún riesgo.

En definitiva, hemos mejorado nuestra calidad de vida con el pasar del tiempo al hacer uso del conocimiento científico que hemos ido descubriendo y en el futuro, al ritmo actual en el que los avances se suceden cada vez más rápidamente, es de esperar que nuestra situación siga mejorando.

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2 Comentarios en CIENCIA: El camino correcto

  1. Ufff, meridiano tema que nos pone, que pensemos, que razonemos, que intentemos ser conscientes de lo que nos pasa y de lo que pasa a nuestro alrededor y como está íntimamente ligado a lo que hacemos o no hacemos, a cómo reaccionamos.
    Se sacó un MIL.

    Muy buena.

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