«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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PINTAR EL AMOR

Gladys Semillán Villanueva

Embajadora por la Paz de las Naciones Unidas por la Letras UNILETRAS. Ave viajera de Semillas para la Juventud Primer Premio Internacional de Dibujo, otorgado por U.F.P. Argentina.

Desde Castelar, Argentina


PINTAR EL AMOR

Estaba la tarde tan especial.

Acaso una languidez se esparcía por el ambiente.

Haciendo que todo fuera un poco desdibujado y de un extraño color,

ni gris ni celeste.

Con sugerentes esfumados ambarinos.

Todo distinto.

Demasiado distinto.

Casi como impulsando también a concebir planes no pensados pero posibles.

Miré a mi alrededor

Nada nuevo.

Sin embargo, no sé, … en el ambiente se respiraba delirio.

Salí del taller.

Camino al encuentro de mi taza de té

escuché el final de una canción de amor.

Me detuve.

Confieso que confusa.

Era una canción que me traía muchos recuerdos y

no eran precisamente alegres.

Entonces fue como si estallara un acorde brillante y potente

cuyo sonido se prolongaba en la casa,

en mis sentidos.

Con la taza de té en las manos fui directo a la mesa de trabajo.

Preparé todo.

Fui a mi amigo el aparato de música, seleccioné los de mi profundo placer,

y sin más comencé.

Pintar el AMOR.

Como si se pudiera.

No recurriría a lo tradicional el hombre y la mujer físicamente expuestos.

Nooo.

Sí, esas dos almas sumidas en los profundos dédalos de sus espíritus.

De la lejanía o la cercanía.

De las palabras a medias.

De los silencios.

De las esperas.

De la gran incógnita que es el Amor y como se manifiesta.

Loca tarea.

Cerré por un momento los ojos.

Al abrirlos estaba allí mirándome indescifrable, pero estaba.

Estaba frente a la tela blanca,

blanca de toda blancura,

con la paleta silenciosa muda

de todo color, a la espera.

Pensaba pintar el amor

y con presteza fui volcando

en la madera

los pigmentos que mi ansiedad

decidiera.

Separados,

dando espacio a la mezcla,

con pincel o rodillo,

lo que surgiera.

Entonces al levantar la mano,

un escalofrío recorrió mi cuerpo

ante el recuerdo

de un adiós imaginado.

Con premura,

queriendo ganarle al tiempo

cruzaron el espacio,

los rojos, los verdes turquesa,

naranjas y titilantes amarillos

yuxtapuestos, hermanados

en el delirio.

Jugaban en la superficie

demente, alborozada ronda

de trazos dolidos.

Ya casi al final

sin saber por qué

el blanco cargado en el pincel

fui marcando huesudos brazos

y manos.

Con lacerante dolor los quité,

me hablaban de muerte

y no de desafiante vida.

Prefiero presentir que jamás

diré ese…adiós…imaginado.

No está en la pintura lo que tu creáis …

Deberás buscar mucho para encontrarlo.

***

Gladys Semillán Villanueva

Argentina.

Julio 2025

D.R.A.

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