
A medio camino entre la farándula y la política
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la farándula corresponde al “mundillo de la vida nocturna formado por figuras de los negocios, el deporte, la política y el espectáculo”. Como sucede en muchos casos, la docta entidad madrileña incurre en errores en esta definición, no solo en cuanto la refiere solo a la vida nocturna sino porque no conceptualiza claramente de qué se trata.
El mundillo de la farándula comprende también al periodismo y en este sentido si contenido trata de asuntos triviales e irrelevantes, incursionando en la copucha, el chismorreo, las murmuraciones e incluso la maledicencia, y, en general, a todo cuanto pueda servir para alimentar el escándalo y el pelambre.
La política, en términos muy simples, tiene que ver con el arte de gobernar a los pueblos e implica, por su propia naturaleza, ciertas exigencias básicas imprescindibles que la alejen del superficialismo, del escándalo, de la liviandad, de la corrupción, toda vez que en las democracias representativas la ciudadanía espera de sus representantes conductas ajustadas a la seriedad de las múltiples demandas ciudadanas.
Nuestro país ha sufrido un largo periodo marcado por la tragedia de los incendios forestales que ha azotado a varias regiones del país. El eficaz enfoque gubernativo ha mostrado un compromiso vehemente en la lucha contra el fuego y una respuesta rápida en la atención de las víctimas del devastador siniestro la que parece irse concretando día a día. Las víctimas fatales han sido numerosas pero todo el cuadro ha permitido aquilatar la solidaridad nacional e internacional en medio de un mundo frío y egoísta.
Concluido el mes vacacional de febrero, dos temas que han estado permanentemente presentes en la prensa-papel y la televisión han podido recuperar el lugar que una significativa proporción de los chilenos les asignan: la farándula y la política. La farándula lo hizo a caballo del Festival de la Canción de Viña del Mar y la política con el retorno de los parlamentarios a sus cómodos sillones congresales para emitir “cuñas” y lugares comunes que carecen de contenido y que el viento se lleva en un suspiro.
Lo que nadie esperaba, sin embargo, es la cohabitación entre “política” y “farándula”, campos que han mostrado por lo que se ve una increíble similitud.
Los personaje del caso en cuestión son, el ex futbolista Jorge Valdivia, y su aún cónyuge, la bailarina y diseñadora Daniela Aránguiz, aunque la pareja está de hecho separada. Desde el punto de vista político, ambos son fervorosos “bolsonaristas” con todo lo que ello significa.
Valdivia intentó rehacer su matrimonio pero en medio de este amago Daniela descubrió que el mantenía paralelamente una relación con la actual diputada del partido Revolución Democrática Maité Orsini, honorable parlamentaria con quien el futbolista había pasado vacaciones en Brasil. A su regreso, Jorge intentó conversar con su mujer en su residencia de Vitacura lo que no le fue permitido desarrollándose la discusión en la vía pública. En esos momentos, Daniela encontró en el vehículo de su marido un test de embarazo, lo que hizo explotar la situación. Valdivia la acusó de haberlo agredido pero Daniela no se rindió. En las pantallas de televisión, hizo público que su marido en tiempo anterior había sido retenido por Carabineros por no portar identificación y que, molesto por el trato policial, había llamado por fono a la diputada Orsini, quien se encontraba en un Congreso sobre Derechos Humanos en Cuba, para requerir su ayuda a lo que ésta accedió procediendo a llamar nada menos que a la generala de Carabineros Karina Soza, Directora de Derechos Humanos de la entidad policial, para solicitar su intervención.
El caso, por el momento, se cierra con la incursión de las ministras de Estado Ana Lya Uriarte y Antonia Orellana quienes, no teniendo nada más para entretenerse en el Gobierno, salieron en defensa de la “compañera” Orsini.
Cuando el ciudadano sencillo, común y corriente, se pregunta por qué en Chile estamos como estamos, a lo mejor por este lado podría aflorar una respuesta.

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