“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.” Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973.

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Comprendiendo la modalidad a distancia

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente Desde México


Con el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC´s) se ha hecho posible un intenso intercambio de ideas, experiencias y conocimientos entre millones de seres humanos. La educación de la población mundial es una compleja y costosísima tarea para las instituciones de este sector. Por ello, la educación a distancia constituye una alternativa para enfrentar este enorme problema, ha demostrado mayor efectividad rompiendo las barreras del tiempo y espacio al ofrecer métodos, técnicas y recursos que hacen más efectivo y flexible el proceso enseñanza-aprendizaje, esto mediante el uso de dispositivos de la informática y del software interactivo (Martín Pastor Angulo, Educación a distancia en el siglo XXI, 2005).

La modalidad a distancia, tomando en cuenta a Octavi Roca Vila (La autoformación y la formación a distancia: las tecnologías de la educación en los procesos de aprendizaje, 1998), propicia la búsqueda de nuevas estrategias para llegar a un aprendiz no siempre del todo conocido por un profesor; la elaboración de materiales adecuados a esa situación; la conformación de un contexto distinto, específico, porque no atractivo y el replanteo del rol docente.

María Begoña Tellería (Educación y nuevas tecnologías. Educación a Distancia y Educación Virtual, 2004), por su parte, puntualiza que el elemento importante que ayuda a lograr que los alumnos puedan construir el conocimiento con éxito dentro de la educación a distancia, depende del trabajo que desempeña el profesional que en esta modalidad es llamado asesor y es éste el que orienta y guía el proceso de enseñanza-aprendizaje. Además, complementa explicando que el asesor debe tener claros los recursos didácticos que se manejan en ella, conocer los medios que se ponen a disposición para beneficio de su profesorado hacia el logro de comunicación entre ambos; debe hacer la planeación y elaboración de material didáctico adecuados para esta modalidad, evaluar objetivamente y propiciar una retroalimentación que aumente el conocimiento del alumno.

En el mismo sentido, Érica Yong Castillo et al. (Evolución de la educación superior a distancia: desafíos y oportunidades para su gestión, 2017) precisan que en la modalidad a distancia debe tomar en cuenta: a) la comunicación es de forma sincrónica y asincrónica; b) las TIC’s son necesarias; c) el estudio es independiente y el aprendizaje es autónomo; d) la educación puede ser de manera formal o no; d) la interacción entre los estudiantes y el asesor está mediatizada; e) se utilizan distintos medios tecnológicos para hacer más corta la separación física; f) se le permite al alumno planificar su propio aprendizaje, proponiéndose metas, buscando y utilizando los recursos que estén a su alcance; g) el profesor y los estudiantes pueden no estar presentes físicamente en el mismo espacio ni en el mismo tiempo y, h) para que la comunicación se produzca, son necesarios los elementos mediadores entre el docente y el alumno.

Retomando los párrafos anteriores, por modalidad a distancia debe comprenderse, en lo pedagógico, como aquel proceso de formación independiente mediada por el apoyo de las TIC’s, con la finalidad de promover el aprendizaje sin limitaciones de ubicación, ocupación o edad de los estudiantes con el apoyo de un asesor o tutor.

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