«Desarrollo a Escala Humana: Si pasamos de la teoría a la práctica, con respeto a la naturaleza, haremos un aporte a la humanización de la sociedad»

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HISTORIA Y DESAFÍOS PARA LA CONVENCIÓN CONSTITUYENTE (Parte I)

Construir una Nueva Constitución con lógicas distintas a nuestra institucionalidad tradicional y actual.

INTRODUCCIÓN

Por mucho tiempo se sostuvo en Chile, especialmente por la Derecha, que el tema constitucional no era prioritario para la gente. Así lo confirmaban también sus encuestas.

Sin embargo la procesión venía por dentro y las manifestaciones sociales, de vez en cuando, nos hacían presente que este tema interesaba junto con otros del orden social, económico, político y cultural.

La revuelta que estalló el 18 de Octubre[1] vino a poner todo en su lugar. Y esta radical movilización que venía de antes (2011), puso al país en tela de juicio y a desatar una “crisis política” que está en pleno desarrollo. Durante 2020 y 2021, ha corrido a la par con la Pandemia del Coronavirus y aunque pareció que ésta ponía término al primero, el proceso debió seguir su curso, tal como se había definido, en noviembre de 2019. La crisis pandémica obligó a ajustar las fechas una y otra vez, hasta el Plebiscito de noviembre 2020 y las elecciones de los Constituyentes en mayo de 2021.

La Historia Constitucional de Chile nos remite al inicio de la República en 1810 y a su consolidación en 1818 y desde allí a sus estatutos políticos institucionales. Se reconocen diez Constituciones: los Reglamentos Constitucionales de 1811, 1812 y 1814, durante la Patria Vieja, hasta el Desastre de Rancagua y el exilio a Mendoza, Argentina; la Constitución Provisoria de 1818 y la Constitución Política de 1822, en el período de la Patria Nueva, en el Gobierno de O´Higgins; las Constituciones Políticas de 1823 (redactada por Juan Egaña, después de la abdicación de O´Higgins); 1826 (Leyes Federales, redactada por José Miguel Infante) y 1828 (Liberal, redactada por José Joaquín de Mora y Melchor de Santiago Concha y Cerda). A continuación, las Constituciones más permanentes de 1833, 1925 y la de 1980, vigente en la actualidad.

LAS LÓGICAS INSTITUCIONALES DE LA CONSTITUCIÓN CONSERVADORA DE 1833 – SIGLO XIX

La Constitución Conservadora de 1833, es la Constitución del Siglo XIX, el siglo lento de la historia de Chile y la que más tiempo ha durado en su vigencia (casi 100 años). Su redacción fue hecha por un proyecto de Mariano Egaña, con la colaboración, entre otros, de Manuel Gandarillas. Era más bien larga (168 permanentes y 7 transitorios).  Tuvo en su vigencia ocho modificaciones, algunas en períodos álgidos de nuestra historia.  Nació después de la derrota de los liberales en Lircay, bajo el Gobierno de José Joaquín Prieto y bajo la inspiración y tutoría de Diego Portales. Fue discutida por la Gran Convención, formada por señores de la época, a quienes se les había encargado modificar la Constitución liberal de 1828, derrotada en los campos de Lircay.

Las lógicas de esta Constitución:

  • Un país unitario y democrático.
  • Autoridades se eligen periódicamente.
  • La religión oficial es la católica.
  • Un Poder Ejecutivo fuerte: administra la nación y es responsable del orden público interior y exterior y jefe superior de las fuerzas armadas.
  • El voto para las elecciones es “Censitario”: tienen derecho a voto solo los hombres, mayores de edad, que saben leer y escribir, y que tienen “propiedades” o “profesión”.

En resumen la lógica predominante es una administración del Estado, conservadora, de la élite oligárquica del momento, primeramente agraria y hacendal, y posteriormente minera y comercial. Una “democracia” extraordinariamente restringida. De la élite y para la élite.

LAS NUEVAS LÓGICAS DE LA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA DE 1925- SIGLO XX[2]

Los inicios del Siglo XX fueron convulsos por el resurgimiento de la “cuestión social”, que resumía los problemas de las crisis económicas del momento, por la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), el término del ciclo salitrero, principal producto de exportación de la época y por las consiguientes huelgas de los trabajadores del salitre, que culminaron con las grandes masacres de la época (San Gregorio, Antofagasta 1921; La Coruña, Maroussia y otros centros salitreros de Tarapacá, en 1925).

El Gobierno de Arturo Alessandri Palma, el “León de Tarapacá”, ganó la Presidencia de la República con una plancha electoral de la Alianza Liberal, que aspira a superar la hegemonía conservadora, pero al mismo tiempo reprime con fuerza al movimiento obrero, dirigido por las ideas anarquistas y comunistas, presentes en los inicios de este siglo en el país (Santa María de Iquique en 1907).

Arturo Alessandri en 1922, investido como Presidente de la República (Óleo de Michailow Colección Museo Histórico Nacional).
Caricatura: Alessandri y la Constitución

Los militares de esta época crítica, exigen al Congreso, la aprobación de las primeras leyes sociales (“ruido de sables”) y posteriormente deponen al Presidente, enviándolo al exilio a Europa (Francia/Italia), retornándolo en 1925, para que dictara una Nueva Constitución y terminara el período de su gobierno. La Constitución llega como una respuesta a la crisis política del Parlamentarismo.

Portada del Código del Trabajo (Sala de Referencias Legislativas, Biblioteca del Congreso Nacional).
Los protagonistas del ruido de sables fueron 55 oficiales: 8 de artillería, 16 de caballería, 22 de infantería, 4 ingenieros, 3 carabineros y 2 de aviación. En la foto, sables usados en 1925 por los oficiales de Carabineros. Museo de la Escuela de Carabineros Carlos Ibáñez del Campo.

La misión y la lógica fundamental del momento es el surgimiento de los movimientos sociales populares y de los sectores medios (mutualismo), que exigen el término de los gobiernos oligárquicos y un nuevo estatuto político institucional, acorde con los progresos del siglo XX.

La movilización social y política del momento demandaba profundas reformas políticas, sociales y económicas. Se asientan con fuerza los primeros partidos populares (Partido Obrero Socialista, más tarde Partido Comunista y el Partido Democrático, entre otros).  Es un momento del alza del Movimiento Obrero, fortalecido por la organización sindical de la Federación Obrera de Chile (FOCH) y el sindicalismo anarquista, de fuerte influencia internacional, que incorpora ideas revolucionarias, siendo la más relevante, la Revolución de Octubre de 1917, que transformó a la Rusia zarista.

La Constitución mantuvo:

  • El Estado Unitario y avanzó con “un régimen democrático representativo”.
  • El sistema electoral avanzó paulatinamente en la “democratización” del país, aun cuando todavía el sistema democrático siguió siendo “restrictivo”. Entre 1932 y 1970, el sistema político se perfeccionó, posibilitando el acceso de los sectores medios y populares.
  • La separación de los tres poderes clásicos del Estado: Ejecutivo – Legislativo – Judicial.  Los dos primeros asumieron un carácter co-legislador y serán electos por el pueblo. El Poder Judicial será nombrado por los poderes Ejecutivo y Legislativo que tienen carácter soberano.
  • Con un fuerte Presidencialismo, como reacción al régimen parlamentario y semi-parlamentario, con que terminó la Constitución de 1833, después de la Guerra Civil de 1891, que derribó al Presidente Balmaceda.
  • Se limitó las facultades del Congreso en materia de impuestos y en cuanto a la Ley de Presupuestos.
  • En cuanto a las garantías individuales, el Estado con un “nuevo espíritu”, asumió “velar por la protección al trabajo, la industria y la protección social”, como un paso tímido hacia el bienestar personal de los chilenos y sus familias.
  • Separó a la Iglesia Católica del Estado (después de largas negociaciones con El Vaticano).  Se estableció la libertad de las creencias y el libre ejercicio del culto. Nació así el Estado laico hasta ahora, como un paso decisivo de descolonización.
  • El Estado asumió un rol más protagónico en el “desarrollo nacional”, posibilitando el fomento de la “industrialización” del país, desde el Gobierno del Presidente Aguirre Cerda (1938), en adelante.
  • En cuanto a la “democratización”, todavía el sistema electoral mantuvo el ejercicio del “sufragio universal” a los hombres mayores de edad y alfabetos, aunque eliminó el voto censitario que exigía fortuna. Seguían excluidos los analfabetos y las mujeres. En 1934, en un nuevo gobierno de Alessandri Palma, se les dio derecho a voto a las mujeres en las “elecciones municipales”. Recién en 1949, gobierno de González Videla, se les dio derecho para todas las elecciones. Más tarde se ampliaría al “voto de los ciegos” en 1969 (Frei Montalva y Salvador Allende) y se disminuiría la edad de 21 a 18 años de edad. Una modificación decisiva para la “democratización” fue la “cédula única”, moción de Frei Montalva y otros, aprobada en 1958, en el Gobierno de Ibáñez del Campo. La inscripción era voluntaria y el voto obligatorio.
  • Se creó un Tribunal Calificador de Elecciones – TRICEL.

La Constitución tendría fuertes regresiones en 1927 – 1929 con la Dictadura de Ibáñez; en 1932 con la llamada “República Socialista”; en 1948,  con la dictación de la “Ley Maldita”, de “Defensa Permanente de la Democracia”, que ilegalizó al PC y llevó a la cárcel – destierro de Pisagua a sus dirigentes y a otros de la izquierda. En el período de postguerra, se aplicó represivamente, también en otros países como Bolivia, bajo la presión de los Estados Unidos. Y muchos otros momentos, en que la democracia estuvo en vilo, con intentos militares de insubordinación al poder civil o ciudadano (Línea Recta, Tacnazo, Tanquetazo).

[1] Documento del autor: “El Estallido Social en Chile”- ¿Cambió Chile en Octubre 2019?- Febrero 2020.

[1] “Chile en el Siglo XX”- Varios autores- Editorial Emisión- Santiago de Chile.


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