«Nuestro país requiere sumar voluntades tras el logro de cambios significativos en la sociedad. Todos los estamentos públicos y sociales, deben cambiar: egoísmo por solidaridad,  crecimiento por desarrollo, Compromiso por la displicencia y la apatía,…  Sumando a ello una visión integral de ciudadanía , la sabiduría por la ignorancia,  unidad por sobre dispersión«

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COVID-19 III

Ana María Pandolfi Burzio

Docente Inglés, Alemán. Traductora Inglés-Español. Magister en Arte c/ Mención en Lingüística.

A continuación, analizaremos, en alguna medida, el léxico que se ha introducido, a raíz de la pandemia, para formar parte habitual de nuestra comunicación cotidiana. Al parecer, según los estudios científicos realizados en los últimos tiempos, el virus se instaló firmemente en nuestra vida y tendremos que vivir con él. Por ello, debemos acostumbrarnos a emplear términos que antes de esta pandemia no formaban parte de nuestro reportorio.

                        Los medios digitales, así como los de difusión mediática, han contribuido a difundir y “viralizar” un gran número de términos y expresiones producto de la pandemia; esto quiere decir que todo el mundo los conoce, maneja y difunde.

                        Empecemos con el verbo “contagiar” y sus derivados: contagio, contagioso, contagiante, anticontagio, pre y poscontagio, zonas libres de contagio y distensión, trazabilidad y contención del contagio; en fin, es posible que se originen otros términos y expresiones de este verbo tan manejado en la actualidad.

                        Tenemos que los centros de salud hablan de “traslado de pacientes” a otras comunas cuando sus propios centros asistenciales no dan abasto con los casos “positivos” de la enfermedad y la utilización de “camas UTI” (Unidad de Tratamiento Intensivo) ha “colapsado”.

                        Se han establecido “barreras sanitarias” urbanas, interurbanas e internacionales: imposibilidad de trasladarse de una comuna a otra y menos aún de poder viajar de un país a otro. Se habla de “confinamiento total o parcial de fronteras”. Cuando la pandemia ha aflojado su intensidad y el número de contagios ha disminuido ostensiblemente, se relajan las prohibiciones y se posibilita el traslado, sorteando las barreras sanitarias.  Eso sí que se debe cumplir el protocolo de traslado pertinente a cada lugar fronterizo. Ningún pasajero, sea nacional o internacional, puede desplazarse sin su “pase de movilidad” o “Green Pass”, como se conoce internacionalmente, su PCR negativo y/o otras disposiciones atingentes.

                         El “brote” o “rebrote” de la enfermedad se debe, en múltiples casos, al “incumplimiento” de las exigencias sanitarias protocolares, a los “porfiados” de siempre que creen que a ellos no les va a tocar sufrir el contagio, y no se “quedan guardados” en su domicilio, celebrando hasta altas horas de la madrugada carretes y fiestas varias.

                        El panorama “pandémico” tiene esperanzas de mejoría. En Alemania se ha encontrado una vacuna, llamada “pasiva”: la SARS-COV2. No se trata de una panacea universal, pero sí es un primer paso para atenuar la sintomatología de los casos activos que hacen su “cuarentena” en “residencias sanitarias” o con “cuidados domiciliarios” adecuados, si la situación lo permite.

                        Se dice que la autoridad sanitaria pretende alcanzar una “inmunidad de rebaño”, apelativo poco feliz, pues bien podríamos hablar de “inoculación o vacunación colectiva, generalizada o globalizada” para referirnos a lo mismo; lo de “rebaño” es bastante despectivo, porque son las ovejas las que se lanzan al despeñadero una tras otra.

                        ¿Por qué este virus es tan peligroso e inabordable a la fecha? Porque se trata de un virus “mutante”. ¿Qué significa esto para los legos en la materia? Que cambia su estructura celular y esto altera su cura sintomática y hace imposible la etiológica, siendo su” detección precoz” más dificultosa.

                        Llevamos a la saga un número importante de” variantes COVID”, a las que se las designa con una letra del alfabeto griego: alfa, beta, delta, mü y últimamente “ómicron”, detectada en Sudáfrica y de la que ya existen casos en Europa y América.

                        Debemos poner nuestra salud en manos de los especialistas y tener fe, esperanza y confianza en que la ciencia mundial, abocada a la investigación virológica, pueda encontrar pronto medios para paliar y/o exterminar esta pandemia que tan duramente ha azotado al mundo en tan sólo dos años.

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