
DEBEMOS AMARNOS LOS UNOS A LOS OTROS O MORIR [*]
| Por los avatares del mundo en que vivimos y la etapa crucial a la que ha entrado la humanidad, comparto el contenido de este Título del Capítulo 5: UN CAFÉ, UNA TOSTADA, ¿Y UNA PROPINA? (SOBRE LA TRANSFORMACIÓN DEL YO, O CONVERSIÓN, QUE NECESITAMOS, págs. 226 a 228), del libro de Jorge Riechmann: AUTOCONSTRUCCIÓN – La transformación cultural que necesitamos [*] |
“Debemos amarnos los unos a los otros o morir”, escribió W.H. Auden en su poema “1 de septiembre de 1939”. El planeta se nos ha hecho demasiado pequeño para que prosigan las luchas competitivas por la dominación: ahora estamos viviendo en un full-world o “mundo lleno”, ecológicamente saturado. En la era del Antropoceno, las emisiones desbocadas de gases de “efecto de invernadero”, de la hecatombe de diversidad biológica y de las crisis malthusianas de recursos naturales -esto es, en el siglo XXI, el Siglo de la Gran Prueba-, el aserto de Auden (obviamente en la senda de Jesús de Nazaret) va aproximándose a ser rigurosamente cierto. Seguir adelante por la senda de la guerra contra la naturaleza, la devastación del futuro, la competencia destructiva de los grupos y los seres humanos entre sí nos conduce al colapso. En este mismo sentido, el gran poeta Kenneth Rexroth acercaba a Teilhard de Chardin y a Walt Whitman:
Solo recientemente se ha puesto de moda considerar peyorativamente a Walt Whitman como tonto y anticuado, creyente en el mito del Progreso y predicador de un patriotismo absurdo. Hoy día sabemos que no hay otra opción: solo la visión de Whitman. “La humanidad, el espíritu de la Tierra, la conciliación paradójica de la parte con el todo y de la unidad con la multiplicidad: a todo esto se le llama utópico, y sin embargo es biológicamente necesario. Para que esto encarne en el mundo, todo lo que necesitamos es que nuestro poder amoroso se desarrolla hasta abarcar la totalidad del ser humano y del planeta.” Esto lo dijo Teilhard de Chardin: o como Whitman lo dice en los grandes poemas místicos del final de ‘Hojas de Hierba’, la contemplación es forma más alta y la fuente última de toda actividad moral porque observa todas las cosas en su aspecto atemporal, a través de los ojos del amor.
Debemos amarnos los unos a los otros o morir: traduzcamos esta disyuntiva, dispuestos a encarar el abismo abierto entre nosotros. Debemos dar un salto cualitativo en ciertas dimensiones básicas de valor (cooperación, cuidado, igualdad, sustentabilidad, biofilia) y organización social, salto del que cabe hablar en términos de conversión: “o morir”, es decir, perder mucho, muchísimo, quizá todo, en un colapso civilizatorio de dimensiones dantescas.
Y con todo, parece que ni siquiera los observadores más lúcidos que otean desde la atalaya de la cultura dominante conceden el menor crédito a la opción “amarnos los unos a los otros”. Solo esperan, si acaso, la improbable Redención Técnica que conduciría a la transformación del anthropos en Ultra- o Superhombre, una vez atravesado el umbral llameante de la Singularidad. Así, el arqueólogo e historiador Ian Morris, tras haber trazado una apasionante interpretación de la historia humana desde hace 15 milenios, desemboca en el capítulo 12 de su ¿Por qué manda Occidente… por ahora? en la constatación de que “los próximos 40 años serán los más importantes de la historia”. El cambio climático, la proliferación de armas de destrucción masiva, el aumento demográfico, el hambre, las epidemias planetarias y el fracaso de los Estados amenazan con alterar radicalmente las pautas de cambio histórico vigentes desde que hay historia humana. “Nos aproximamos a la mayor discontinuidad de la historia”, afirma. Pero la opción que él ve se da entre la Singularidad y el Ocaso (colapso): o la salvación mediante el salto cualitativo de la tecnociencia que predice Ray Kurzweil o el desplome civilizatorio. “Para que gane la Singularidad, necesitamos mantener firmemente atados los perros de la guerra, gestionar el calentamiento climático global y conseguir una revolución en la captura de energía. Todo tiene que ir bien. Para que gane el Ocaso basta con que una de estas cosas salga mal. Las probabilidades no son buenas.”
Sin embargo, todo indica que las perspectivas de “impulsar una nueva revolución de la captura de energía, rompiendo el techo de los combustibles fósiles” a base de energía nuclear, aprovechamiento de las fuentes renovables y rupturas tecnológicas apoyadas en la genética y en las nanotecnologías (tal es la apuesta de Morris para que salga adelante la Singularidad) son básicamente engañosas. Por el contrario, una consideración objetiva de la situación apunta a un futuro de descenso energético -en cuyos inicios, de hecho, nos encontramos ya-. Por eso, si la opción fuese Singularidad o Colapso, yo diría que, sin duda, estaríamos abocados al colapso. Pues el capitalismo es una fantasía milenarista: vivir como si la entropía no existiera, como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si estuviésemos a punto de ser inmortales gracias a la tecnociencia. Frente a semejante desmesura, la prédica del amor universal -que sin duda tiene y también algo de hybris, habida cuenta del “fuste torcido de la humanidad”, como metaforizó Immanuel Kant, traduciendo para la Ilustración el viejo lenguaje cristiano del pecado original- resulta casi sobria. ¿Consideramos entonces en serio la opción de “amarnos los unos a los otros”, por difícil que nos parezca avanzar por ese camino, en ruptura con la historia humana de la que venimos? A eso lo podríamos llamar, con Antonio Gramsci, “reforma intelectual y moral”.
| Los límites [planetarios] nos obligan a pensar de otra manera nuestras relaciones con el medio ambiente e incluso lo que somos, pero sería preciso además que esa nueva visión fuera seguida de efectos, es decir, que llegara a tener fuerza suficiente para superar las fuerzas [productivistas-consumistas] actualmente vigentes que se oponen a ella. En definitiva, o bien el pensamiento ecologista supondrá el crepúsculo del movimiento prometeico, o bien nuestros descendientes se verán sumidos en un crepúsculo mucho más sombrío. François Flahault |
Referencia:
[*] AUTOCONSTRUCCIÓN – La transformación cultural que necesitamos, Jorge Riechmann, 2ª Ed. revisada, 2017, Los Libros de la Catarata, Madrid.
Con la autorización del autor.







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