
DIGRESIONES EN TORNO AL FEMINISMO. Ellas en la inclaudicable búsqueda de igualdad.
La ONU a fines del año 2022 consideró necesario volcar todos sus esfuerzos en otro de los aspecto relevante de la inclusión para conmemorar el Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo de 2023: “Por un mundo digital inclusivo: Innovación y tecnología para la igualdad de género”, en afinidad con el tema prioritario de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer: “La innovación y el cambio tecnológico, y la educación en la era digital para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”, atendiendo así al ineludible y ya impostergable posicionamiento de las mujeres en este ámbito, más aún si consideramos que conforman más de la mitad de la población global.
El 8 de marzo es un día para rememorar y reflexionar sobre el progreso social obtenido y el camino que falta aún para lograr una estructura social más justa hacia las mujeres. Cabe preguntarnos entonces ¿qué significa el feminismo hoy en día?, Más allá de las injusticias sociales que afectan a las mujeres, el feminismo también intenta explicar quién, cómo y porqué una persona es mujer. ¿Son cuestionamientos que caben dentro del movimiento o son preguntas sin las cuales el cuestionamiento ya no puede entenderse? Lo que si podemos asegurar es que actualmente se constituye como una corriente de pensamiento que reúne un conjunto de teorías, ideologías, metodologías, movimientos y prácticas tanto políticas como culturales y económicas, que busca describir y criticar las relaciones de poder históricamente adscritas a los sexos, con el fin de conocer y dar lugar a la experiencia de las mujeres o aquello que se ha construido culturalmente como lo “femenino”, para avanzar en la equidad de género y la transformación de las relaciones de poder. Se trata de toda una cultura de un conjunto de mujeres que han cuestionado, debatido y cambiado el entorno para que sus derechos e intereses sean reconocidos. Es preciso recordar que ningún movimiento social es una construcción pétrea, por lo que se torna imprescindible dimensionar su diversidad interna, sus puntos comunes y sus aristas, para así poder comprender el proceso que condujo al feminismo a ser lo que es hoy, para lo cual es fundamental comprender los temas centrales de las cuatro olas o hitos feministas. La metáfora de las olas del feminismo es adecuada para simplificar toda la compleja historia de ideas, propuestas, protagonistas y denuncias que a menudo están en disputa, como es propio que ocurra en toda acción que rompe paradigmas o esquemas culturales perpetuados por cientos de años, metáfora que ayuda a esclarecer la coexistencia de numerosos sub-movimientos que se desarrollan entre olas, mismos que se van depurando para crecer, mantenerse o desaparecer en el tiempo, dentro de una modernidad liquida como la que transitamos.(dignos de otro análisis).
No obstante, la premisa común que atraviesa todas las corrientes feministas es alcanzar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, que es una de las principales exigencias y certezas inclaudicables del feminismo en pleno siglo XXI.
La primera ola de la Ilustración: se originó durante la época de la Revolución Francesa; las mujeres cuestionaron los privilegios masculinos afirmando que no son una cuestión biológica y/o natural. Rara vez se menciona en los manuales el papel crucial que tuvieron las mujeres en aquellos años en que la forma de entender el poder cambió para siempre. Las mujeres participaron de la Ilustracióndesde diferentes trincheras, prueba de ello es la marcha hacia Versalles también conocida como La Marcha de las Mujeres.(5-6 octubre 1789) . El pueblo de París pasaba hambre, no había granos para el pan. Era tan cruda y critica la realidad que una multitud de mujeres de los mercados de París tomaron las armas, marcharon sobre Versalles y asediaron el palacio; mientras los diputados deliberaban latamente irrumpieron en la Asamblea e ingresaron al palacio obligando al rey Luis XVI y su familia a regresar con ellas a París. A partir de esta acción fue posible pasar de los gestos individuales a un movimiento colectivo, convirtiéndose la igualdad y los derechos de las mujeres en una cuestión pública y política. Jules Michelet, en su libro “Mujeres de la Revolución” (1847), señala: “Así como la revolución del 14 de julio pertenece a los hombres, la revolución del 6 de octubre, natural, legítima, necesaria, verdaderamente popular, pertenece exclusivamente a las mujeres”. “Los hombres tomaron la Bastilla y las mujeres tomaron el Poder real”. Hubo también mujeres intelectuales que reclamaron y abanderaron las peticiones de igualdad. Relevante fue la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, escrito en1791 por Olympe de Gouges en respuesta a la “Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano”. Destacada también fue la “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792).de Mary Wollstonecraft.
Cabe mencionar que no solo las acciones francesas e inglesas dieron origen al feminismo, nada menos que en México estaban ocurriendo hechos impensables cien años antes, en 1692 Sor Juana Inés de la Cruz (México1648-1695) publica: “Primero sueño”, poema que hace alusión a la visión libertaria que Sor Juana anhelaba para sí, y para todas las mujeres, siendo considerado como la manifestación y exigencia de libertad que rondaba desde este lugar a las mujeres. Así también en su Carta atenagórica discute la naturaleza de la mujer y su relación con el conocimiento, mostrando junto a sus formas argumentativas una actitud crítica ante el conocimiento como importante signo de su modernidad filosófica. Impensable también era que, contemporáneamente hubiera hombres precursores del feminismo como Francois Paullain de La Barre, filósofo francés, cartesiano y gasendista (París,1647- Ginebra 1725) quien escribe, entre otras obras, “La igualdad de los sexos” (1673) donde demuestra que, el trato desigual que reciben las mujeres no tiene un fundamento natural, sino que procede de un prejuicio cultural. Apoyando una educación igualitaria para ambos sexos. Es más, el acto de abogar por la existencia digna, la capacidad e inteligencia de las mujeres, es muy anterior a la formación del feminismo como movimiento organizado, encontrando ejemplos en la Antigua Grecia, Europa Medieval , Japón Feudal, siendo todas estas instancias, aisladas pero constantes, las que dieron una base teórica e intelectual para solventar un movimiento organizado.
Volviendo a la Ilustración, con el cambio de siglo, se da un rearme patriarcal. Las mujeres siguen siendo consideradas menores de edad sujetas a la autoridad de los hombres. No tienen capacidad jurídica ni económica, ni siquiera la patria potestad de sus hijos e hijas. Incluso existían delitos exclusivos para mujeres como el aborto o adulterio. A este punto las mujeres llegan con muchas libertades por conquistar y sobre ellas se va a volcar el feminismo de la Segunda ola, también llamado ola liberal sufragista: donde el feminismo apareció por primera vez como un movimiento internacional con identidad teórica para dar respuesta, entre otras cosas, a los problemas que estaban generando la revolución industrial y el capitalismo. Es en esta ola que, con grandes esfuerzos, se consigue el derecho al sufragio en 1918, cuando en Inglaterra se regula el voto para mujeres mayores de 30 años poseedoras de una casa. Esta segunda ola se produce desde el siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (mediados siglo XX). Es el segundo movimiento feminista organizado centrado en la adquisición de derechos para las mujeres como, la Igualdad ante la ley: igualdad desde las diferencias “naturales”, naciendo con esto el acomodaticio Feminismo de la Diferencia, apelando a la Igualdad en los derechos del hombre y del ciudadano que al estar basada en la asunción del sujeto masculino como parámetro, se resuelve en la asimilación jurídica de las mujeres a los varones y, por consiguiente, en una ficción de igualdad que deja de hecho sobrevivir a la desigualdad como producto del desconocimiento de la diferencia.
A estas alturas, en Chile se desarrolla el feminismo más tardíamente, recién en esta segunda ola ocurre nuestra primera ola feminista, misma que concuerda con el sufragismo (1913-1949) derecho a votar y a ser electa. María José Cumplido, historiadora de la Biblioteca Nacional, señala que la primera ola se materializa en 1949 con la Ley del Sufragio Femenino Universal, “y tuvo características más bien de elite”. La segunda ola fue a mediados del siglo XX.
El feminismo internacional de la tercera ola aparece en el contexto socio-histórico posterior a la II Guerra Mundial. Periodo en el que los hombres regresan de la guerra y necesitan los empleos que durante la misma desempeñaron las mujeres, enviándolas a ellas a su estado anterior. Ante este acontecimiento en 1963 se publica La Mística de la Feminidad de Betty Friedan, que pone de manifiesto el “problema que no tiene nombre”. Es decir, pone a la luz el malestar que sienten las mujeres cuando tratan de guiar sus vidas por los estereotipos sexistas. Las vindicaciones de esta tercera ola seguirán dirigiéndose, al igual que en la primera y segunda, a la plena consecución de los derechos, además se añadirá la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, por el divorcio, aborto y métodos anticonceptivos, y empieza a gestarse paradójicamente el derecho a no reproducirse. Las mujeres ya para entonces quieren tener el control de su vida y de sus cuerpos, puesto que sin ello, nunca podrán conseguir la libertad.
La violencia contra las mujeres es tema central en la agenda feminista y en este contexto comienza en buena medida el debate sobre lo público – lo privado.
Se lucha también por conseguir la igualdad en el espacio público: en la política, en el empleo y en la remuneración, eliminando el conocido “techo de cristal”.
El feminismo de principios de la tercera ola, podría considerarse como feminismo liberal, centrado en definir la situación de las mujeres ante la desigualdad y abogar por la reforma del sistema hasta conseguir la igualdad entre los sexos. Años después, especialmente en los setenta, nacerá el llamado feminismo radical, aquel que se adentra en la raíz del problema de las mujeres. Lo encabezan nombres como Kate Millett con Política Sexual y Sulamit Firestone con su Política de la Sexualidad. A diferencia del feminismo liberal anterior, se centra en determinar qué es lo que produce la opresión y explotación de las mujeres, yendo más allá de la desigualdad. Se definen términos fundamentales para entender el feminismo y la opresión de las mujeres: “género” y “patriarcado”, advirtiendo como el sistema patriarcal se mantiene y solo se transforma para poder seguir sobreviviendo. Se nombra por primera vez que “lo personal es político” y por lo tanto todas las esferas de nuestra vida, tanto lo público como lo privado debe ser abordado.
La década de los 70, también coincide con el relacionamiento del movimiento feminista con organismos internacionales. Prueba de ello son las Conferencias Mundiales sobre la Mujer, celebradas en Ciudad de México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing (1995). Sin embargo, desde la cuarta conferencia en 1995 no ha habido posteriores, solo actualizaciones. De esta ya hace 28 años.
Contemporáneamente en Chile surge la Segunda ola (1973-1989): El movimiento de mujeres feministas en dictadura, donde las mujeres jugaron un rol importantísimo en defensa de la vida, posteriormente en 1980 las mujeres se movilizan en un contexto de crisis económica a causa del modelo económico neoliberal implementado y los elevados desempleos en el país, Se vuelven a manifestar al final del período demandando “ Democracia en el país y democracia en la casa”. Tercera ola (1990-2010) El retorno a la democracia y el feminismo institucional. Se genera un quiebre en el movimiento feminista entre las institucionales y las autónomas, Se crea el Servicio Nacional de la Mujer en 1991 con el gobierno de Patricio Aylwin. En 2006 fue electa la primera presidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria. A todo esto siempre en contacto con el feminismo internacional pero esencialmente volcadas a lo interno del país.
Cuarta ola ( 2011-2018) : Ni una menos y el mayo feminista
El movimiento estudiantil de 2011 dejó ver los primeros lemas de una educación no sexista. En 2016 la violencia de género alcanzó limites indescriptibles con el caso de Nabila Riffo, lo mismo que sucedía a nivel internacional. En esta nueva ola se focalizan las vindicaciones en la educación no sexista y en espacios libres de violencia de género, apuntando a algo más profundo y transversal en la sociedad chilena: el cambio de la cultura machista y patriarcal y también en el modelo neoliberal que perpetúan las desigualdades de género. Incluye además las demandas de las disidencias sexuales y de las nuevas masculinidades que buscan la deconstrucción de la identidad masculina en la sociedad chilena.
Volviendo nuevamente al feminismo internacional es preciso mencionar que después de tres grandes olas y de más de 300 años de luchas y vindicaciones, el patriarcado sigue encontrando diferentes formas de perpetuarse ante las cuales el movimiento feminista está cierto de que debe responder.
La Agenda de Género de la ONU – desde la igualdad de género, autonomía y derechos de las mujeres – conforma una hoja de ruta para alcanzar la Agenda de Desarrollo Sostenible al 2030, la que en variados aspectos no se ha llegado a cumplir a la fecha, motivo suficiente para que se continúe luchando por la abolición del género, violencia sexual: violaciones, acoso sexual, prostitución, trata, pornografía y explotación reproductiva.
Se ha conseguido identificar las violencias que sufren las mujeres no solo dentro del hogar, sino también en el espacio público y en definitiva, en cualquier ámbito.
Se lucha contra la creencia de que los hombres pueden acceder libremente a los cuerpos de las mujeres aludiendo a la libre elección, la libertad, los sentimientos y la diversidad, pero contradictoriamente todo esto se da dentro del mismo contexto en que las mujeres continúan viviendo la opresión enmarcadas en el estereotipo que las condiciona por ser mujer. Así ante lo contradictorio de la
estructuración cultural, los derechos de las mujeres logran ser puestos en entredicho, y en consecuencia la igualdad vuelve a ser la gran asignatura pendiente.
No significa que pensemos que las mujeres merecemos derechos especiales; significa que sabemos que merecemos los mismos.
Por todas estas circunstancias y en este contexto , nace el feminismo de la cuarta ola. En el siglo de las nuevas tecnologías, el feminismo se ha convertido en un movimiento social y político global y las mujeres de todo el mundo se están levantando contra quienes trasgreden sus derechos a la igualdad.
Entre las principales vindicaciones que se exigen está el fin de la violencia contra las mujeres en sus variadas formas, y en especial la violencia sexual que nuevamente está repuntando; peor aún, bajo el anonimato de las redes virtuales, son cada vez más las personas que influenciadas por la misoginia, niegan la violencia ejercida hacia las mujeres por el solo hecho de serlo.
La cuarta ola del feminismo está proponiendo desafíos y soluciones frente a los mayores problemas, fundamentalmente la violencia sexual y la explotación económica. Esto abarca desde la desigualdad salarial, hasta la feminización de la pobreza de norte a sur. Las mujeres seguimos en pleno siglo XXI azotadas por múltiples opresiones que no se han conseguido erradicar. En diferentes latitudes sigue existiendo el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, la violencia machista y la violencia sexual. Aún en muchos países las mujeres siguen sin tener derechos sobre su propio cuerpo y se sigue exigiendo derecho al aborto seguro, libre y gratuito. Ademas se han sumado nuevas formas deshumanizantes de explotación reproductiva de las mujeres, como los vientres de alquiler con todas sus implicancias que esto conlleva.
Como dijo Simone de Beauvoir: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Es por ello que el movimiento feminista sigue siendo absolutamente necesario y conocer las cuatro olas del feminismo es fundamental para saber cuál es nuestro origen, las vindicaciones que hemos hecho y hacia dónde vamos. En la actualidad la cuarta ola es adecuada para responder una serie de preguntas que emanan de lo que nos dejó la tercera ola: los avatares de la modernidad y la contemporaneidad, es decir ¿cómo trascender de la consciencia de opresor-oprimido? ¿Apostar por una reflexión y práctica ética con la subalternidad? ¿Cómo opera la interseccionalidad, la raza, la clase, la sexualidad, la edad y la nacionalidad en las formas de materializar la igualdad? ¿Cómo deshabitar la desigualdad? ¿Será la sororidad un refugio para rearmarnos en la perenne búsqueda de igualdad? Será que durante la cuarta ola al fin aprendamos a ser iguales, manteniendo nuestra A de humanas? o, quizá, por el contrario, ¿ya no interese aprender a ser eso que hicieron de nosotras…?
Es una larga y nutrida historia de lucha por no ser invisibles, por ser reconocidas y no discriminadas, con avances y retroceso , pero sostenida e inclaudicable.
Los hitos históricos de Las mujeres marcan una trayectoria de resistencia frente a la injusticia y falta de igualdad de oportunidades ante la vida marcada por el poder patriarcal en el que todas y todos hemos nacido inmersos y que, por ende traspasa nuestro inconsciente individual y colectivo, manifestándose hasta en las más simples cosas. Vale mencionar que existe una no tan conocida lista de mujeres filósofas como: Hipatia de Alejandría, Hildegarda de Binguen, Rosa de Luxemburgo, Sara Kidman, Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Ana María Vicuña, Marta Harnecher , por nombrar solo algunas. Todas ellas han bebido de sus propia experiencias y se han nutrido de todas las vivencias de las que – siempre invisibles y jamás nominadas en ningún libro – existen y existieron. Aquellas que a hurtadillas, venciendo el miedo, asistía a clases en la búsqueda de conocimientos, con el fin de lograr aprender para expresarse con herramientas que les estaban vedadas, especialmente por razones culturales, machismo incluido, religión y creencias anacrónicas para los cambiantes tiempos de cada época pasada y presente.
Paso a paso por las trabajadoras, por las jefas de hogar, por las aguerridas por las sojuzgadas, por las invisibles, por las cotidianas, por las que siempre han pensado y desarrollado profundos idearios, por todas ellas…sin claudicar.
Fuentes
4.-https://hablemosdefeminismo.com/las-cuatro-olas-del-feminismo/chile
5.- https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/05/24/la-ola-feminista-que-remece-a-chile







Excelente artículo el que nos ha entregado María Gloria Flores Peñailillo. Muchas gracias. Son tantos los episodios de heroicas mujeres de todos los tiempos que se deben reproducir en un afán permanente de vindicación de sus derechos de igualdad inclaudicable. La marcha hacia Versalles en el proceso de la Revolución Francesa nos mostró a las mujeres «de armas tomar», acuciadas por las carencias, el hambre y los abusos.
Esperamos futuras columnas. Nuevamente, gracias.