«La concentración de riquezas, el poder del dinero, por sobre todo, el dinero fácil, en su accionar destruye la historia, la educación, cultura , los valores de una sociedad que desee permanecer limpia y sana.»

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EDITORIAL. ¿El día “D”?

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

En los momentos más álgidos de la Segunda Guerra Mundial, el comando de las fuerzas aliadas determinó el desembarco de sus tropas en las playas francesas de Normandía. Aunque se utilizaron múltiples factores distractores para no alertar al Tercer Reich, el “día decisivo” ya estaba determinado y era conocido en lenguaje críptico como “el día D”.

Algunos ciudadanos y medios de comunicación chilenos (no muchos, en realidad) han pretendido levantar un parangón con la jornada plebiscitaria de hoy, definiéndola también como el “día decisivo”, afirmación simplona que no se ajusta a la realidad.

Aunque gran parte de las empresas encuestadoras (la mayor parte de ellas con notorios conflictos de interés) ha vaticinado un repunte de los votos proclives “al apruebo”, la sensación ambiente es que el cómputo final favorecerá a la posición contraria.

Sin embargo, no parece lógico descartar la eventualidad de una sorpresa o de un resultado estrecho con las correspondientes secuelas para la marcha del país.

El triunfo del “en contra” significará paradojalmente validar la cuestionada Constitución vigente pese a que ya una abrumadora mayoría se pronunció por cambiarla abriendo paso a un proceso de sustitución de dicha carta fundamental. Las dos etapas vividas -Convención Constitucional y Consejo Constituyente – habrán significado una pérdida de tiempo de casi cuatro años y la descalificación de una clase política que ha demostrado ser incapaz de elaborar un documento serio e inclusivo propio de una democracia moderna.

La eventual victoria del “a favor”, con su inmediata vigencia una vez promulgada, inducirá la marcha por un camino tortuoso que necesariamente implicará la dictación de una treintena de nuevas leyes, la creación de unas dos docenas de nuevos organismos y la multiplicación de las causas judiciales que, ateniéndose a la letra del texto, buscarán la liberación tanto de violadores de derechos humanos como de narcotraficantes y otros delincuentes comunes.

En buenas cuentas, el plebiscito de hoy en ningún caso significará un reencuentro de los miembros de la comunidad nacional tras propósitos comunes sino, por el contrario, la consolidación de una fractura social y política innegable.

El proyecto sometido al enjuiciamiento ciudadano contiene una serie no menor de disposiciones programáticas que será imposible mantener en el tiempo sin conflictos, es decir el país se vería obligado a tolerar un clima permanente de incertidumbre con un desajuste total con las principales preocupaciones y demandas ciudadanas.  

La situación del país no está para soportar un debate inconducente. Por el contrario, los nudos críticos que sustentan las angustias de la población deben ser abordados con prontitud pues cada uno de ellos implica problemas concretos en la subsistencia misma de las personas más vulnerables.

Al parecer, ya es hora de que la casta política abandone el circo comunicacional y se aboque al servicio de quienes padecen con los abusos, inseguridades, e inequidades.   

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1 Comentario en EDITORIAL. ¿El día “D”?

  1. Es increíble la argumentación que esgrime el bando partidario por votar apruebo para justificar esa opción. Estamos por que se mantenga la originada por el inefable dictador, pese a todo lo malo que tiene.

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