La humanidad continúa, lamentablemente, ligada a los antivalores humanos y apartada de los valores, ética, normas y procedimientos que engrandezcan la bondad, solidaridad y la búsqueda real de una nueva vida.

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Editorial: La prensa en la picota

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

La Universidad de Oxford es una de loa casas de educación superior más calificadas del mundo. Según todos los antecedentes, sería la segunda más antigua después de la italiana Universidad de Bolonia y la primera de habla inglesa. Su actividad de casi diez siglos no solo ha estado dedicada a la docencia sino también a la investigación. Su compromiso con la sociedad moderna ha quedado de manifiesto en el desarrollo de una de las variantes de la vacuna para enfrentar el Covid -19.

Bajo el alero de Oxford funciona el Instituto Reuters para el estudio del Periodismo, entidad que se aboca al análisis de la realidad de la prensa en los más diversos países del mundo.

El pasado 16 de febrero, se hizo pública una investigación relativa a la prensa en Chile, trabajo que concluye que el porcentaje de chilenos que tiene confianza en las noticias que les entregan los medios de comunicación social ha caído de un 53% registrado en 2018, a un 30% en el año 2020.

Sin que sea necesario entrar al detalle del documento, es bueno precisar que éste abarca el amplio espectro de la información que cotidianamente reciben los ciudadanos y, por consiguiente, son éstos quienes emiten su juicio valórico sobre la actividad. Invitados los receptores de la información a señalar cuáles son las razones por las que mantienen tan nivel de desconfianza, las respuestas se concentraron en tres puntos: la fuerte relación de la prensa con las elites dominantes; las redes que mantiene la prensa con el poder; y la habitual difusión de noticias falsas.

Naturalmente, era esperable una reacción airada de parte de los más importantes medios nacionales pero su actitud ha sido de ocultamiento y silenciamiento de una información que les toca directamente lo que permite constatar que los antecedentes del Informe Reuters son suficiente fundados.

En verdad, a todas luces resulta extraño que medios tradicionales que se han caracterizado por la publicación permanente de diferentes encuestas de opinión sobre temas políticos, económicos, sociales y valóricos, nunca hayan realizado un estudio acerca de la confiabilidad que la sociedad tiene en sus informaciones.

Está ya lejano ese 1968 en que el movimiento estudiantil de la Universidad Católica, hastiado de la manipulación e inexactitud deliberada de las noticias relativas a la reforma, plantara en la Casa Central su histórico lienzo de “El Mercurio miente”. Luego, un lustro más tarde se sumaría la actitud obsecuente de la gran prensa frente a la oscura época de la dictadura. Y ahora, tras el estallido social de octubre de 2019, ha habido una dura y generalizada actitud de crítica respecto a la información entregada al país la que se ha centrado preferentemente en los canales de televisión abierta.

Un sistema democrático sano requiere de un periodismo plural y transparente.

Plural, en cuanto es indispensable que todas las corrientes de opinión puedan expresarse con entera libertad sin correr el riesgo de que la amenaza de una represión política, económica o de cualquiera índole, ponga en riesgo ni a los profesionales de la prensa ni a las propias empresas periodísticas. Transparente, en cuanto a que cada medio debe separar la descripción de los hechos, “la noticia” misma, de lo que constituye opinión o juicio de valor sobre tales hechos, aspectos que frecuentemente son confundidos.

Sin embargo, hay algo más.

A través de un simple análisis histórico es posible detectar antecedentes que el público receptor generalmente no percibe. En un país como el nuestro en que existen sólidas pero subrepticias redes que vinculan a los diversos grupos de poder, la pretensión de manipular a la opinión pública es evidente. Día a día los hechos son analizados por “expertos” que responden a similares sectores de opinión. Se entregan datos provenientes de encuestas realizadas por investigadores de conocidas afinidades. Se entrevista a académicos procedentes de universidades cuya identidad política no está en discusión. Se da amplia tribuna a los centros de pensamiento de determinados partidos. Etcétera, etcétera.

Esta forma de hacer periodismo, tiene sus horas contadas, no porque vaya a ser reprimido sino porque la ciudadanía va tomando conciencia de que requiere una información objetiva sobre hechos incuestionables y que le corresponde a cada sujeto formarse su propia opinión. Si los medios tradicionales persisten en la actitud que han tenido hasta ahora, no cabe duda que seguirán precipitándose por el plano inclinado de la desconfianza, lo que finalmente no es bueno para nadie. 

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1 Comentario en Editorial: La prensa en la picota

  1. Por lo que se deduce en este editorial, la que se ha auto-definido como «la prensa sería», tiene sus días contados y va camino a su desaparación, siendo superada, poco a poco, por los medios digitales con mucho menos ‘compromisos’. Dicha prensa se ha olvidado del popular dicho: «para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.»

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