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Editorial: Un grave cambio de frente y sus consecuencias.

Equipo La Ventana ciudadana

Periodismo ciudadano.

Durante el mes de septiembre de este año, se realizó en Nueva York el 78° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El día 27 hizo uso de la palabra el Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique.

Luego de referirse a diversos problemas que hoy suscitan la preocupación mundial, tales como el cambio climático y la guerra comercial que enfrenta a las dos mayores potencias económicas y militares del planeta, Estados Unidos y la República Popular China, el mandatario abordó un tema crucial: las migraciones. Sus palabras fueron claras:
“Frente a esta situación, el compromiso de mi país, Chile, es claro y categórico. Estamos generando una política migratoria que sea segura, ordenada y regular, en perfecta armonía con la Declaración de Nueva York y el Pacto Mundial para la Migración que plantea precisamente la necesidad de establecer políticas migratorias que garanticen migraciones seguras, ordenadas y regulares”.

Dos meses más tarde, el 7 de diciembre, se realizó en Marrakech, Marruecos, el encuentro de la Unión Interparlamentaria Mundial. La Delegación chilena la presidió el senador oficialista Manuel José Ossandón, militante de Renovación Nacional, y la integraron las diputadas Andrea Parra, del PPD, y Ximena Órdenes, del PS. Se analizó en la ocasión el proyecto de “Pacto Mundial para una Migración segura, ordenada y regular”.

La representación chilena, acompañada por el Embajador del país Alex Geiger, adhirióm al texto de la propuesta que se ha trabajado por diversas comisiones desde 2013, y la suscribió en concordancia con lo que se considera una política oficial del Estado. Pocas horas después, en Santiago, el Subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, en un punto de prensa declaró que “la decisión del Gobierno es la de no participar en la cumbre del Pacto Mundial para las Migraciones de la ONU”. El embajador Geiger declaró sorprendido que “no tenía idea” de este cambio de frente y el senador Ossandón se mostró absolutamente desconcertado. El país estaba viviendo uno de sus peores bochornos a nivel diplomático.

El problema escaló a nivel político. El funcionario Ubilla, sorpresivamente transformado en el “hombre fuerte” de La Moneda, defendió la decisión presidencial y buscó cerrar el debate con una aseveración que no dejaba lugar a interpretaciones: “La Migración NO es un derecho humano”. El canciller Roberto Ampuero, hasta este momento absolutamente ausente del conflicto, se vio obligado a concurrir al Parlamento a explicar lo inexplicable. El diputado Pablo Vial le dijo: “Lo que yo entiendo de sus palabras es que migrar SÍ es un derecho” a lo que Ampuero, titubeante, responde: “Así es. Yo pienso que migrar SÍ es un derecho humano”. Más aún: a los pocos días el senador Andrés Allamand insistió: “Migrar es un derecho humano”.

La situación descrita lleva a relevar diversos puntos: 1) El Presidente afirma en las Naciones Unidos una política en abierta contraposición con lo que luego hará; 2) El problema no se maneja a través del Ministerio de Relaciones Exteriores sino por un funcionario de segundo nivel de un ministerio político; 3) El cambio de línea es absolutamente sorpresivo como lo comprueba el hecho de que solo diez días más tarde se hace público un documento justificando la decisión tomada; 4) El Pacto cuestionado establece expresamente que se trata de un instrumento no vinculante que tiene por objeto promover la adopción de políticas públicas para abordar el fenómeno de la migración considerando no solo la situación de los países receptores sino también de los países de origen y de tránsito, todo a través de la cooperación internacional.

Es obvio que ninguna nación del planeta mantiene una política de fronteras abiertas. Es obvio que la legislación interna de cada país puede establecer soberanamente la normativa que regulará el acceso y permanencia de inmigrantes a su territorio, si no ¿Cómo se explicaría que naciones tan restrictivas en esta materia como Canadá, hayan suscrito el proyecto de Pacto sin reservas?
Las consecuencias de este proceder gubernativo serán, sin duda, nefastas. En el plano de la política interna, se han dañado gravemente las confianzas al extremo que todos los senadores opositores que anteriormente habían manifestado su disposición colaborativa, se han sentido absolutamente burlados. En el plano internacional, frente a 150 naciones que han suscrito el acuerdo, Chile aparece sumado al grupo de 10 países que mantienen políticas populistas claramente xenófobas o ultranacionalistas como los EE.UU. de Trump, Italia, Austria, Hungría.

La opinión pública tiene el legítimo derecho a preguntarse: ¿Qué es lo que llevó, entonces, al Gobierno a enredarse de esta manera en un lío de tamañas dimensiones que causará un daño significativo a la imagen internacional del país? La respuesta es clara. El Ejecutivo, desde que sus desaciertos políticos y el incumplimiento de sus promesas de campaña le han afectado gravemente en cuanto a las cifras de aprobación y desaprobación ciudadanas conforme a diversas encuestas, ha perdido el control de la agenda y también la compostura. El ejercer el poder conforme a los vaivenes de las encuestas implica simplemente entrar en el campo del desgobierno. En una medida técnicamente perfecta, se buscó sacar del primer plano de las preocupaciones ciudadanas, los graves conflictos de La Araucanía y de Carabineros y posicionar el tema migratorio en su reemplazo, objetivo que indudablemente se cumplió. Sin embargo, el daño a la imagen exterior del país y el perjuicio que se ha causado a la gobernabilidad interna, pueden ser secuelas irreparables. Dentro de la propia coalición oficialista se ha generado un quiebre evidente. Varios de sus parlamentarios, desvergonzadamente, han optado desde ya por ir peregrinar al altar ultrista de Bolsonaro. La amenaza está a la vuelta de la esquina. Y si no hay un Gobierno con capacidad de liderazgo, los tiempos pueden ser peores.

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2 Comentarios en Editorial: Un grave cambio de frente y sus consecuencias.

  1. Notable acierto editorial. Así como vamos, la senda elegida por el gobierno sólo conduce a los tiempos peores. Es lo que estamos viendo.

  2. Perfecta su Columna señores…
    Cada semana leo, especialmente la Editorial y, no me queda mas que felicitarlos, gran idea mezclar temas científicos, arte y literatura, con nuestra “desgraciada” pero necesaria política.

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