
EDITORIAL. Una democracia vergonzosa.
El tranco del país hacia las nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, se ha vuelto frenético, alcanzando niveles que avergonzarían a cualquiera comunidad política madura.
Si bien los exabruptos del nacionalista libertario Johannes Kayser eran esperables, causó sorpresa el hecho de que la deteriorada candidata Evelyn Matthei, calificara como “asquerosa” la campaña orquestada en su contra para imputarle problemas de carácter mental. Lo curioso es que tales acciones provendrían de allegados al Partido Republicano, entidad que sostiene la candidatura de José Antonio Kast. Un análisis de los mensajes que circulan en las redes sociales, apuntó en esa dirección y aunque Kast deslindó responsabilidades, lo claro es que un candidato a diputado de su partido atribuyó a la postulante de Chile Vamos, un estado de “locura temporal”.
La campaña de todos los sectores de derecha, y de la prensa –papel y televisión que le son adictos, ha sido, en general, carente de propuestas novedosas y se ha centrado en exacerbar los dardos anticomunistas tendientes a infundir temor en la ciudadanía.
Las redes sociales han resultado ser el caldo de cultivo útil para mentir, injuriar y desprestigiar al adversario, dada su masiva expansión y el cobarde anonimato que permite esconder la cara de los autores de los comentarios.
Nadie puede, hoy día, ocultar el hecho de que el país pasa por una situación bastante crítica, ya que, a las perennes carencias sociales en vivienda, salud y educación, se han sumado los graves problemas de seguridad y corrupción.
El proceso eleccionario, que debiera ser la oportunidad para contribuir a la formación cívica de la ciudadanía, se ha transformado en un espectáculo circense apto para cultivar un populismo irresponsable.
Aunque solo quedan menos de cien días para los comicios, sería conveniente que las colectividades políticas más serias, y las organizaciones culturales y sociales, coordinaran un gran esfuerzo para educar a la población en la necesidad imperiosa de entender que sin el esfuerzo de todos, será imposible salir adelante.






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