«Mister Monroe ha dicho: Se reconoce que la América es para los americanos…¡Cuidado con salir de una dominación para caer en otra! Hay que desconfiar de esos señores, que muy bien aprueban la obra de nuestros campeones de liberación sin habernos ayudado en nada. ¿Por qué ese afán de Estados Unidos en reconocer la independencia de América sin molestarse ellos en nada? Yo creo que todo esto obedece a un plan concebido de antemano, y ese sería hacer la conquista de América, no por las armas sino por la influencia en toda esfera. Eso sucederá tal vez no hoy, pero mañana sí»

Diego Portales (1822)

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El BOSQUE

Gladys Semillán Villanueva

Embajadora por la Paz de las Naciones Unidas por la Letras UNILETRAS. Ave viajera de Semillas para la Juventud Primer Premio Internacional de Dibujo, otorgado por U.F.P. Argentina.

Desde Castelar, Argentina


El BOSQUE

Quietud

Silencio

Acaso complicidad

Todo hacía suponer una jornada más de sol, estallidos de aromas, canturreo de las aves en un concierto de sonidos inimitables, sólo de ellas.

Las flores en la mesa

Las ventanas abiertas dejando entrar la vida

El rumor cercano de ese regalo pequeño

que atraviesa la finca y cuya agua más de una vez sereno el andar presuroso

de una mujer que amaba con locura su lugar, su tiempo, la vida toda

con alegrías y las otras cosas como ella solía decir

al referirse a los dolores.

Si embargo debía marcharse.

Decisión que le costaba.

Que la condenaba cada mañana y le restaba plenitud en esa jornada.

¿Por qué?

Tantas cosas

Solo sabía que debía marcharse.

Hasta que una mañana, comenzó desde su rutina de luz y esperanza

a preparar sus maletas.

Sin apuro seleccionó todo

No demasiado.

Lo necesario.

Convencida que parte de su vida quedaría allí en todos los rincones,

pegado en las paredes.

En cada mueble, si bien era austero el mobiliario.

En las cucharaditas del desayuno que a mitad hacia sonar como campanitas…

y llegaban algunos pájaros por muchas migas de su comida.

Ya conocían la señal, y entraban a la cocina por la ventana.

Partir,

que triste palabra.

Pero una mañana se acercó árbol más cercano

lo abrazó, apoyó sus labios en la corteza y le habló.

Le explicó y le pidió.

… Cuiden mi casa debo partir …

sí no regreso otra mujer ocupará mi lugar.

Los amará tanto o más que yo.

Vivirá con alegría porque traerá el amor.

Un coche se escuchó a lo lejos.

Una puerta se cerró y recibió un beso.

El bosque rodeó amorosamente la casa y esperó.

***

Gladys Semillán Villanueva

Argentina.

Mayo 16, 2025

D.R.A

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