«Nuestro país requiere sumar voluntades tras el logro de cambios significativos en la sociedad. Todos los estamentos públicos y sociales, deben cambiar: egoísmo por solidaridad,  crecimiento por desarrollo, Compromiso por la displicencia y la apatía,…  Sumando a ello una visión integral de ciudadanía , la sabiduría por la ignorancia,  unidad por sobre dispersión«

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

El dilema de Chile.

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Las próximas elecciones presidenciales constituyen un desafío no menor para el país.

Los dos candidatos que pasaron al balotaje, Kast y Boric, se verán sometidos al enjuiciamiento definitivo de una ciudadanía que vive un proceso de incertidumbre. Luego que la primera vuelta desechara las candidaturas más cercanas al “centro político” y dejara en la liza solo a los postulantes que representaban posiciones más extremas, en un par de semanas hubo variaciones sustanciales en los planteamientos programáticos de ambos contendores.

Apremiados por la necesidad de conquistar los sufragios de sectores más moderados, y que constituyen sin duda la inmensa mayoría del país, uno y otro se han esforzado por “limpiar” sus primitivos documentos oficiales y en humildes declaraciones han reconocido presuntos errores o fallas de redacción, y han enmendado sus faltas prometiendo, categóricamente, que nada hay en sus propósitos que pueda ser temido como una amenaza especialmente en el campo de las libertades públicas o de la economía.

La decisión del soberano está, por ahora, sujeta al nivel de confianza que cada persona tenga en los nombres que aparecerán en la papeleta lo que se traduce en la práctica en su capacidad de creer en las renovadas y maquilladas posturas.

Tanto Kast como Boric han coincidido en proclamar su adhesión irrestricta a la democracia y al estado de Derecho lo que puede ser considerado como un buen punto de partida. Sin embargo, es imprescindible acotar a este respecto que tales principios no son una concesión graciosa de quién eventualmente sea llamado a ejercer el poder sino que constituyen una conquista lograda tras largos años de lucha incesante de la población durante diecisiete años de dolorosa y oprobiosa dictadura. Sin duda, el tiempo mostrará como una ciudadanía aparente dormida estará siempre vigilante para impedir cualquiera intentona, de corte fascista o populista, que pretenda vulnerar los derechos fundamentales.

La nueva etapa de la vida nacional que se iniciará en marzo de 2022, estará preñada de riesgos que deberán ser enfrentados con racionalidad y sentido común.

Al nuevo Ejecutivo se sumarán dos actores relevantes como son el recién electo Congreso Nacional y la ya instalada Convención Constitucional.

En lo que atañe al Parlamento, las últimas votaciones han determinado una situación de claro equilibrio entre sectores reformistas y conservadores, lo que, en los hechos, implica que todo proyecto legislativo requerirá ser debidamente consensuado para que pueda avanzar.

Por su parte, en lo que dice relación con la Convención, los próximos días deberían serán cruciales. Un grupo no despreciable de constituyentes se ha esforzado por acordar planteamientos extremos que no parecen estar acordes con lo que es la voluntad de una ciudadanía. Su actitud muestra un voluntarismo que no se condice con la realidad ya que expresa un fanatismo ideológico trasnochado y muy alejado de la esencia de la misión de la que son mandatarios: Construir una Casa Común sobre una escala da valores fundamentalmente diversa de los amarres neoliberales.

En efecto, como tan oportunamente lo recordara el académico de las universidades Diego Portales y de Utrecht Javier Couso, debe tenerse presente que el texto de una nueva Carta Fundamental debe ser sometido a ratificación mediante “un plebiscito de salida” de manera que, si en tal consulta prevalece el “rechazo”, “continuará vigente la presente Constitución”. Se generará, así, un intríngulis político, social, institucional, incomprensible ya que la ciudadanía que abrumadoramente expresó su voluntad de sustituir la deslegitimada Constitución de 1980 se encontrará con la reimplantación de la misma, a causa del trabajo sectario y carente de un sentido de país.

 Los problemas del Chile real (vivienda, salud, educación, pensiones, medio ambiente…) demandan respuestas prontas ya que no constituyen un mero juego político sino una experiencia dramática para quienes los sufren. Son vidas y existencias vulnerables concretas que no pueden seguir a la espera. De ahí que sea ineludible la responsabilidad de consensuar medidas concretas con resultados efectivos en el corto plazo. Reconstruir una vida comunitaria requerirá esfuerzos gigantescos y no podemos permitirnos el lujo de tolerar que se frustren anhelos vitales de los marginados.  Nuevo Gobierno, Congreso y Convención, tienen desde ya la palabra. 

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl