«¿Se puede realmente diferenciar entre los medios de comunicación de masas como instrumentos de información y diversión y como medios de manipulación y adoctrinamiento?»

Herbert Marcuse

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El futuro eléctrico de Chile depende de dónde enchufes tu auto

Dr. Eduardo Espinosa

Investigador del Centro de Energía de la UCSC.
La masificación de la electromovilidad enfrenta retos en infraestructura, costos y hábitos urbanos, claves para su expansión en los próximos años.  

A simple vista, parece un sueño cumplido: buses que no emiten ruido ni humo recorren ya varias ciudades chilenas. En el norte, algunas flotas son 100% eléctricas. Pero bajo esta postal optimista, un desafío se abre paso: ¿qué pasará cuando los autos particulares y los camiones se sumen masivamente a la ruta eléctrica?

El proyecto FIC-R 40050692 “Plan de acción para la adopción de la electromovilidad en Ñuble”, ejecutado por UCSC y que dirijo, está financiado por el Gobierno Regional de Ñuble y, tiene como objetivo principal analizar las brechas existentes en capital humano, infraestructura proyectada para la demanda de vehículos eléctricos y la difusión necesaria para impulsar la electromovilidad en la Región.

El problema hoy está en la electromovilidad particular y en pensar en transporte de carga. Uno de los nudos críticos es la disponibilidad de carga. Las estaciones actuales cuentan con apenas uno o dos puntos, lo que obliga a planificar cada viaje con precisión. Ante esto, si no se planifica la ruta, se puede quedar atrapado por los tiempos de espera. En edificios ya se observa otro dilema: algunos dueños conectan sus autos a la toma de servicio común, y entonces surge la pregunta: ¿quién paga esa electricidad?

El panorama se complica mirando hacia adelante. En cinco o diez años, cuando los autos eléctricos particulares crezcan en número, los departamentos y grandes edificios enfrentarán un desafío mayor. En contraste, casas y condominios podrían tener una transición mucho más sencilla. Mientras tanto, la carga de última milla se abre camino con vehículos eléctricos y con celdas de hidrógeno verde.

Los precios siguen siendo otro freno. Aunque existen modelos más accesibles, como sedán y citycar, la mayoría continúan siendo caros. El dispositivo de almacenamiento de energía debe seguir mejorando para lograr más autonomía, más ciclos de carga y descarga, y, sobre todo, bajar costos.

Respecto a la Estrategia Nacional de Electromovilidad, que plantea alcanzar el 100% de ventas de vehículos de bajas emisiones para 2035, debemos ser claros, el objetivo es ambicioso, pero requiere más que buenas intenciones. Mientras no tengamos una red de cargadores distribuida en todo el país, el usuario se verá restringido. La meta del gobierno es poner un cargador cada 100 kilómetros, pero eso debe extenderse también al centro y sur. Además, es necesario incentivar más la compra de estos autos y entregar beneficios adicionales.

La electromovilidad ya no es un horizonte lejano: está en marcha, con buses circulando y pilotos en distintas regiones. El desafío es cómo transformarla en una opción real para todos. Tal vez, en pocos años, el verdadero lujo no será tener un auto eléctrico, sino tener dónde cargarlo.

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