
¿El kastigo de Chile?
El proceso eleccionario chileno ha entrado definitivamente en su línea recta. Si nos atenemos a las encuestas dadas a conocer por una docena de empresas de estudios de opinión, el balotaje estará circunscrito a los nombres de Jeannette Jara y José Antonio Kast. El pasado nos conduce a no creer mucho en estas cifras, ya que la gente que reflexiona no cree de buenas a primeras en datos que más parecen panfletos publicitarios que estudios sociales serios y fundados. Desde el inolvidable 1970 en que Jorge Alessandri, tan seguro estaba de su triunfo vaticinado por los augures de la época, que se opuso a la instauración de una “segundo vuelta”, los errores de los encuestólogos se multiplican.
Sin embargo, tenemos que someternos a la información disponible y suponer que tanto Kast como Jara estarán en la papeleta de diciembre. Ambos bordearán un 30% de las preferencias y su desafío será, entonces, crecer 20 puntos en el mes definitivo. Un elemento preliminar de juicio es, obviamente, la imprecisión de los números relativos al mundo de los indecisos que los “sabios” sitúan en 5 o 6% pero que en la realidad marca alrededor de un 22% consideran los “no sabe”, “no responde” o que afirman que votarán “blanco” o anularán. Asimismo, es significativo el caso de los inmigrantes que, en una cantidad superior a los 500.000 electores, se debaten entre la opción por la seguridad y el temor de que un nuevo gobierno los persiga y acose legal o ilegalmente.
Es difícil para Jara, crecer 20 puntos, en un ambiente dominado por el “anticomunismo” que se ve favorecido por las torpezas inexplicables de un sector de su partido, rayanas en la deslealtad. Para Kast, por lógica, sumar a los posibles votantes de Kayser, Matthei, MEO y Parisi, sería obviamente todo más fácil pero debe reconocerse que los sufragios de los dos últimos no son ideológicos sino que obedecen a sus propuestas claramente “populistas”. Por lo demás, no debe olvidarse que, aunque se trata de cifras menores, es ilusorio pensar que grupos de centro que acompañen a Matthei e incluso de Evopoli y un sector de Renovación Nacional vayan a sumarse fácilmente al candidato de la ultra derecha
Todo lo dicho, constituye meras especulaciones. Querámoslo o no, el cálculo de las probabilidades parece indicarnos que el próximo Presidente de la República será José Antonio Kast. Ello nos lleva a analizar precisamente lo que significaría esa eventualidad.
El discurso de campaña de JAK tiene un claro contenido populista. Plagado de lugares comunes apela a dar respuestas fáciles a problemas sociales complejos, apuntando a situaciones reales que producen indignación en la población tales como la seguridad interna, el combate al delito y al crimen organizado, la lucha contra la inmigración ilegal. Si se busca el aterrizaje de sus propuestas, solo encontramos promesas de aumentar las penas vigentes, crear nuevos delitos o la construcción de una inmensa zanja de casi 500 kilómetros para cerrar la frontera con Bolivia, más la anunciada amenaza de quitar los beneficios en salud, educación y vivienda a todos los inmigrantes irregulares.
Su gobierno, conforme a sus propias palabras, será un “gobierno de emergencia”, lo que implicará gestionar el país utilizando al máximo la dictación de medidas administrativas con prescindencia del Parlamento estimado como irrelevante.
El nuevo presidente no estima necesario discutir cuestiones valóricas, por lo que evita definirse al respecto. El futuro presidente carece de un planteamiento en materia de política internacional, con todo lo que ello significa para el país.
oJAK no cree en la crisis generada por el cambio climático. Su asesor Patricio Dussaillant, Director del Centro de Estudios “Ideas Republicanas” expresamente ha negado que exista el “cambio climático por acción humana” haciéndose eco del discurso trumpista que cree que el cambio climático “es la mayor estafa de la historia”
Víctima de su afiebrado populismo, prometió reducir el gasto público en la cantidad de 6.000 millones de dólares. Emplazado por sus adversarios y por el propio comando de Matthei, no ha sabido dar una respuesta fundada, escudándose en su débil equipo de asesores, el cual no ha logrado cuadrar las cifras ni ha querido pronunciarse acerca de cuáles serían los ministerios, servicios o programas a suprimir para lograr ese objetivo.


![Los efectos desastrosos de la política «Covid Cero» en China. ¿Los chinos se ven a sí mismos como culturalmente superiores a los occidentales? [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2022/11/ugo-2-150x150.jpg)




Déjanos tu comentario: