
El telón de un sueño
Desde Castelar, Argentina
A oscuras.
Solo tu voz.
Trataba de hallarte.
Susurrabas palabras que sugerían impulso.
Una de ellas la repetías como para convencerme.
¡VIVE!
Pero no te veía.
Era una ceguera loca.
Surgida no sé de dónde.
Entonces decidí encontrarte y siguiendo el sonido de tu voz te hallé.
Mis manos tendidas hacia adelante.
Aleteando en el espacio dieron con tu cara.
Los dedos siguieron apenas unos rasgos confusos.
Un poco las mejillas algo la nariz y el mentón.
Pero nada o casi nada.
Suponiendo el lugar de las orejas las manos intuyeron tu cuello
hasta confundirse con tu camisa.
Tu voz había desaparecido.
No podía guiarme.
Solo una respiración tan leve como desmayada qué me confundía.
Apoye las manos sobre la camisa como en un descanso para orientarme.
Me molestaron los botones y los fui desabrochando uno a uno sin apuro.
Algo en las yemas de mis dedos me inquietaba.
Hasta que separé la tela y mi mano derecha palpo tu piel.
Tibia.
Mi otra mano tímidamente se ubicó junto a la que yacía captando.
Quietas.
Atentas.
Como adormecidas.
Acariciando con una levedad de brisa la cavidad cubierta de tu corazón.
Se posaron seguras.
Abandonadas a esa tibieza y ese golpeteo qué marcaba el ritmo de la vida.
Te había encontrado.
Eras tú.
Me transferías vida.
Y yo ya no quería más luz
que esa negrura me regaló.
Allí estaba todo.
En tu pecho.
En tu piel.
En tu corazón.
¿Despertar?
No.
Apoyar mi cabeza.
Y no importarme nada más,
solo volver a escuchar tu voz diciendo…
VIVE…

***
Gladys Semillán Villanueva
Argentina
Diciembre 29, 2025
D.R.A.







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