La sensatez debe generar cordura y la cordura solventar los avances logrados por la ciudadanía y no retroceder con acciones irracionales.
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El valor faltante

Sofía Valenzuela Aguila

Doctora en Bio-química. Investigadora Centro de Biotecnología. Universidad de Concepción.

Hay una fábula de Esopo, El labrador y sus hijos, que cuenta sobre un viejo labrador que tenía muchos hijos varones que se llevaban muy mal entre ellos, eran egoístas y no hacían caso de los consejos de su padre. Aburrido de la situación, un día les dijo que cada uno fuese a buscar una rama al campo y la trajera de vuelta a casa. Tomó las ramas, las unió con una cuerda haciendo un manojo y desafió a cada uno de sus hijos a romperlo…ninguno de ellos fue capaz de aquello. Luego el campesino las desató y les dijo que tomasen su rama y la rompiesen, siendo una tarea simple para cada uno de ellos. Con esto, el padre les demostró que si están todos unidos, nadie les podría dañar, pero si están divididos y con todos esos sentimientos negativos entre sí, como estaban, cualquiera podría lastimarlos.

He recordado esta fábula a raíz de la situación que hemos vivido como país, no solo en los últimos cien días, pero probablemente desde hace ya varias décadas. Mirando hacia atrás, hemos sido un país en el que hemos transitado por un transversal abanico ideológico, cada uno con sus bondades y defectos. Quienes han liderado el país, quiero pensar que lo han hecho mirando el bien mayor de Chile, han ponderando valores distintos. En una simplificación de conceptos, algunos se han basado en promover la igualdad, componente que aparece en los sistemas socialistas, marxistas, maoístas e incluso social demócratas, entre otros, las que han estado presentes en distintos países y con resultados y experiencias dispares. Otros abogan por la libertad individual como ideal de una sociedad, apoyando modelos neoliberales y neocapitalistas, de los que vivimos sus consecuencias, para bien y para mal en el país.

Las posiciones de un lado u otro, han ido generando polos entre sus defensores en el país y en el mundo, polarización que se alimenta de la incapacidad de los gobiernos de tomar decisiones para mejorar el sistema fallido de convivencia social. Como consecuencia, y en especial luego del estallido social y de la suma de víctimas de la represión violenta, ha aparecido un discurso de odio entre posturas extremas, ya no solo en defensa de ideologías políticas. Lamentablemente este odio, incluyendo a las conocidas y a veces también violentas funas, está afectando distintos aspectos de nuestro ya débil pacto social. Estamos, al igual que en la fábula, actuando de manera egoísta, convirtiéndonos en un país dividido, con sentimientos negativos, susceptibles a ser lastimados por otros, en un caldo que en experiencias históricas de otros países no fue nada de bueno.

Sin embargo, como nos enseña la fábula, la fraternidad es un tercer elemento de la triada, la que une a la humanidad, haciéndonos iguales y libres. Es hora de que como país empecemos a dialogar, a buscar acuerdos, el bien mayor para la sociedad. Hoy, pareciera que nuestra posibilidad de contar con un nuevo contrato social se ha transformado en un relato de miedos y posverdades, en vez de un espacio de encuentro y de entendimiento mutuo. Temas como salud, educación, pensiones, vivienda, áreas verdes, entre tantos otros requieren consensos y no hay mucho tiempo para iniciar medidas, estando claros que estas tomarán unas décadas para estar implementadas. Los invito a todos, en especial a quienes están en la toma de decisiones, a que recordemos a la fraternidad como principio y que la incluyamos en nuestra vida diaria, solo así podremos aspirar a ser una sociedad libre, igualitaria y unida.

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1 Comentario en El valor faltante

  1. Disculpe usted Sofía, sus artículos, siempre sensatos y de mucha sabiduría,hoy no puedo estar de acuerdo con sana y casi ingenua afirmación… El Neoliberalismo, sus fieles seguidores en Chile, quienes nos gobiernan, sólo tienen entre sus objetivos, concentrar riquezas, olvidarse de»los que sobran», de quienes viven marginados y nada les importa que concentrar poder.

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