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Falleció ex alcaldesa de Coronel Norma Hidalgo González

En el cementerio general de Coronel, en un acto masivo, el 19 de diciembre pasado se despidió a la maestra normalista, que ejercía como autoridad comunal al momento del golpe de estado cívico-militar de 1973.

(Entrevista realizada en el año 2016)

Semblanzas de una luchadora.
Elegida como alcaldesa por voto popular en el año 1970, cargo que ocupó hasta año 1973. Perteneciente a una familia de militantes del Partido Comunista que luego del golpe, junto a su esposo Santiago Concha y su hija Tania se radicó como exiliada en la República Democrática Alemana.

Recuerdos del año 1973.
“Asumo en el cargo en una ciudad postergada, con abandono social que el año 70 ofrece una nueva perspectiva política, con una comuna en la que había que recuperar su desarrollo económico, con mucha cesantía y familias enteras abandonadas que vivían en condiciones miserables de la empresa del carbón, con una vida llena de sacrificios y sufrimientos, un pueblo con grandes logros políticos, una localidad con mucha cesantía que dependía del trabajo en las minas, una gran experiencia llena de penurias y malas condiciones de vida, esto desde las grande primeras huelgas del carbón hasta el cierre del mineral, hay una gran deuda que está pendiente con ellos, al menos el reconocer su valiosa contribución social, gremial y política”.

Una mujer comprometida, que se inicia desde muy pequeña en los pasos de la política, puesto que su padre fue uno de los fundadores del Partido Comunista en Coronel, con una gran escuela en la familia sobre el tema social; hija de José Miguel Hidalgo, tuvo la oportunidad de conocer de cerca a una infinidad de dirigentes y trabajadores comunistas que llegaban a la casa para sus reuniones y formación política en lectura de textos. “En mi casa tuvimos la oportunidad de recibir a Pablo Neruda, siempre que venía a la zona era recibido por la familia, también llegaba a Elías Lafertte. Todo un pasado muy cercano a la política, por lo tanto muy joven ingresé a las filas del partido, esto fue cuando yo tenía once años en plena clandestinidad del partido en el gobierno de González Videla; mi padre había sido detenido y llevado hasta Pisagüa, pese a eso debo decir que si provengo de una familia de comunistas.”

“Al momento de presentarme como candidata, el resultado de las elecciones fue ganar por amplia mayoría, un resultado no esperado, una votación popular amplia, por mi votó todo el partido; me apoyó la Democracia Cristiana con todos sus regidores, el Partido Socialista y el Partido Radical. Por otro lado se inicio un programa dirigido a la juventud en particular, un trabajo de construcción de canchas de barrios, se instalaron los primeros programas para las mujeres, incluso recibí una carta de felicitaciones de la señora Hortensia Bussi de Allende. Así las mujeres podían salir de sus casas para realizar talleres y trabajos que les permitieran obtener dineros para el hogar, incorporándose al mundo laboral; se creó un programa de viviendas para resolver el tema de los allegados pues los padres tenían que vivir con sus hijos y yernos, nietos y otros familiares.”

“Otro de los grandes logros realizados durante el gobierno de Salvador Allende fue la creación de la Universidad del Carbón bajo el auspicio de la Universidad de Concepción; había tres carreras técnicas, los alumnos en su mayoría eran hijos de mineros, unos ciento cincuenta estudiantes estaba en sus aulas. Esta Universidad se creó como una de las primeras medidas para solucionar el problema de la educación en la zona. El presidente Allende vino para la inauguración en el año 1970, fue un gran paso para la comunidad. Lamentablemente la Universidad funcionó hasta el día del golpe. Una de las sedes estaba en la localidad de Schwager y la otra en Lota. El directorio estaba conformado de manera absolutamente democrática y popular: estaban representados los académicos, funcionarios, estudiantes, representantes de la comunidad y de la Universidad de Concepción.”
Terror y violencia.

“Al momento de reconstruir aquel día fatal del once de septiembre, debemos reconocer que nunca esperábamos que ocurriese una cosa parecida a un golpe de estado, con tal grado de violencia; todos fuimos sorprendidos, los militares se tomaron la ciudad en el control público y el cierre de instituciones, deteniendo a centenares de dirigentes de todos los partidos políticos; con mucha pena pude ver, a metros de mí en la plaza de armas de Coronel, como se quemaban libros en una ruma, alrededor los militares miraban y hacían bromas sobre lo que hacían; a los tres días de ocupación de la ciudad por los militares, el pánico era ya colectivo. Con el toque de queda y la suspensión de todas las actividades productivas, era una ciudad paralizada, sin actividades, ni siquiera locomoción colectiva, rodeada y controlada por camiones y jeeps con militares y sus metralletas en puntos fijos de la ciudad y en las calles. Esto pasó desde el primer día, como si nosotros fuéramos terroristas; era una gran ocupación, incluso en la costa se podía ver los barcos de la armada que patrullaban el litoral, se decía que iban a bombardear la ciudad, con sus cañones apuntando hacia la ciudad. No podíamos creer lo que veíamos.”

“Recuerdo que el mismo día once, a las seis de la mañana yo estaba lista para irme a trabajar, eran las horas de tranquilidad en que lograba trabajar mejor en mi oficina, a esa hora, como de costumbre llegó la camioneta de la Municipalidad a buscarme, yo tenía 28 años, pero que me vi como una adolescente, sin saber qué hacer. Había que enfrentar la situación, se acababan los sueños, las utopías, las luchas por la justicia social, los logros, metas y proyectos del gobierno de Allende”.

“El trece de septiembre me quitan el rango de alcaldesa, reemplazándome por un militar en el cargo, tal como pasó en muchas instituciones públicas, los delegados del gobierno invadieron la ciudad. Cuando esto ocurría, los funcionarios y mineros que se enteraron de la llegada de los militares a la Municipalidad se acercaron al edificio para brindar su silencioso apoyo. Ese fue un duro enfrentamiento con los militares que venía con sus trajes de guerra a usurpar el cargo; les advertí que yo podría matarme al tirarme por el ventanal, que tuvieran cuidado, los amenacé a tal punto que cuando quisieron sacar la foto oficial del presidente Allende no les dejé hacerlo, me puse por delante de ellos e impedí el acto; para calmar la situación el oficial encargado me propuso que tenía unas horas para dejar el cargo, retirar las pertenencias e irme. Al día siguiente en mi liceo me estaban esperando para detenerme, no lo hicieron el día anterior por la cantidad de gente apoyándome y fui detenida en la sala de clases, delante de unos 30 alumnos que quedaron llorando.”

“En un momento determinado me enfrenté a un par de militares que me interrogaron sobre la existencia de un “Plan Zeta” y que yo y un ciudadano alemán estaríamos involucrados; se trataba de Hans Richter, ingeniero en minas, un ciudadano germano que llegó a la zona por un convenio que firmó el compañero gerente de Enacar, Isidoro Carrillo con la RDA y que pretendía un mejoramiento en niveles de producción y apoyar con una nueva tecnología, era un asesor. Luego del recorrido por las diversas comisarias, me llevaron hasta el Estadio Regional de Concepción; allí sufrí los peores momentos de apremios físicos y mentales; ver lo que ocurría era dantesco, no lo podía creer; era como una pesadilla, hasta algunos militares tenía sus rostros desencajados. Luego me llevaron hasta una comisaría de Concepción, los oficiales de Carabineros provocaban miedo a todos los presos políticos de la zona, eran los más temidos. Era la IV Comisaría, donde mataron al intendente Álvarez; fue un centro de interrogatorios y torturas; fui torturada de manera bruta. Cuando llegué, la recepción fue a patadas, igual que cuando me sacaron del Liceo. Mis torturadores insistían en que entregara los nombres y direcciones de los compañeros del partido, los movimientos o casas de seguridad y por cada respuesta que no les gustaba llegaba un golpe de respuesta; por eso estaba casi sin poder hablar llena de golpes y además, incomunicada. Desde la celda podía escuchar los gritos de hombres y mujeres que pedían por favor que no se les siguiera golpeando. En el recinto pasaban detenidos de la zona y otros traídos desde ciudades más lejanas. En mi caso la crueldad fue tal que me tuvieran tres días sin comer y con tortura psicológica; como tenían detenido a mi esposo y a mi hija de seis años, me decía sus vidas dependían de mis respuestas. Toda mi familia fue detenida, hasta mi madre. Luego vino un proceso para inculparme en que yo estaba vinculada al Plan Zeta. En la IV Comisaría estuve meses con daños físicos y emocionales”.

“Hasta que llegó a la zona personal de la Cruz Roja Internacional que intercedió por mí. Casi a fines del 74 me enviaron a mi casa bajo arresto domiciliario; allí el partido me pide que salga de la zona, a la estación de ferrocarriles de Concepción llego con algo de maquillaje, con tacos y abrigo de piel, de rubia pasé a ser una morena con pelo negro, todo esto se hizo en la casa de los suegros de Danilo González, porque sabíamos que era un lugar que estaba custodiado por personal de uniforme y de civil, con un boleto comprado a la capital. Esa noche, en la entrada de la estación, un par de sujetos de civil me muestran una foto y me preguntan si la había visto a esa mujer, era una foto mía; siguiendo las instrucciones les respondí en tono altanero. Por algo iba muy arreglada, muy bien vestida y con boleto de primera clase, recordando que había tres tipos boletos para viajar: de primera, segunda y tercera clase.”

“Todo esto en medio de una situación médica complicada. Producto de la mala alimentación, los golpes y la falta de cuidados, contraje una tuberculosis y quedé con una atrofia en una pierna por los golpes con lumas, patadas y combos. En Alemania pude ser operada. Ese era el gran tema, pero lo que venia después también lo fue, mucha miseria, incertidumbre y confianzas en el hogar. Lo pasamos pésimo con muchos dolores acumulados, físicos y mentales.”

Luego de pasar por varias casas de seguridad, llegó a la Embajada de Francia y luego viajó a ese país. Posteriormente, el partido decide que viaje a la República Democrática Alemana, con el pasaporte marcado con una letra L que significaba que no podía volver al Chile. Estuvo en ese país desde 1974 hasta el año 1989, cuando regresó al país. Toda una vida en el exilio.

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2 Comentarios en Falleció ex alcaldesa de Coronel Norma Hidalgo González

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