
Imprevisto
Clemente Toloza Molina participó de lleno en el segundo concurso de poesía de su pueblo. Bastante tiempo hacía que había transcurrido el primero. Por la misma razón, puso toda la avidez a su alcance con el fin de crear y enviar un solo poema pero contundente, según él, con el indesmentible deseo de obtener un lugar de prestigio. Leyó las bases detenidamente en donde solicitaban los consabidos antecedentes del vate agregando al final de página que el trabajo debía ser firmado solo con las siglas del postulante. Aquella petición, lo reconocería más tarde, le jugó a Clemente una muy mala pasada al recibir del jurado una severa amonestación al verse, según ellos, ofendido cuando su poema “Crepúsculo” iba firmado con sus iniciales C.T.M.







¡qué mas se puede esperar!