«La ética, la moral, las personas, la solidaridad, la justicia social y el medio ambiente, y una economía a escala humana, deben estar en primer lugar de los programas de quienes pretenden gobernarnos»

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La economía chilena al trasluz

El Supremo Gobierno hace denodados esfuerzos para restablecer lo que llama “la normalidad económica”. Cada día la prensa escrita, notoriamente cargada a la defensa de las políticas del oficialismo, destaca variadas noticias positivas que, en una segunda y más cuidadosa lectura, nos dejan llenos de dudas.

En otros tiempos, el director de un diario regional (que luego sería Premio Nacional de Periodismo) instruía a su equipo periodístico con un mensaje inolvidable: “No crean nada, cuestionen todo…No hagan periodismo a través de boletines o informes oficiales…”

Recordé lo anterior ante los persistentes y reiterativos anuncios que informan acerca de grandes inversiones que generarán miles y miles de ocupaciones y la entrega de las últimas estadísticas laborales. El Ministro de Economía Lucas Palacios, ha destacado que en el último trimestre móvil constató la creación de 249.000 puestos de trabajo. Lo que no precisó es que el guarismo responde a una mínima recuperación parcial de la significativa pérdida de empleos y que la inmensa mayoría de estas ocupaciones corresponde a trabajos informales tales como el comercio ambulante o informal, cuya realidad salta a la vista especialmente en las calles de cualquiera ciudad de Chile. En paralelo, el centro CLAPES de la Universidad Católica hizo público un estudio que detecta que a diciembre de 2020 se han alcanzado los más altos niveles en el índice de incertidumbre económica lo que, en buen castellano, se traduce en que la gente ve muy poca claridad en el manejo de la economía nacional.

En este ambiente, no deja de llamar la atención el comportamiento de los grupos dominantes.

La última semana, el presidente de la poderosa Confederación de la Producción y del Comercio y socio nada menos que de 37 empresas del sector agropecuario  Sutil Servoin, rechazó tajantemente la eventual extensión de las vacaciones laborales arguyendo, como siempre, que no estamos en el momento oportuno. Paralelamente, el Congreso despachó la normativa relativa a las remuneraciones del sector público los que percibirán un alza real de 0,0% (sí, cero por ciento), la más baja de los últimos trece años.

Otro hecho sorprendente afecta de nuevo a la actividad de la construcción. La reconocida empresa BESALCO dio inicio a las obras de un gran proyecto de 16 pisos y 295 departamentos en la comuna de La Florida, Región Metropolitana contando al efecto con el respectivo permiso municipal. El caso es que la Fundación “Defendamos la Ciudad” detectó que tanto el funcionario de la Dirección de Obras de la comuna, como la División de Desarrollo Urbano del Ministerio de la Vivienda como la propia empresa, habrían hecho caso omiso de las disposiciones de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones  que regulan la proyección de sombras. Hecha la denuncia ante la Contraloría General, este organismo dispuso la invalidación del permiso referido dada su evidente ilegalidad. Ante esto, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios hizo pública su molestia por la determinación del órgano fiscalizador con los mismos argumentos de siempre: Que esto afectaría otros proyectos, generaría paralización de aprobaciones y permisos, impediría el inicio de obras y sería perjudicial para la reactivación de las inversiones. Por supuesto, la entidad no dice una palabra respeto a la conducta ilegal de un asociado. Como lo ha señalado la Fundación denunciante, ya son numerosos los casos en que, a través de todo el país, se siguen aprobando iniciativas en violación notoria de la ley incluso muchas veces falseando datos de superficies, distancias, etc.

La noticia positiva viene desde el ámbito financiero.

Desmintiendo el popular refrán que dice que “cuando llueve, todos se mojan”, la famosa revista Forbes, especializada en análisis financiero, hizo público su informe de fin de año. En un período marcado por la crisis pandémica, varios de nuestros más renombrados “empresarios” lograron enfrentar con éxito la coyuntura. Forbes destaca los siguientes casos: a) Grupo Luksic: inició el año 2020 con un patrimonio de 10.800 millones de dólares para cerrarlo con 19.800 millones, es decir incrementó su fortuna en un 84,2%; b) Grupo Piñera Morel (en fideicomiso ciego, administrado por BTG Pactual y Credicorp Capital) subió su patrimonio de 2.600 a 2.900 millones de la divisa norteamericana; c) Julio Ponce Lerou, dueño de SQM (y que según el ministro Ignacio Briones si hubiera hecho en EE.UU. lo que hizo en Chile, estaría preso) elevó su patrimonio de 1.700 a 3.500 millones de dólares; d) Roberto Angellini, propietario de Celulosa Arauco y Empresas Copec, fue más modesto y saltó de 1.300 a 1.500 millones; e) Álvaro Saieh, controlador de Unimarc, Copesa (diario La Tercera) y Vivo Corp, partió con 1.300 millones del billete verde para llegar a los 1.500.

La lista es más larga pero estos casos sirven demostrar que si uno se esfuerza, logra salir adelante.

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1 Comentario en La economía chilena al trasluz

  1. De acuerdo con el comentario vertido en esta columna de Esteban Lobos, vemos que ni la pandemia ni la recesión nacional y mundial han afectado a los ricachones mencionados. Pero lo más grave de todo es que tanto el señor Presidente de la Reública, sus ministros y sus equipos de gobierno quieren entender nada de lo que está sucediendo al seguir hablando -sin que se les mueva un solo músculo de la cara- de «reactivación económica sustentable».

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