«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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EDITORIAL. La guerra y la paz.

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos hace casi dos años, marcó la definición de un clima de incertidumbre, no solo a nivel nacional sino también planetario. Gran parte de sus electores votó por él en la confianza de que su gobierno aseguraba el desarrollo de un nacionalismo fuerte, política sin contemplaciones contra la inmigración irregular y promoción de la paz en el mundo.

El transcurso  del tiempo  ha demostrado que el inefable Trump, al igual que muchos gobernantes autócratas en la historia de la humanidad, ha llegado a una terrible confusión entre sus intereses y negocios personales, por una parte, y todo  lo que corresponde (para bien o para mal) a los intereses de la nación norteamericana. ¿La solución Trump? Ocupar el lugar para desarrollar un proyecto inmobiliario y hotelero, financiado por inversionistas internacionales. La tragedia de un pueblo desplazado por las bombas, para Trump no tenía importancia ninguna.

Poco tiempo antes de que su gobierno atacara a  Irán con su descabellada promesa de hacerlo retornar a la “edad de la piedra”, el mismo estaba presionando para que se le otorgara el “Premio Nobel de la Paz”.

La política internacional de Trump, no reconoce fronteras. Ha peleado con sus aliados de la Unión Europea, ha entrado en una guerra arancelaria  que ha afectado las relaciones con casi todos los países del mundo y ha desarrollado  un conflicto duro  contra León XIV, sumo pontífice de la Iglesia Católica y pastor de 1600 millones de fieles, llegando al burdo extremo de compararse con el mismo Jesucristo.

Su declive político es inminente. Agobiado por su inminente caída electoral, con la renuncia de diversos asesores de su confianza, con el anuncio de diversos parlamentarios republicanos que no aceptan ser “el pato de la boda” y con encuestas que expresan a diestra y a siniestra el rechazo a sus políticas internas y externas, todo hace presagiar que el poder omnímodo y la impunidad que le ha estado otorgando su mayoría parlamentaria de 2024, se diluirá pronto.

El vicepresidente Vance y el Secretario de  Estado Rubio, han buscado apagar el fuego preanunciando sus candidaturas presidenciales para el 2028. Ambos han sido parte obsecuente y partícipes incondicionales  de todo lo hecho por Trump.

Conseguir una paz estable y duradera, solo  puede ser fruto de la justicia. Si tal lección no  ha sido aprendida por Trump y sus adláteres, es difícil confiar en ellos.

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