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LA VIDA LENTA

Pablo Palma Soza

Psicólogo Magíster en Psicología Social Docente Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad Autónoma de Chile Sede Talca

Cada época histórica tiene su propio contexto de amarre, podríamos decir, donde nos situamos cada uno, recopilamos lo que ya pasó y proponemos que lo que pasará, pero siempre desde las limitaciones propias de la historicidad cultural en la que estamos, asumimos y tratamos de navegar en las dificultades propias de cada época.

Actualmente la problemática principal es un agotamiento de las personas, una falta de sentido de la vida, y un aceleramiento y alta productividad sin saber bien por qué hacemos lo que hacemos. Este cansancio que parece ser eterno en nuestras vidas, Byung-Chun Han lo plantea en su sociedad del cansancio (2017) la forma de control social ya no sería la biopolítica de Foucault, es decir el poder sobre el control disciplinario de la vida y principalmente del cuerpo, un poder ejercido por una estructura social dominante, según Foucault estaríamos sabiéndolo o no siendo disciplinados para ajustarnos a las normas sociales imperantes.

Han, por otro lado, cree que la sociedad actual cambió este método de control de la disciplina a la autoexplotación, es decir se nos influyó de muy pequeños a que nos explotáramos a nosotros mismos creyendo que de esta forma nos estamos realizando o estamos siendo exitosos transformándonos en un ideal de vida, reemplazando la necesidad de disciplina pues cada uno ejercería un poder coercitivo propio, esto nos llevaría a estar siempre cansados siempre sobre exigidos, culpables de no ocupar nuestro tiempo en cosas “productivas”, las cuales son siempre funcionales a los valores de mercado imperantes sin espacio para otras actividades que no tengan retribución monetaria, el ocio o el descanso tan importante para culturas occidentales previas como la griega quedan relegadas a conductas indeseables que solo coartan nuestro camino a alcanzar el éxito profesional o laboral, lo cual se convierte en el principal elemento definitorio de nuestra identidad por lo que no solo volcamos todas nuestras energías al trabajo sino que también lo endiosamos a un punto que pasa a ser el eje central  de nuestra vida en detrimento de nuestra vida personal y familiar, toda actividad que hacemos está vinculada a lo laboral, el descanso es para poder trabajar, el ejercicio físico es para poder estar mejor en el trabajo, el fin de semana en vez de aprovechar estar con nuestros seres queridos se nos van las horas haciendo actividades de supervivencia para de nuevo el lunes volver al trabajo, los colegios pasaron de ser un centro educativo a un dispositivo necesario para la producción, tanto por la doctrina como porque “cuidan” a los hijos de los trabajadores.

En este escenario lo más común es sentirse cansado, (auto) explotado y sin ganas de nada dando paso a las patologías de nuestra época, el estrés, la ansiedad y la depresión se presentan como una verdadera pandemia donde la solución parece ser una medicación sin fin que permita un rápido “alivio” de los síntomas y recuperar la productividad lo más pronto posible, sin dejar espacio para la vivencia subjetiva e indagar en las reales causas que lleva a esos padecimientos, nos levantamos y nos estimulamos químicamente, nos acostamos con otro químico que nos ayuda y entre medio su fármaco para “estabilizar el ánimo”; este escenario nos deja cansados, vulnerables , sin voluntad y sentido.

El diagnóstico parece estar medianamente establecido, por tanto lo que todos nos preguntamos es ¿Qué se puede hacer?

Lo que podemos proponer que no sea un cambio socio-ideológico de proporciones podría ser una vía más intermedia, comunitaria en donde se creen espacios donde el tiempo recobre su valor, donde la vida sea más que solo trabajar remuneradamente, es decir lo que propongo es generar una vida más lenta. Esto parece ser algo demasiado simple para ser la respuesta a un problema tan complejo, pero no deja de ser una alternativa si está acompañada de ciertas características, primero un despertar de conciencia, un salir de la caverna, un descubrir los hilos que nos presentan Foucault y Han; este paso ya es difícil en una sociedad integrada a través del consumo, la superficialidad de las relaciones y el pensamiento, si logramos superar esta primera etapa, una segunda consistiría en crear en nuestros hogares y comunidades un espacio protegido de estas fuerzas de poder social, creando estructuras de sentido que las contrarresten, es decir creando un sentido comunitario y propio de vida. Finalmente, superado este paso, se propone la vida lenta como la forma de poder resignificar y controlar nuestras acciones diarias de forma de recuperar en parte el control o al menos hacer consciente los dispositivos de poder imperantes.

Esta vida lenta consiste en apreciar cada momento, a cada instante mirar lo que estamos haciendo, pensarlo, hacerlo consciente, preguntarnos el por qué, no apresurarnos y si tenemos que apresurarnos cuestionarnos. ¿Qué pasaría si realmente llegamos tarde? De esta forma nos daremos cuenta que más rápido y más intenso no siempre es la mejor alternativa y que muchas de las cosas que hacemos no son más que tareas sin sentido y sin un fin claro que nos quitan la energía y nos distraen de lo verdaderamente importante. Tomar conciencia de cada instante de nuestras vidas es ir más lento pero nos acerca a la vida contemplativa que desde la época griega ha sido considerada un ideal para alcanzar la virtud.

Esta propuesta por cierto no estará exenta de dificultades, costos e incomprensión, puesto la mayoría seguiremos en la autoexplotacion infinita, pareciéndonos extremadamente poco funcional el actuar más lento o contemplar lo realizado, no será por tanto una tarea fácil de realizar o exenta de crítica directa de gran parte de la sociedad  pues los dispositivos de poder se defenderán y tratarán de patológico nuestro comportamiento y por ende tratarán de medicarlo no dejando espacio para otras formas de vida. Por tanto es un proceso a largo plazo el  de vivir un poquito más lento, en algunos momentos del día, y porque no, comenzar a contemplar nuestras vidas, pues es la única forma de realmente vivirlas.

Bibliografía

Foucault, M. (2000). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo XXI.

Han, B. C. (2017). La sociedad del cansancio: Segunda edición ampliada. Herder Editorial.

Fuente de figura:
https://www.hoteldonpancho.es/blog/slow-life-que-es-practicar-estilo-de-vida/

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8 Comentarios en LA VIDA LENTA

  1. Muy buenas recomendaciones. Siempre vigente el refrán: «Quien mucho abarca, poco aprieta».

  2. Excelente columna, creo que es importante tener material como este para que como sociedad logremos identificar las reales consecuencias que vivir aceleradamente nos puede causar. Lamentablemente este ritmo de vida solo nos causará mayor estrés y ansiedad.
    Se agradecen estas columnas y la invitación a seguir brindando estas herramientas también a nivel de estado.

  3. Dr.Palma Soza,
    Un deleite comprobar que nos enfrenta a una realidad que nos sacude permanentemente.
    Tal vez deberí decir «los» sacude.
    Por mi actividad y personalidad siempre me otorgue el tiempo necesario para»dejarme estar» y disfrutar sin culpa de la vida en sus mas maravillosas manifestaciones.
    No podrá decir la madre naturaleza que no la he honrado. Que las oprtunidades que me brindo las desperdicie corriendo sin sentido..a ningún lugar.
    Creo que no me comprendieron pero afortunadamente eso poco me importó y ahora resulta que mis tiempos dedicados a ese observar, tratar de entender procesos, valorarlos y hasta casi imitarlos me proporcionan las mas profundas alegrías.
    Pintar, hacer tapices..ser una telera mas como esas mujeres sumidas en un silendio creativo con las manos meciendo ovillos de colores y transformarlos en abrigos o reproducciones de sus bellos entornos demuestran que el tiempo no se pierde …se gana…se aprisiona para siempre.
    Si llevara mucho tiempo modificar conductas ..hacer entender que la …vida..don preciado es otra cosa…que el detenerse un momento…mirar a un niño con serenidad…abrazarlo..hacerle sentir querido, comprendido y sostenisod vale mas que mil palabras dichas apurado y a veces sin sentido…
    ¿Cómo barrer la necedad…el engaño…lo inútil de correr tanto para no legar a ninguna parte?…o si… Más rápido al fin.
    Siga insistiendo en este tema …machaque cono se dice en el campo…que sea como la gota que dejan caer los chinos sobre la piedra…una tras otras hasta que la perforan..con paciencia. Vale la pena
    Gracias.

    • Estimada muchas gracias a usted, que sabias palabras, usted lo logro, lo que Han y otros filósofos y filosofas plantean y lo mejor logro hace mucho tiempo según veo, felicitaciones, yo seguiré en este tema y usted siga con su vida contemplativa y cuente su experiencia que nos ayudara a muchos/as saludos.

  4. Buen artículo el de la vida lenta. Recordé un artículo de James Clear que escribió “Atomic Habits” quien escribe sobre “la deuda de tiempo”. Entendida como cualquier cosa que te comprometa a realizar un trabajo inevitable en el futuro. Dice Clear, y aquí hago el enganche con tu artículo, que la deuda de tiempo se soluciona comenzando por pagarte a ti mismo, efectivamente haciendo una “vida más lenta”.

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