
RETENCION DE TALENTOS
En el diario El Sur, del día jueves 16 de junio del año en curso, aparece un artículo relacionado con medidas que están adoptando las grandes empresas, a fin de retener los talentos que en ellas se desempeñan. Junto con aducir la reducción de la jornada laboral, propuesta por el Ministerio del Trabajo, – “Sello 40 horas”, aportan una serie de medidas adicionales para lograr su propósito. Entre ellas, el “advisor”(asesor o consejero) destaca los beneficios económicos que implican estas medidas, como por ejemplo, entregar “stock options” o “phantom shares” (opciones de almacenamiento o estoqueo y/o acciones fantasmas) a sus colaboradores y “startups” (emprendedores), ya que generan un compromiso de éstos hacia la empresa. Además se menciona un “salario emocional” como otro beneficio que alude a gozar de más días de vacaciones, entrega de postnatales ampliados a madres y padres y también permitir el trabajo “online” (remoto, es decir por vía digital), entre otra prebendas.
El gran incentivo proporcionado a los trabajadores de las empresas por medio de estas “phantom shares, le dice al equipo que son importantes para la empresa y que esta importancia radica en que son efectivamente parte de ellas.
Y no sólo eso, sino que además les proporcionan a los diferentes equipos involucrados una “casa/oficina” en Maitencillo que denominan “Beach Office” (oficina junto a la playa), para que no sólo puedan realizar las funciones pertinentes, sino que llevar a cabo sus cometidos, disfrutando de la playa. ¿No suena esto a un “país del nunca jamás”, de ensueños y utopías? ¿Será este propósito para Chile o se trata de otro país?
La “country manager” (gerente nacional) de la empresa “WeWork Chile” (trabajamos Chile) apunta que se trata de contar con colaboradores felices y retenerlos en sus empresas con estos premios. ¿Será posible? “Ver para creer”, dijo Santo Tomás. ¿Por qué entonces, si estas medidas son tan beneficiosas y gratificantes, no se difunde a mayor escala para que otras empresas emulen estos loables objetivos, y más aún en un país como el nuestro, agotado y cansado por todo tipo de episodios negativos naturales como terremotos, erupciones volcánicas, deslizamiento de terrenos, aluviones, entre otras catástrofes, agregando a nuestro pobre país remezones políticos, incapacidad de quienes tienen la noble misión de regir nuestros destinos, poca adecuación de medidas para la seguridad pública y privada, etc. etc. etc. Léase entre los resultados nefastos: crisis educativa, terrorismo en la Macrozona Sur, delincuencia desatada en calles y barrios, narcotráfico a destajo, pues no hay quien se salve de portonazos, lanzas a chorro, motoqueros, lanzar por todos lados, robos a mano armada, violencia callejera, actos incendiarios de bosques milenarios, intentos de secuestros, balaceras a diestra y siniestra, entre otros estropicios que atentan contra la fuerza pública con numerosas víctimas fatales al haber.
Es imposible no detenerse a reflexionar que, en este momento histórico-político que vivimos, tendría que haber alguna solución – y rápida – frente a estos hechos inconcebibles que no hacen sino hundirnos en un futuro negro y desesperanzador.
Las entidades que pretenden beneficiar a sus colaboradores son dignas de elogio… ¿pero será posible llevar a cabo estas buenas intenciones en medio de tanta oscuridad? Háganlo o al menos inténtelo, pero no nos cambien el idioma.







Interesante el análisis de lo que se teje por estos días del devenir sin rumbo penquista que nos ha regalado Ana María Pandolfi, adornado con un fino sarcasmo relacionado con el antiestético lenguaje repleto de anglicismos que vemos en cierta prensa. Gracias.