
Las guerras de Mister Trump
La historia nos ha demostrado palmariamente que son muchos los casos en que los discursos y promesas de los candidatos no se condicen con su actuación una vez que alcanzan el poder. Esto puede deberse a la presencia de múltiples obstáculos legislativos, económicos o de otra índole, que impiden concretar su programa, pero también a una realidad indesmentible: las promesas de campaña eran inviables y solo pretendían engañar a los ciudadanos.
El caso de Donald Trump constituye un ejemplo paradigmático. En 2024, como aspirante a la presidencia de los Estados Unidos, proclamaba : “Yo no voy a comenzar guerras, voy a detener las guerras”. Sus palabras pronunciadas ante sus enfervorizados partidarios, buscaban encontrar eco en la sociedad estadounidense que, aún marcada por la derrota de Vietnam, descubría luego que había sido engañada por George Bush para arrastrarla a la guerra de Irak y a la aventura de Afganistán, sin que ello se tradujera en más democracia y más respeto por los derechos humanos.
Pero, como se ha dicho irónicamente “la mentira tiene las patitas cortas. Según análisis hecho por el prestigioso diario “The New York Times”, durante el primer año de su actual gobierno, Trump ha emprendido nueve operaciones militares fuera de los EE.UU. ( Somalía, Irak, Yemen, Irán I, Caribe, Nigeria, Venezuela e Irán II. En su análisis, el diario estadounidense no consideró el involucramiento de su país en el conflicto de su aliado Benjamín Netanyahu contra el pueblo palestino de la Franja de Gaza ni tampoco la guerra interna que implica su violenta política contra los inmigrantes y que ha causado la muerte de ciudadanos estadounidenses.
Lo que parece ignorar mister Trump, es que sus guerras (y las guerras, en general) causan muertes de seres humanos, millares de muertos. Se quiera o no, la historia condenará a Trump como cómplice del genocidio de Gaza y en ningún caso lo recordará como el artífice de la paz. Hace una semana, desde su campo de golf de Mar-A-Lago, ha decidido atacar a la República Teocrática de Islam pretendiendo impedir lo que a su juicio era el desarrollo de armamento nuclear. Sin embargo, no debe olvidarse que luego de sus acciones en la operación conocida como Irán I, Trump informó que el bombardeo había destruido exitosamente todos los laboratorios e instalaciones destinados a enriquecer uranio.
Irán es claramente una dictadura religiosa. Y la muerte de su líder supremo el ayatolá Alí Jumenei durante la primera etapa de los bombardeos no cambia esta realidad aunque Trump se ha arrogado públicamente el derecho a designar su sucesor,
Lo que ya resulta claro es el fracaso del Departamento de Estado y de los servicios de inteligencia en cuanto a vislumbrar las consecuencias de su proceder agresivo en Medio Oriente. Aunque las informaciones disponibles destacan las manifestaciones contrarias al régimen autocrático, éste se mantiene firme y responde de la forma en que lo haría cualquiera víctima acosada por fuerzas infinitamente superiores. Su estrategia ha sido clara: extender el conflicto más allá de sus fronteras y atacar a las bases militares de los EE.UU. y sus aliados, en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. Como consecuencia de ello, miles de viajes aéreos han sido suspendidos y el capitalismo financiero que reclama reas estables a través del planeta se ve complicado por una incertidumbre generalizada. Irán ha atacado bases situadas en Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Omán, sin que por ello logre avances militares significativos, pero sí alcanzando un logro importante: el desajuste mundial del precio del petróleo, lo que hace tambalear casi todas las economías de Occidente. Si se mide la gravedad de los ataques a los transportes petroleros en el Estrecho de Ormuz y se tienen presentes las acciones de Netanyahu en Líbano, Siria y territorios adyacentes, es fácil concluir que la conflagración se ha salido de todo límite y que las amenazas a la paz mundial han dejado de ser simples bravatas de uno o dos desquiciados para transformarse en duras realidades. Las elecciones de noviembre de 2026, constituyen la oportunidad para que el pueblo del país del Norte enjuicie al megalómano que tiene por mandatario y vuelva a esa nación a los cauces de la democracia y los derechos humanos.

![El diablillo con una motosierra [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2025/02/ugo1-150x150.jpg)





Felicito al autor del artículo «Las Guerras de Míster Trump», el abogado René Fuentealba Prado, por indicar una realidad tan expresiva sobre el peor presidente que se ha tenido en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Quien, por no recibir el Premio Nobel de la Paz, y estar violando la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, particularmente en el Artículo 1, Sección 8, donde se indica que el Congreso es quien decide la necesidad de establecer una guerra, y no el presidente, y autoriza al presidente a ir a un país extranjero si se necesita procesar judicialmente a un presidente extranjero, pero Trump fué a Venezuela y sacó del país al presidente venezolano, el artículo de más de dos mil páginas relacionado con el abuso sexual contra niñas menores de edad, que muchas fotos han sido expuestas en el internet, demostrando la clase de persona que es Donald J. Trump. Y para evadir que ese artículo sea dado a conocer totalmente a la nación, ahora ha declarado una guerra contra Irán.
Por esta razón, vayan mis felicitaciones al abogado René Fuentalba Prado, por darnos a conocer la realidad de este individuo que está en La Casa Blanca.-