¿El mundo que estamos construyendo, el mundo que estamos destruyendo o el mundo que debemos construir?
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NO NOS OLVIDEMOS!

No nos podemos olvidar que tenemos un problema latente, sin solucionar y que es de justicia hacerlo. Hace unos cinco años escribí lo que a continuación reproduzco, porque considero que mantiene su vigencia, porque en la actualidad se avanza poco y es hora de apretar el acelerador de la historia.

Si yo perteneciera a una etnia o pueblo originario, ¿qué estaría haciendo en este momento para recuperar mis derechos? La pregunta tiene mucho sentido en este instante en que la problemática de los reconocimientos a tales derechos históricos, se encona hasta la saciedad.

Cuando la violencia aparece y se desarrolla con rasgos destructivos que denotan falta de argumentos, no se le debe responder con otra violencia odiosa y prepotente, porque significa que la inteligencia ha fracasado.

Nuestras etnias originarias fueron sometidas por la fuerza del engaño por los conquistadores, ya que por la fuerza de las armas no lo pudieron hacer. La inteligencia natural de nuestros aborígenes les llevó a esquivar el embate militar, aguardar en retiros montañeros mejores tiempos y buscar otras formas de convivencia. Caminar al lado y no al frente.

Luego, se mezclaron con los foráneos, conformando un todo que permitió el avance, el desarrollo y la constitución de una idiosincrasia pujante y solidaria. Pero, aquella situación de convivencia fue entendida entonces y todavía ahora como un sometimiento, predominando el abuso y la expoliación.

Hoy, en los grupos originarios surgen liderazgos jóvenes, con estudios y formación superior que comprenden la marginación secular y reclaman derechos históricos. En tal situación, los extremos se aprovechan de las confusiones y el diálogo es contaminado con un olor a fuego y pólvora intolerante. Violencia que genera más violencia.

Entonces, son tiempos de análisis, de intercambio de ideas y de experiencias. De abrir debates transversales y amplios, en toda la sociedad. Este es un tema del conjunto, sin exclusiones. El escenario está en todo el país y entre todos debemos construir la obra de la convivencia justa e integradora. Por eso, me gusta que en diversos puntos de la geografía en discordia, se produzcan nuevos y tímidos diálogos de acercamiento.

Porque se hace necesaria la aparición de la palabra justa, solidaria, generadora de confianzas. Igualdad en la representatividad y en las oportunidades. Equidad en el trato y en la recuperación de la Historia, aquella con mayúscula que hace grandes a los pueblos.

Hace tiempo que se escuchan promesas que no se cumplen. Hace tiempo que surgen ideas que se envuelven en celofán y que no impide vislumbrar nuevos engaños. Hace tiempo que se aplican cataplasmas que no alivian el dolor de la marginación y el abandono.

Nuestra sociedad debe sacudirse. Toda, al unísono, en un solo sentido, con creatividad, con ingenio y con amplitud. Porque enfrente hay hermanos y no rivales. Porque entre todos hemos construido un pueblo magnífico que crece y crece. Y no es posible hacer oídos sordos al clamor que viene del sur.

Inteligencia para sortear la situación de quiebre. Amplitud y generosidad para combatir los extremos. Creatividad para enfrentar las inequidades y recuperar aquella historia que nos permite crecer.

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2 Comentarios en NO NOS OLVIDEMOS!

  1. Qué buen tema, obvio, hay que ponerlo sobre la mesa, renovando solidificando argumentos

    Buen Tema M. Angel, muy buen tema.

  2. Razón de sobra tiene el planteamiento de su tema. Hoy mas que nunca se hace presente dedicarle razón, generosidad y justicia.

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