Sabiduría, un estado superior de conciencia, implica habilidades para poner en práctica los conocimientos adquiridos por los seres humanos.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Nublado, con tendencia a parcial

Ayer se cerró la primera etapa del proceso preconstituyente. Para decir las cosas con claridad, la etapa iniciada en noviembre de 2019 deja mucho que desear. En casi un año de trabajo, las elites dominantes han demostrado no ser capaces de entregar a la ciudadanía un mensaje claro sobre la materia a tal punto que la inmensa mayoría de los ciudadanos se mantiene en la incertidumbre.

El “tiempo plebiscitario” culminado este domingo se vio bastante simple encauzado entre las opciones del “Apruebo” y el “Rechazo”, por una parte, y  entre las alternativas de “Convención Mixta Constitucional” y “Convención Constitucional” como órgano eventualmente responsable de la elaboración y redacción de una nueva carta fundamental.

Este período sirvió para mostrar paladinamente el fuerte deterioro de los partidos políticos chilenos transformados solo en grupos de poder carentes de toda posibilidad de cumplir una de sus funciones fundamentales cuál es la de recoger e interpretar el sentir del pueblo soberano y hacerlo valer ante la institucionalidad establecida. La ley ha permitido la multiplicación de éstos, a tal extremo que muchos de ellos no van más allá de ser feudos personales de algún parlamentario descontento, en tanto que las colectividades tradicionales que por décadas marcaron el devenir del país han visto morir paulatinamente su vida interna sometidos al manejo sin restricciones por parte de grupos de sus parlamentarios.

Por su lado, ha quedado demostrado el inminente fracaso de los movimientos juveniles que en un momento fueron vistos como una alternativa de renovación de la política. Fragmentados en una docena de partidos, enfrentados a sucesivas renuncias, han sido incapaces de mostrar un mínimo de madurez como para poder aspirar a ser una alternativa real de gobierno. En sus propios procesos internos (pese a ser llevados a cabo por vías telemáticas) han mostrado un mínimo nivel de participación efectiva y tampoco han logrado constituir equipos técnicos sólidos y de buen nivel, los que constituyen, por supuesto, condición necesaria para ejercer el poder de buena forma. Duras críticas han surgido hasta de los propios ideólogos que inspiraron su nacimiento y que observan con preocupación sus decisiones en la contingencia política. Como apuntó alguien, se trata de neopolíticos menos sofisticados y más burdos que ignoran y desprecian la historia y que creen que el mundo nación con google y las redes sociales.

La derecha gobernante persiste en su cerrada actitud de defensa de un statu quo que enfrenta un abrumador enjuiciamiento negativo por parte de la población. Algunas de sus figuras, buscando romper los marcos que han defendido obcecadamente por décadas, han optado por mostrarse como conversos deslizándose desde la defensa incondicional de la larga dictadura y de su impuesto modelo de economía y sociedad, a posiciones “socialdemócratas” que toda la vida condenaron.

Como se nota, el horizonte que se vislumbra es asaz confuso.

 El tiempo del antes aludido “proceso preconstituyente” fue generosamente despilfarrado. Los partidos no supieron utilizarlo para realizar una verdadera pedagogía que entregara luces fundamentales sobre la importancia de esta tarea, sobre los nudos sustanciales que había que resolver, sobre la significación que para la vida en sociedad tiene la definición de los ejes sobre los cuales se necesita asentar una convivencia civilizada que reconozca de manera efectiva derechos fundamentales integrando solidariamente a todos los sectores. La franja electoral constituye el ejemplo paupérrimo de esta incompetencia y carencia de ideas y de liderazgos. El ex ministro Francisco Vidal puso la guinda en la torta de la irres pocas irresponsabilidad cuando a pocas horas de lo que muchos han apreciado como la consulta más trascendente de nuestra historia, se autoproclamó como candidato presidencial.

A partir de hoy, entraremos en una etapa de enredadas disquisiciones y disputas procedimentales y de surgimiento de múltiples nombres como aspirantes a “convencionales constituyentes” lo que oscurecerá más el ambiente.

Los problemas de fondo que deben ser abordados quedarán a la espera.

En definitiva, si no tomamos en serio los deberes que debemos asumir estaremos claramente corriendo un riesgo enorme y frustrando las ilusiones y esperanzas de un pueblo que ha esperado por mucho tiempo una respuesta adecuada.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl