
PENA DE MUERTE
Los espejos están llorando, están viendo como Chile y cada uno de nosotros ha sido invadido por una atroz violencia desmedida contra la casa y vidas humanas truncadas, hogares destruidos, lágrimas derramadas, desesperación y miedo.
Ya se escuchan las trompetas del Olimpo que gritan “pena de muerte”, “quien a hierro mata a hierro muere”, “ojo por ojo y diente por diente”, NOOO, por Dios Santo, no debemos transformarnos en justicieros sin valores.
Afortunadamente tenemos abolida la pena de muerte en nuestro Chile, pero algo tenemos que hacer con esta invasión que crece día a día y nos está destruyendo como sociedad humana.
Hay preocupación, eso es cierto, pero pareciera ser insuficiente, los espejos siguen llorando a pesar de nuevos decretos, comisiones de estudios, reuniones a todo nivel, reforzamiento de seguridad, endurecimiento de las penas y muchas otras estrategias bien intencionadas, pero, los invasores siguen creciendo y contaminando el país, las personas están dejando de ser personas y eso es gravísimo, es la autodestrucción comunitaria.
No perdamos el tiempo en buscar culpables de los trágicos momentos que cada uno de nosotros estamos viviendo, que los habrá, seguramente, lo importante es buscar soluciones concretas para detener esta invasión que nos corroe hasta el alma.
Son estos los momentos donde uno valora ser ignorante en algunas materias y surge la lógica y el sano juicio, muchos dirán “simplón ignorante”, y lo respeto, porque las trompetas del Olimpo me dicen, a modo de un ejemplo muy serio, si una persona mata a otra persona hay que encerrarla de por vida sin derecho a indulto, no debe estar conviviendo en la sociedad. Simple verdad, muy complejo, pero posible y necesario.
Por otro lado, nuestro código penal estaría añejo, muy lejano a los tiempos actuales, requeriría con urgencias una cirugía mayor y sin tiempos de espera, es hoy y no mañana, la invasión sigue creciendo y nos está invadiendo a nuestra juventud, ya se ven daños irreparables.
También debe preocuparnos el avance vertiginoso de la tecnología, que se supone que es para el bienestar del hombre, pero hemos vistos que no es tan así, ha permitido acrecentar la agresividad, autoritarismo, la carencias de diálogo, la competitividad mal entendida, el individualismo y el consumismo dentro de otras muchas cosas, es otra invasión que debería preocuparnos para que los espejos no sigan llorando.
No podemos quedarnos pasivos con explicaciones “al voleo” como: que parece que fue un ajuste de cuentas; cuidado es un funeral narco; son problemas del narco; el problema son los inmigrantes indocumentados; falta de capacidad en las cárceles; carencias de jueces; se aplicará el rigor de la ley, y así tantas cosas para consolarnos y dejarnos quietos.
El mundo, América Latina y con ella nuestro Chile, están gravemente enfermos y no hay vacuna para ese tipo de invasión, un pensador dijo “más vale ser libre un minuto que esclavo toda una vida”, necesitamos ser libres para vivir la vida que nos dio nuestro creador. Debemos colaborar todos, cada uno de nosotros en detener esta invasión antes que termine destruyendo lo que nuestros abuelos y padres nos han dejado. La felicidad está en las sombras y temerosamente se oculta, la paz ha dejado de acompañarnos, los espejos siguen llorando y cada día seguimos muriendo, poco a poco.
Está en las manos de cada uno de nosotros decir basta, dentro de lo posible colaboremos con las autoridades responsables entregándoles nuestras luces para terminar efectivamente con nuestra enfermedad e invasión multifactorial y así volver a construir nuestro presente y futuro.
Sólo así los espejos dejarán de llorar y las trompetas del Olimpo gritarán en libertad.







Bueno, bueno ,bueno.
EXCELENTE ARTÍCULO DEL PROFESOR ALMAGIÁ, CONFIEMOS EN QUE PODRÁ SER LEIDO POR ALGUNA AUTORIDAD CAPAZ DE ADOPTAR DECISIONES RESOLUTIVAS QUE VAYAN EN EL CAMINO CORRECTO.
SALUDOS,