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¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

Profesora Educ. General Básica Mención lenguaje

Máster en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura

Doctora en Investigación de la didáctica de la lengua y la literatura

Un estudio británico reveló que uno de cada seis menores no se entretiene con libros, debido a que emplea su tiempo en internet. Advierten que perder esta costumbre provoca problemas en el desarrollo. Cada vez son más los adultos que tienen el nivel de lectura de un niño.

Un informe de National Literacy Trust destaca que cada vez son menos los chicos que se interesan por los libros debido a internet. La proliferación de redes sociales, canales de comunicación y juegos provocan que la lectura sea puesta a un lugar periférico.

De hecho, uno de cada seis niños directamente no lee libros; su tiempo de ocio lo invierte en Facebook o Twitter, lo que alarmó a los profesionales que realizaron el estudio, preocupados por las consecuencias que cambios tan radicales podrían generar en la educación de los más chicos.

“La culpa de que los adolescentes lean menos la tiene el Facebook”. Seguro que a todos nos suena esta frase, pero es errónea de principio a fin. En primer lugar, los adolescentes no son los principales usuarios de redes sociales; un reciente estudio realizado por el instituto alemán de estudios de mercado Comscore, demuestra que la edad media de los usuarios de Facebook está en 38,7 años, la de los usuarios de LinkedIn en 46,2 años y la de los usuarios de Twitter en 41,3 años.

Las redes sociales no tienen la culpa de que leamos menos, simplemente ha nacido una nueva forma de leer. Cuando leemos un libro, no lo leemos solo para nosotros; nos gusta prestárselo a alguien o compartir con nuestros amigos opiniones sobre él, nos gusta decir que lo hemos leído, recomendarlo e incluso buscar críticas sobre él antes de comprarlo. Las redes sociales son las que han agilizado este proceso: ahora lo podemos comentar en foros y blogs, crear un hashtag en Twitter para intercambiar opiniones e informarse de manera más profunda sobre el libro, podemos recomendar la página de Facebook de la publicación con todos nuestros contactos (normalmente más de 100), buscar críticas sobre el mismo en webs y portales especializados en literatura, y no será necesario prestarlo porque nuestros amigos podrán descargárselo como eBook.

El apasionado de la literatura no lee menos por culpa de las redes sociales, al contrario, estas le han abierto un mundo de posibilidades para hacer de la literatura algo mucho más amplio de lo que era, permitiendo intercambiar ideas con profesionales, e incluso permitiendo a estos profesionales promocionar su actividad. La industria literaria no está en su mejor momento, y como cualquier negocio que quiera mantenerse en la actualidad, necesita branding. Ya ha habido casos reales que han gozado de un gran éxito en este sentido: El escritor John Green consiguió alcanzar los primeros puestos de las listas de ventas y el primer puesto en Amazon antes de que la publicación viese la luz en papel; esto fue gracias a la promoción que realizó de la novela en Twitter (red social en la que contaba con más de un millón de seguidores), prometiendo firmar todos los libros que se reservaran y la totalidad de su primera edición. Esto fue complementado con un programa en Youtube en el que hablaba sobre el libro y sobre este plan.

En el Encuentro de Blogs Literarios 2013 que tuvo lugar en Barcelona, se debatió sobre el papel que jugaban en el sector los blogs literarios y las redes sociales. Se concluyó que las redes sociales exigían mayor calidad y la certeza del escritor, ya que son un escaparate a un amplio público que ya es experto en adivinar cuándo se le engaña y criticarlo de manera inmediata. Además, se dijo que los blogs fomentaban la lectura y hacían crecer los lectores más críticos. Pero sobre todo se recordó que no hay que olvidar que la literatura es un negocio, y ¿qué es, hoy en día, de un negocio que no tiene presencia en redes sociales?.

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