«La concentración de riquezas, el poder del dinero, por sobre todo, el dinero fácil, en su accionar destruye la historia, la educación, cultura , los valores de una sociedad que desee permanecer limpia y sana.»

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Reflexiones sobre la delincuencia

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Hoy.17 de diciembre, la ciudadanía está convocada a pronunciarse “a favor” o “en contra” de la propuesta de texto elaborada aprobada por una mayoría del Consejo Constituyente. La campaña al respecto no deja de ser curiosa. Aunque se ha caracterizado por su baja estofa – lo que en el país ha dejado de ser una novedad hace ya bastante tiempo – el debate y la publicidad electoral se han centrado no en el proyecto de carta fundamental, sino en temas laterales tales como el enjuiciamiento político al gobierno actual y los altos niveles y espectacularidad que ha alcanzado la delincuencia.

Por lo pronto, hay ciertos elementos de la causa indesmentibles.

Boric constituye un gobierno de minoría tal como lo habría sido un eventual mandato de Kast, ya que, al no haber logrado nadie mayoría absoluta en primera vuelta, es obvio que los electores que prefirieron otros candidatos que no pasaron al balotaje, se ven obligados a sufragar por lo que consideran el “mal menor”.

Otro punto que debe tenerse presente es el hecho de que la delincuencia, en todos sus ámbitos y aspectos, es una realidad multicausal. Pretender explicarla a través de una sola razón, es una verdadera tontería, como lo es también creer que por la sola medida de aumentar las penalidades y sanciones el fenómeno podrá ser controlado.  

La porfía tenaz de los acontecimientos nos permite comprobar algunas cosas: ni la pobreza ni la inmigración sirven para explicar lo que está sucediendo. Hay delitos cometidos por pobres y por ricos, por chilenos y por extranjeros. Hay delitos motivados por ambición de dinero o de poder, por razones políticas, ideológicas, sentimentales, e incluso por fanatismos nacionalistas o religiosos y hasta cometidos simplemente para demostrar que se tiene la capacidad necesaria para burlar al Estado o al “sistema”.

Si se pretendiera analizar la historia criminológica de nuestro país, sin prejuicios, procurando la mayor objetividad posible, encontraríamos un mosaico asombroso que nos espantaría en sobremanera, aunque muchas veces exista la pretensión de ocultar su naturaleza delictiva.

¿Acaso no son homicidios los cometidos por los servicios de inteligencia de la dictadura que dejaron un pasado de más de tres mil muertos y detenidos desaparecidos? ¿Acaso las torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes no son delitos? ¿Y los abusos de poder aun en democracia? ¿No constituye delito el hecho de que organizaciones empresariales hayan dictado a parlamentarios textos legales de su conveniencia e interés y que los representantes los hayan recibido y acogido? ¿Y qué decir del financiamiento ilegal de la política por parte de grandes empresas? ¿Y de las colusiones en el mercado de los papeles higiénicos y de los pollos, entre otras? ¿Y los fraudes en el Ejército y Carabineros? ¿Y los fraudes en Vitacura y Algarrobo?¿Y, dando un salto en el tiempo, ¿no constituyen delito las operaciones montadas para defraudar al Estado a través de la confabulación de los convenios? ¿Y, qué decir, del caso Hermosilla que implica confesión de delitos ya cometidos y coordinación descarada para cometer nuevos atentados? El momento presente nos aporta la guinda de la torta, al hacerse conocido el gigantesco fraude tributario cometido por unos sesenta “empresarios” por un monto que supera los 240.000 millones de pesos?

El abanico fácilmente podría ampliarse con los casos de las firmas falsificadas de Ancalao, con el contrabando de la señora Matte Capdevila y muchos otros.

La campaña del terror se basa siempre en la sucesión de delitos específicos contra la propiedad o contra la integridad física de las personas cometidos por “delincuentes comunes” pero se desperfilan informativamente los cometidos por gente de “cuello y corbata” salvo que su tratamiento aporte réditos políticos en beneficio de un determinado sector.

Cerrado el proceso constituyente, se hace indispensable que los legisladores – Parlamento y Ejecutivo – aborden en serio este problema que abruma a la sociedad dejando de lado soluciones de parche y procurando darle un enfoque global como lo han hecho ya naciones europeas de regímenes reconocidamente democráticos.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl