«La paz es hija de la convivencia, de la educación, del diálogo. El respeto a las culturas milenarias es hacer nacer la paz en el presente». Rigoberta Menchú, activista por los derechos indígenas.

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Solicitada: Sobre comunicado Fundación El Alba en redes sociales

A raíz de las declaraciones emitidas por parte de Fundación El Alba en redes sociales, he decidido aclarar ciertos puntos que considero necesario.

La novela Memorias de una niña Alba, texto de mi autoría, realizado al margen de cualquier organización e institución, es un libro que tiene como objetivo principal visibilizar delitos de los que fueron víctimas ex internas del Hogar de Niñas El Alba, entre 1981 y 1994, hoy mujeres adultas. Es una invitación a tener la oportunidad de luchar por una justicia que jamás ha llegado. Es alentador leer desde la entidad involucrada, la voluntad de trabajar en acciones que favorezcan la restauración de las víctimas, pero todos sabemos, que deben ser acciones que se materialicen de forma legal y ante la justicia.

Es efectivo que, desde el año 2013, El Hogar de Niñas El Alba, pasó a conformarse como fundación u ONG, pero, la Organización Asamblea de Dios Autónoma, sigue siendo su sostenedora, es decir, bajo el mismo alero que hace 40 años. Aclaro esto porque como organización deben asumir las responsabilidades correspondientes. No es correcto emitir comunicados que confundan a los ciudadanos, ni que pretendan esconder una realidad, aunque se haya cambiado el nombre de la institución. Ningún tiempo transcurrido exime de responsabilidad, borra el delito ni sana a las víctimas cuando no ha existido reparación.

Valoro el hecho de que la Fundación haya dejado de llamar denunciante -apelativo con que trataron a la víctima durante todo el proceso, incluso después de concluido el proceso investigativo- para reconocerla, finalmente, como víctima.

No tengo razones para poner en duda de que hoy existe la voluntad de realizar el trabajo bajo los valores morales del amor y el respeto.

El llamado a los directivos de Fundación El Alba y a sus sostenedores, es a asumir responsabilidades por la vulneración de derechos y violencia sexual, ocurridos bajo la administración de la Iglesia Asamblea de Dios Autónoma (Nueva vida), de manera clara y proactiva, lejos de la auto-alabanza. Apelando a una responsabilidad moral y social.

Bruna Faro, autora de Memorias de una niña Alba,
Libro publicado por  Mago Editores. Diciembre 2020

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