A nuestra ciudadanía, aún le falta orgánica, disciplina y a sus líderes generosidad!!! Esta elección de constituyentes es una muestra de lo anterior, reflejada en dispersión y falta de unidad... Los partidos una vez más sacan provecho de estas insuficiencias ciudadanas y manipularon los métodos de esta elección, para sus nefastos objetivos.
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Topología de una Crisis Perfecta (Parte II)

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

Reproducimos en esta edición la segunda parte una conversación con Rafael Kries realizada en octubre de 2020. La primera parte se publicó en la edición del 23 de noviembre.

Reseña biográfica Rafael Kries, 74 años, doctor en Economía y Cs. Sociales de la Uni-Kassel Alemania. Intelectual chileno vinculado a la corriente consejista. Profesor universitario en diversos países, en temas de Filosofía Política, Macro-economía Internacional, Historia de la C&T, y Gobernanza. Dirigente sindical en el Gobierno de Salvador Allende, y miembro del PS de esa época. Militó en el sector que apoyó a los Cordones Industriales. Ha escrito múltiples libros y artículos sobre Poder Popular, Filosofía Política profana, y Ekopoiesis. Coordina actualmente el Centro de Reflexión Herbert Marcuse.  <rakries@yahoo.com>    

Conversación con Rafael Kries, Octubre 2020 , Parte II

Conversamos con este intelectual, difícil de clasificar en el actual panorama filosófico. Su teoría de la Ekopoiesis se alimenta tanto del marxismo consejista como de la lectura crítica de Nietzsche o Heidegger que realizan Foucault y Derrida. Su propia identidad se reparte entre una raíz judía y mapuche, europea e indoamericana. De lectura y conversación grata que rescata al Marx joven de Marcuse y Dussuel, Moshe Postone y Robert Kurz, se afinca sin embargo en el estudio de los nuevos procesos en desarrollo de economía digital y control. Constructor de ideas en Filosofía Política profana y macro – economía internacional; militante en diversos esfuerzos de renovación en América Latina, que se iniciaron con su participación en los Cordones Industriales en el Chile de Allende de 1972.

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Pregunta: ¿Es acaso que el Capitalismo ha concluido su ciclo o lo que Ud. desea es resaltar aspectos de su reproducción, hoy en problema? En las crisis de los últimos 30 años, como las dot.com, en los años 90 del s XX, la crisis financiera de 2008, o la de recesión y del COVID 19, ha sido evidente que el Capitalismo Chino, o como se lo denomine, ha manejado mejor sus respuestas que el capitalismo Occidental tradicional. Ud. mismo ha aseverado que nadie es dueño del mañana.

R.K.: La Síntesis social no es simplemente un punto de encuentro y resolución de contradicciones del capitalismo en tanto sistema, sino un punto dinámico de la realidad, en la que se reúnen posibilidades y conflictos de este modo de producción, –el capitalismo–, así como la historia cultural y de sentido de los poderes y dispositivos de intercambio. La síntesis social no es una globalidad plana sino cultural y contradictoria. Remite, dicho en términos de Foucault, tanto a una arqueología como una genealogía. Hoy ella reúne una crisis del Biopoder y del Capital.

Desde luego, falta en la síntesis, en tanto síntesis de procesos, algo que no es menor y que ella aspira a reducir y a controlar: lo inesperado. Lo cual es tema de otras reflexiones ya sea hacia una genealogía de los saberes tal como lo reflexiona Jacques Derridá y Moshe Postone o hacia la arqueología de los escenarios del presente como lo intentan Lenín o Robert Kurz, para no traer a estas reflexiones a Korsch y a Benjamin respecto al futuro.

Si en el centro sistémico y sectores adyacentes, la expansión industrial del pasado siglo afecta la sostenibilidad y capacidad de reproducción de un estilo de vida y de consumo basado en la infinita absorción de recursos y de tiempo de trabajo, en abierta contradicción con su nivel tecnológico y forma productiva, su efecto en la periferia no es sólo ambiental o ecosistémico.

La expansión de la producción industrial y de mercados, realizada en la periferia y publicitada como expresión de buena voluntad y apoyo a la modernización de estructuras por los poderes centrales, trae consigo desempleo, concentración de ingresos, destrucción de comunidades y otras enfermedades sociales, tal como puede observarse en África y regiones de América Latina.

No sólo la subsistencia de millones de personas se ha hecho más precaria y miserable, sino que la reproducción de la vida misma del planeta se ha debilitado. La vida comunitaria y no sólo la sociedad, se han hecho más lábiles y fuera de equilibrio o resiliencia, convocando a multitudes de diverso carácter a una protesta, migración y/o rebelión aún desestructurada, pero que están ya afectando naciones, espacios culturales y regiones, de conjunto, generando una multifacética desagregación y  demanda en la que se reconocen y suman crecientemente diferentes sectores.

Si ayer, los movimientos sociales en el s XX poseían un carácter articulado, en torno a fuerzas sociales y clases reconocibles en sus deseos y aspiraciones de cambio, hoy sólo expresan variadas demandas y actividades en torno a un posible logro.  Esta desagregación, desde luego, es solamente previa a su recomposición como fundamento de las nuevas y/o viejas confrontaciones.

Pregunta: Ud. estará de acuerdo en que hoy existe, independientemente de cualquier juicio de valor, un orden mundial funcionando, una estructura de relaciones, que denominamos habitualmente modernidad o capitalismo. Que estas relaciones están en problemas es evidente, pero no es igualmente diáfano si sólo hay problemas en el actual modelo neo-liberal o ello se genera en un nivel más profundo y constitutivo.

Algunos denominan ese nivel con la palabra sistema y Ud. en sus escritos parece otorgarle un doble carácter referido a la estructura del ciclo del capital y a veces a la cultura. ¿Qué es lo que se está derrumbando o qué es lo que podría colapsar, y qué aprecia como alternativa a ese primer nivel de derrumbe y a ese posterior colapso?

R.K.: Lo que habitualmente se denomina Orden mundial es el despliegue de un conjunto de relaciones sociales que expresan la acumulación del capital y las formas de control que son necesarias a su síntesis. Ese Orden es, indudablemente, una estructura cuyos niveles y elementos guardan relaciones entre sí y con el umbral de la realidad en que se juega su reproducción.

Pero en tanto síntesis, –muy real por cierto y por ello accesible en el entendimiento–, guarda en sí sólo uno de los planos de correspondencia con la realidad, la de ser generada por los procesos ya constituidos. Es en cierto sentido la expresión de la posibilidad de reproducción de la estructura de la realidad, pero no la realidad misma como determinación concreta.

No desarrollaré acá una discusión sobre qué es la realidad y porqué esta es mucho más amplia que los hechos, incluso, del lenguaje.

Esa síntesis –el Orden Mundial– ha conocido diversas fases de desarrollo, en las cuales se inscribe este modelo último de relaciones económicas que denominamos neoliberal y los paradigmas consistentes con el ascenso de las finanzas, a fuerza-eje de la acumulación.

Hay ciertamente problemas en el empleo, la demanda efectiva y agregada, así como deterioro de las condiciones generales de vida, que ya eran evidentes antes de la epidemia COVID19, la tasa de ganancia continuaba su caída tendencial y la emisión inorgánica buscaba sostener la economía de casino.

No obstante, todas ellas por sí mismas, no explican a plenitud los niveles de violencia, marginación y progresivo control directo y concentracionario de multitudes, la multi-polarización y descomposición social, la agresiva polución y la perdida de todo encaje entitativo entre el valor y el dinero.

A inicios de esta década eran tres las amenazas que se cernían sobre la reproducción sistémica, la estanflación, el default de la deuda privada y soberana, y la globalización inversa, todas las cuales concitaban la concurrencia y conflicto de las fuerzas estructurales del sistema. Ellas estaban detrás del ascenso de Trump en EEUU, de los conflictos de esa potencia con China, y de las políticas monetarias globales implementadas a nivel de los estados-nación y del conjunto.

El fundamento de la disputa aparecía como el del ritmo de la globalización, la redistribución de roles y cuál sería su gendarme. Sin embargo, aunque aparecían problemas en los ámbitos del dominio de áreas, la nuclearización y el rearme, lo verdaderamente nuevo era el ascenso de la intervención de las mujeres y de otros movimientos sociales no sólo estructurales sino tras objetivos ideológicos diversos.

¿Cuál era su significado? ¿Eran ellos sólo expresión del derrumbe del modelo neo-liberal y del descrédito de los paradigmas que lo habían acompañado, –entre ellos el ascenso de modelos abstractos de formulación y control de variables objetivas, probabilísticas o no– hecho evidente con el primer crack de la Bolsa de NY en este nuevo siglo?

La profundización y ampliación de la crisis sobrepasa la reflexión a nivel del entendimiento. No se trata sólo del significado de los desbalances y la desagregación sino de que ellos expresan una descomposición aún más profunda de relaciones que afectan a la Síntesis Social y a su Episteme, al valor que se auto-valora y a la forma valor del intercambio y del control, sino también al sentido de la cultura y a la estructuración de la consciencia misma y el lenguaje.

No se trata de la transición de un paradigma a otro, sino de que la actividad central de un período histórico está dejando de funcionar, y con ella su episteme, dejando al descubierto estructuras de dominio y control que son hoy insostenibles.

En el plano central para este sistema, el escenario de corto plazo hacía esperable la caída de demanda de mercados externos y una nueva recesión con contracción industrial y del empleo, con conflictos en desarrollo por el control de recursos y divisas que preceden otros conflictos en el ámbito monetario.

Por ello, el uso de políticas monetarias expansivas se generaliza para estimular el consumo, para sostener la apariencia de normalidad de mercados que se ha ido perdiendo, así́ mismo juega su rol la ampliación crediticia y el endeudamiento, para movilizar una capacidad de producción cada vez más constreñida.  

En un mundo con visibles tendencias inflacionarias/deflacionarias y especulativas sobre los alimentos, bienes y títulos bursátiles, y con una visible sobre – acumulación dineraria, se adiciona una crisis inédita pero surgida de las entrañas de una sobre – expansión de la economía sobre los sistemas del entorno natural: el COVID 19.

Entonces, morigerar las fluctuaciones del mercado, fortalecer la intervención del estado, controlar las comunicaciones, ampliar el control psicológico y mental sobre la población y sus respuestas, son esfuerzos sistémicos inmediatos para volver hacia una normalidad perdida, que se siguen haciendo por las fuerzas del capital, pero sin grandes resultados.

Hoy contemplamos una pugna cruzada por la hegemonía del sistema global, entre los sectores Financieros vs Corporativos así como entre EEUU y China. Sin embargo, cualquiera sea su resolución de corto o mediano plazo, el derrumbe climático y de las estructuras de género obligarán a rediseñar el uso que los mecanismos de poder y la reproducción económica otorgaron a la mujer y al ambiente, en una forma de vivir, que cruje en agonía con la forma de producción capitalista.

Otros conflictos, ya sea que han quedado como herencia geo-política de la 2ª Guerra o la Guerra Fría, así como del período de reconstitución de naciones, son de menor incidencia global, aunque no de menor peligro sobre nuestro futuro.

(En la próxima edición publicaremos la Parte III).

Fuente de figura: https://www.convergenciamedios.cl/2017/07/entrevista-a-rafael-kries/

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