«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

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¿UNA NUEVA OLA?

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

La cifra de contagios por el Covid 19  está comenzando a subir. Y hay de todas las cepas, especialmente de la Delta, que es la de mayor rapidez de contyagio. Los virus necesitan mutar para sobrevivir, por lo cual se mantienen activos en diversas formas. Afortunadamente, la vacuna ha venido a solventar bastante el problema, suavizando un poco los efectos de la enfermedad. Pero todavía hay gente que muere por esta circunstancia, y eso no hay que olvidarlo.

          Por lo tanto, el virus sigue latente entre nosotros. En consecuencia, debemos cuidarnos, debemos protegernos y, a la vez, proteger a los demás. Lo hemos dicho infinidad de veces y no nos cansaremos en seguir repitiéndolo: debemos ser solidarios, responsables sociales. En el fondo, debemos ejercer la inteligencia que se nos presupone para eliminar al máximo los riesgos que corremos frente a esta pandemia tan destructiva y mortal.

          Lo lamentable es que sigue habiendo gente negacionista, que no se vacuna ni quiere escuchar las razones de la ciencia. Y es esa gente la que tiene SIETE veces más probabilidades de contagiarse que una persona con la pauta de vacunación completa. En el fondo, esa es una irresponsabilidad, puesto que  no siguen los consejos de los expertos y transmiten el virus a sus respectivos entornos, especialmente a sus familias.

          Está probada científicamente la eficacia de la vacuna. Y también está comprobado que quienes no respetan los consejos de los expertos, ni las instrucciones de las autoridades, son los que mantienen activos los contagios. En muchos puntos de la geografía mundial, se están tomando medidas drásticas en contra de estos negacionistas. Hay países que exigen a sus trabajadores los documentos que acrediten que se encuentran vacunados. Y los hay que también castigan a quienes no lo están, negándoles la posibilidad de entrar a trabajar. Es un castigo social, una condena por su insolidaridad.

Por todo esto, es muy importante no confiarse.  Se debe mantener las prevenciones al máximo, aunque la situación aparezca como muy favorable. No nos podemos permitir una tercera ola de contagios en Chile, no debemos claudicar y no podemos realizar todo lo que hacíamos antes de la pandemia. Estamos viviendo una nueva realidad y debemos adaptarnos a ella, con responsabilidad individual y colectiva.

Es imprescindible mantener el panorama actual, porque con ello hemos avanzado en un proceso hacia una  mayor libertad. Nos ha costado, pero lo hemos conseguido. Pero, reitero, no nos debemos confiar.

Esta nueva situación es como construir una escalera para alcanzar la normalidad en nuestra vida cotidiana. Lo debemos hacer con cautela y sabiduría. Debemos ir peldaño a peldaño, con calma, con esfuerzo, pero con la esperanza de alcanzar un mañana mejor. Por lo mismo, si la queremos subir a niveles superiores, debemos respetar cada peldaño, no saltarnos ninguno, porque la caída será peor.

 En síntesis, el virus sigue aquí. Y sigue actuando con virulencia. Debemos exagerar las medidas de autocuidado. Debemos ser conscientes de que nuestra actitud debe ser solidaria para que nuestro entorno también lo sea.

Esta lucha contra la pandemia es tarea de todos, porque cada cual tiene un papel que jugar. Y, al final, derrotaremos a este virus mortal con una  actitud colectiva,  responsable y positiva.

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