
Incendios forestales y causas que los favorecen
Desde hace algunos meses que escuchamos con preocupación los anuncios de las autoridades y especialistas de Conaf acerca de la llegada de la temporada de alto riesgo de incendios y las medidas preventivas que se deben tomar, para no convertirse en uno de los tantos autores involuntarios de dichos siniestros. Situación que para esta temporada se ha advertido que es especialmente sensible por la cantidad de pasto seco acumulado. Las lluvias levemente superiores a años anteriores permitieron un mayor crecimiento de hierbas que a estas alturas están totalmente secas convirtiéndose en un excelente combustible.
A pocos días de Navidad se difundió por diferentes medios de comunicación, la lamentable noticia que una vez más Valparaíso estaba siendo afectado por las llamas, dejando a familias enteras sin hogar, quedando literalmente en la calle, algunas de las cuales vivían en asentamientos informales. Cabe poner atención que Valparaíso es una ciudad que históricamente ha estado marcada por los incendios[1]. Hay registro de un incendio de grandes proporciones que se presentó en marzo de 1843. Claudio Gay reproduciría una imagen de éste en su álbum de viaje a la República de Chile[2]
Son varios factores los que confluyen en este fatal destino de Valparaíso y otros lugares con características geográficas, climáticas y demográficas similares. Por una parte una alta población que habita en la periferia urbana en estrecho contacto con áreas más silvestres o de tipo forestal. Con frecuencia el fuego se inicia en la zona forestal y por la cercanía llega a la zona poblada afectando casas y otro tipo de infraestructura urbana, lo que deja en evidencia un deficiente ordenamiento territorial. Las condiciones climáticas y geomorfológicas son también factores claves que ayudan a la diseminación del fuego con gran rapidez. Se suele escuchar que cuando se alcanza una condición de temperatura sobre los 30°C, una humedad atmosférica menor a 30% y vientos sobre los 30km/hora la situación se vuelve extremadamente compleja de controlar.
Frente a este escenario de alto riesgo de incendios es que resulta preocupante que todavía se realice una práctica conocida como “quemas controladas” [3]. Es posible encontrar en sitio de Conaf calendarios de estas quemas orientadas a la limpieza de residuos vegetales para el cambio de uso de suelos, como también nuevas siembras y plantaciones. Frente a la inminente perdida de control del fuego por agentes climáticos cambiantes y muchas veces desconocidos o subvalorados por quienes manipulan las quemas no es extraño que existan casos de incendios que ocurren por este motivo en el país, especialmente en las regiones centrales. Como un avance se puede mencionar a comunas que no permiten estas quemas en sus territorios, lo que se puede lograr con un simple decreto alcaldicio. Como si lo anterior fuera poco, también hay inescrupulosos que provocan incendios para lograr ciertos usos del suelo que de otra forma no se los permitirían.
Con tristeza hemos visto a través de imágenes como en el último incendio de Valparaíso, además del sufrimiento de cientos de familias hay otros damnificados silenciosos que es la flora nativa de los cerros en que se distingue la figura de las palmas chilenas (Jubaea chilensis) quemadas en medio del humo y las cenizas. Es necesario hacer hincapié que corresponde a la única palmera de Chile continental, es una especie muy antigua, de lento crecimiento y escasa reproducción cuando su hábitat se encuentra fuertemente antropizado, como es el caso en cuestión.
Otro daño ambiental que ha salido a la luz a raíz del incendio de Valparaíso es la mala práctica de la comunidad de arrojar basura a las quebradas, residuos de distinta materialidad que en su conjunto actúan como combustible haciendo que el fuego se propague con alta velocidad y la severidad del daño sea mayor al permanecer más tiempo localizado en el sitio.
En resumen las consecuencias de un incendio de estas características tiene efectos múltiples, desde los inmediatos fácilmente medibles hasta aquellos con efectos en el mediano y largo plazo al degradar los paisajes, el suelo, su vegetación, flora y fauna. Por lo tanto, no se deben escatimar los esfuerzos humanos y monetarios para educar a la población y resguardar los sitios de alto valor ambiental y paisajístico como son las quebradas y cerros periurbanos con flora y fauna valiosa, los que forman parte del patrimonio natural del país.
[1] La ciudad en llamas. Incendios y régimen de fuego en Valparaíso. 1843-1906https://www.redalyc.org/journal/855/85570784005/html/
[2] https://www.redalyc.org/journal/855/85570784005/html/
[3] https://www.prevencionincendiosforestales.cl/wp-content/uploads/Valparaiso-2022-2023.pdf







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