«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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¿Hasta cuándo?

El grave conflicto del Medio Oriente amenaza con crecer y perpetuarse con inimaginables consecuencias para la paz del mundo. En su corazón, se encuentra el presidente de Israel, Benjamín Netanyahu, quien nuevamente ha decidido extender el problema a otros territorios con el pretexto de proteger la subsistencia del Estado que él gobierna.

La crisis geopolítica llega ahora a países como Irán, Líbano, Siria y es posible que la zona se transforme en un polvorín incontrolable. Los reiterados llamados de las Naciones Unidas y de decenas de naciones clamando por un inmediato alto al fuego han sido desoídos y el avance bélico ya no reconoce fronteras. Por ahora, Israel, usufructuando de su poderío militar y tecnológico, pareciera dominar la compleja situación, pero ¿qué pasaría si el involucramiento generalizado de nuevos actores afectara su momentánea victoria? ¿Estará dispuesto Israel a utilizar armamento nuclear? ¿Estará dispuesto Estados Unidos a involucrarse directamente en la guerra en ayuda de su aliado en el Medio Oriente?

Algunas nuevas noticias resultan preocupantes.

El grupo etno-religioso de los drusos, surgido como una separación del islamismo chiita, se encuentra distribuido entre Siria, Líbano e Israel. Sus integrantes llegarían a un total poco superior al millón de personas, de las cuales 150.000 habitan en territorio judío, aceptando todas sus normas y cumpliendo hasta con las correspondientes obligaciones militares. Su apoyo a la existencia y subsistencia del Estado de Israel es incondicional. Netanyahu, con el pretexto de proteger a las comunidades drusas radicadas en Siria, atacó a este país, penetrando la frontera y bombardeando la ciudad capital Damasco. 

Simultáneamente, Israel prosiguió con su accionar genocida en Gaza, reavivando sus ataques en contra de los vehículos portadores de alimentos y ayuda humanitaria para la agobiada población palestina del área, acciones que culminaron con el bombardeo de la única iglesia católica del territorio, dejando una secuela de decenas de víctimas. ¿Cuál fue la explicación para este inusitado ataque? “Fue un error”, reconoció cínicamente Netanyahu.

Finalmente, debe destacarse que, en la semana, el sector político más ortodoxo del país, y que era uno de los apoyos sustantivos del líder judío, tomó la decisión de retirarse del gobierno de Netanyahu, hecho por el cual su mandato pasó a ser de minoría. Esta circunstancia que en cualquiera democracia parlamentaria llevaría a convocar a elecciones generales, en Israel no ha tenido tal efecto ya que el gobernante se aferra al poder, pues afuera lo espera el juzgamiento de tribunales internacionales como inculpado por numerosos crímenes de guerra.

Las esperanzas de una paz pronta, parecen esfumarse.

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