
A VUELTAS CON LA RAZA.
Una verdadera ola de comentarios, conjeturas y falsas discusiones se derivan del concepto “Raza”. Por lo mismo, para poder tratar de buscar una explicación generalista, aceptada por todos, debemos recurrir a lo que dicen los académicos sobre la definición de esa palabra. Pero, curiosamente, también nos encontramos con controversia, porque unos señalan que proviene del latín “radius”, que se refiere a la línea que nos dejan de herencia los antepasados. Otros hablan del origen latino de “radix”, proveniente del concepto raíz. Y hay una tercera que habla del origen también latino de la palabra “ratio”, pero ésta se refiere al valor relativo que se le asigna a la clasificación de los animales.
El ser humano, en su desarrollo integral de la especie, ha comenzado a hablar y aplicar el concepto de raza como una forma de organizar la diversidad genética, con lo cual se dio rienda suelta a los prejuicios sociales, marcando diferencias peyorativas, especialmente en el Siglo XVIII.
Se habló en el pasado de la “raza blanca o caucásica, la negroide o africana, la amarilla o mongólica y la roja o americana”. Afortunadamente, aquel concepto tan mezquino y excluyente, ha dejado de usarse en la actualidad, dejándolo sólo para distinguir a los animales.
En general, creo en la existencia de una sola raza, la humana, porque nuestra constitución biológica es igual, sea el color del que sea nuestra piel. Las diferencias son de tipo cultural. Porque hay usos y costumbres diferentes en los grupos humanos esparcidos por la faz de la tierra.
Unos desarrollan formas de vida de acuerdo a la realidad geográfica donde viven, condicionados al clima, orografía, vegetación, tradiciones ancestrales, lengua, etc. Otros, dependen de los alimentos que ingieren, producto también de ubicación geográfica, tradiciones para trabajar la tierra, experiencias de vida. Y los hay que van conformando grupos sociales basados en sus desplazamientos permanentes en busca de alimentos, según el clima que les cobija. En fin, hay múltiples formas de concebir los linajes sociales, pero todos convergen en la existencia de una sola raza humana.
Reitero que el concepto original excluyente y peyorativo de raza, ya no se usa. Por el contrario, ha desaparecido porque tal idea dividía a los humanos y creaba pequeños grupos de poder. Esos grupos estaban compuestos por gente que se creía superior a los demás, que se auto asignaban privilegios, y que asumían un mando exacerbado y discriminatorio hasta por sobre la vida de los demás. Y no escatimaban recursos para conformar verdaderos ejércitos de incondicionales que aplicaban la fuerza para imponer sus privilegios.
Hoy, el ser humano ha ganado por haber vivido la experiencia de diversos sistemas de convivencia social. Y ha reconocido que aquella clasificación de razas era una maniobra de unos pocos para mantener liderazgos perversos por sobre las grandes mayorías explotadas. Todos somos iguales y debemos potenciar eso. Nacemos morfológicamente iguales y debemos desarrollarnos de la misma forma, con igualdad de oportunidades. Nada nos debe diferenciar, ni el color de la piel ni nuestra ubicación geográfica. Ni la lengua que usamos para comunicarnos ni las tradiciones que hemos recibido de antaño. Ni las creencias religiosas ni la filosofía de vida o los alimentos que consumimos.
El ser humano va avanzando bajo un concepto que no excluye sino que une y es el de la solidaridad. Bajo tal concepto, debemos aplicar la tolerancia para entender la diversidad del pensamiento, y la generosidad para compartir lo mejor de nosotros mismos.



![Bosques e Historia: Una Historia del Gran Holobionte de la Tierra [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2023/03/bardi1-150x150.jpg)



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